Nuestra Fe

¿Qué aprendemos, y cómo practicamos esto? Aquí puedes leer y encontrar la respuesta de los puntos más centrales en nuestra vida cristiana y predicación.

Brunstad Christian Church (BCC) es una comunidad cristiana con base en el Nuevo Testamento y con una fe en la Biblia como la "Palabra de Dios". Fuera de este fundamento no tenemos ninguna doctrina, ni condiciones o acepción de personas. La fe en Jesús como Hijo de Dios, en el Espíritu Santo, en el perdón de los pecados, en el bautismo y en la Santa Cena, son fundamentales.

Teología

Nosotros nos ubicamos a nosotros mismos en medio de «la familia cristiana». No obstante, en nuestro entendimiento del evangelio hay varias cosas que enfatizamos en forma muy diferente que la mayoría de las congregaciones.

Esto se relaciona especialmente con nuestra vida cristiana después de recibir el perdón de los pecados. Nosotros también enfatizamos mucho que como cristianos debemos "llevar frutos dignos de arrepentimiento", así como dice la palabra de Dios. Hch. 26:20 y Mt. 3:8.

La Biblia como guía para la vida y la doctrina

Nosotros nos esforzamos por mantenernos a las palabras de la Biblia, que es nuestra guía para la vida y la doctrina. Nosotros creemos en el Dios Todopoderoso, en su Hijo Jesucristo y en el Espíritu Santo. También creemos que Jesucristo fue concebido por el Espíritu Santo y dado a luz por la Virgen María, y que resucitó al tercer día, así como la Biblia lo relata.
La fe en que Jesús fue tentado, pero sin pecar, es central en la predicación de la iglesia. Por eso la vida de Jesús, sus tentaciones, sus luchas y victorias son de gran interés y significado para nosotros.

No tenemos ningún libro que sea como la Biblia. La Biblia es nuestro único fundamento de fe. No obstante, hay hombres y mujeres cristianos fieles que a través de los años han escrito muy buenos e instructivos consejos sacados de sus experiencias de vida y de su entendimiento. Mucho de esto se compiló en libros, tratados y canciones. Todo es para que se pueda comprender la Palabra de Dios, creerla y vivirla. Fuera de lo que la Biblia enseña, no tenemos ningún mandamiento o reglas sobre como se debe vivir, aunque también aquí el ejemplo y el consejo de hombres y mujeres temerosos de Dios nos son de gran ayuda.

Perdón de los pecados y victoria sobre el pecado

Nosotros creemos que todos los hombres pueden recibir perdón de pecado y vida eterna, mediante la fe en que Jesús murió por nosotros en la cruz, sin tener nosotros ni una obra buena para demostrar. Porque por gracia sois salvo por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. Ef. 2:8.

También creemos que el perdón de pecados no es la meta final un cristiano, sino que es el comienzo de una nueva vida. Mediante la conversión y la fe “nacemos” de nuevo para una vida que tiene nuevos intereses y un deseo de hacer la voluntad de Dios. Por la ayuda de Dios entonces es posible ser discípulos - aprendices- y seguidores de Jesús. Creemos que Jesús fue tentado como nosotros y que nunca cometió pecado, pero venció en todas las pruebas por la ayuda del Espíritu Santo. Por eso creemos también que cuando somos tentados a hacer lo sabemos que está en contra de la buena voluntad de Dios, recibimos fuerza para negarnos a nosotros mismos y vencer. Creemos en victoria sobre todo pecado consciente, en una vida en crecimiento espiritual y desarrollo en lo que es bueno tal como la Biblia lo dice.

Santificación

La Biblia nos enseña que Jesús fue un hombre como nosotros. Esto significa que fue tentado igual que nosotros, pero jamás cedió ante el pecado. De este modo preparó un camino de regreso a Dios para todos aquellos que quieren ser su discípulo. No tan solo podemos recibir perdón por nuestros pecados, sino que podemos recibir victoria sobre el pecado en nuestra naturaleza humana – victoria sobre los deseos y pasiones en nuestra carne. Esto da a entender algo mucho más que victoria en lo exterior, las obras manifiestas de la carne como los pensamientos, las palabras y obras. La herencia después de la caída en el pecado es una tendencia en nosotros de querer pecar, pero esta tendencia puede ser completamente destruida, mientras vivimos en la tierra. (Rom 6, 5-6)

Creemos que el Espíritu Santo nos recordará y guiará en el camino como discípulos de Jesús. Mediante la obediencia a lo que el Espíritu nos dice ocurre una transformación interior. En esta luz que viene de la Palabra de Dios y del Espíritu Santo vemos más y más los aspectos de nuestra propia voluntad y nuestras tendencias naturales que combaten contra la voluntad de Dios. Cuando nosotros estamos de acuerdo y reconocemos los que el Espíritu Santo indica, ocurre una purificación de este pecado, mediante la ayuda del Espíritu. De esta manera la vida se torna un andar hacia más y más reconocimiento y purificación. Esta transformación interior es lo que la Biblia llama santificación.

La iglesia - El cuerpo de Cristo

Creemos que la comunión espiritual que crece entre aquellos que viven según la luz y guía de la Palabra de Dios, es la Iglesia, que también se llama el Cuerpo de Cristo. Todos los que viven “crucificados con Cristo”, le pertenecen y son una parte de este cuerpo, independientemente de la época y lugar, cultura y tradición y, por supuesto, independientemente de ser parte de los «Amigos de Smith».

 

La fe y vida – una elección personal

Cultura, idioma, educación, estado civil y otros trasfondos son muy distintos dentro de nuestra iglesia. No obstante, nos unimos en torno a buenos valores de vida y cristianismo personal, de acuerdo a lo que la Biblia dice: La vida es la luz de los hombres.

Buenos valores de vida

En la Iglesia trabajamos para resaltar y conservar los valores de vida que Dios ha dado para nuestras vidas. Estos valores se basan en lo que la Biblia llama la ley de la perfecta libertad.  Por eso nos damos mutua y plena libertad, como individuos y como familias, para tomar nuestras propias decisiones y formar nuestra propia vida. Esta libertad y estos buenos valores de vida también son el fundamento para poder dar a nuestros niños un crecimiento alegre y natural.

Cristianismo personal

La Fe en Jesucristo es un asunto personal de cada individuo. Por tanto sólo las decisiones voluntarias y conscientes dan el fundamento necesario para una fe, desarrollo y crecimiento personal como cristiano.

Aunque la fe es un asunto personal, naturalmente un padre y una madre cristianos desean que sus hijos reciban parte de la misma fe y felicidad que ellos. Nosotros influimos y alentamos, y experimentamos que la gran mayoría de nuestros jóvenes deciden permanecer en la iglesia; pero aquello que llegan a otra convicción son por supuesto respetados.

 

Bautismo

Nosotros practicamos el bautismo de los creyentes, es decir, bautismo de adultos. El bautismo es un pacto de buena conciencia con Dios. 1 P. 3:21.

El bautismo no quita el pecado, pero mediante el bautismo uno testifica ante Dios y ante los hombres que uno quiere vivir una vida nueva. Uno hace un pacto, un contrato con Dios de que a partir de ahora uno no va a vivir más según su propia voluntad, sino para Él y para hacer Su voluntad.

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¿Por qué no el bautismo de niños?

¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con el para muerte por el bautismo, a fin de cómo Cristo resucito de los muertos por la gloria del padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Rom. 6:3–4. Un niño pequeño no tiene una “vieja vida” de la cual concientemente se pueda despojar o "acabar con ella". Tampoco es lo suficiente conciente como para entrar en un pacto con Dios según su conciencia. Por eso nosotros no bautizamos a niños pequeños. En lugar de ello los niños son presentados en la Iglesia y bendecidos mediante que el hermano anciano ora por ellos, así como también Jesús bendijo a los pequeños. Pero Jesús dijo: dejad a los niños venir a mí, y no se los impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos. Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí. Mt. 19:14–15.

 

La Santa Cena

La Santa Cena es un encuentro de auto examinación en el cual somos recordados de la gran obra de salvación que Jesús hizo por nosotros, y de la obra que Él quiere hacer en nosotros.

La Santa Cena es una comida en conmemoración a Jesús, y se practica en lapsos irregulares en nuestras iglesias locales.

El señor Jesús... tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebieres, en memoria de mi. Así pues todas las veces que comieres este pan, y bebieres esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. 1 Co. 11:23-26.

Una confesión

La Santa Cena, o “el partimiento del pan”, como lo llamamos, es una confesión. Nosotros confesamos que en nuestra vida diaria tenemos parte en la misma muerte que Jesús; muerte sobre el pecado que vive en nuestra naturaleza. Al partir un pan testificamos que todos somos miembros en un mismo cuerpo. La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan. 1 Co. 10:16-17.