Legado de Smith

Legado de Smith

Escrito por: Trond Eivind Johnsen | Publicado: viernes, 23 de septiembre de 2016

En 1898, solo y en un barco de la Marina Noruega, se convirtió Johan Oscar Smith a Dios. Cien años después, miles de personas están en deuda y agradecidos a Dios por la vida de Smith.

En octubre de 1871, el mismo año que Alemania se constituía en imperio y los franceses se rendían ante Prusia, nace Johan Oscar Smith en el tranquilo puerto de Fredrikstad. Allí creció en un hogar cristiano, en una sociedad noruega que tendría entonces 34 años más antes del fin de la unión sueco-noruega.

Después de terminar la primaria, el joven Johan comenzó la secundaria. Aquí su inherente sentido de la justicia despertó. Los maestros de la escuela en ese tiempo hacían una clara diferencia entre los hijos de padres ricos y pobres. Esto era algo que Johan no podía tolerar. Transcurrido medio año dejó la escuela secundaria, para embarcarse al mar en el bergantín «Ørnen» con solo 15 años de edad. Después de dos difíciles años en el mar, se alistó en la Marina Real de Noruega, donde sirvió por casi 40 años.

 

Los nuevos amigos de Smith

En Horten, el 19 de mayo de 1898, Smith escribe una carta a su familia en Fredrikstad.

Ahora puedo contarles, queridos padres y hermanos, una gran noticia, que soy tremendamente feliz, y ¿por qué?; bueno, porque he recibido a Jesús como mi amigo y hermano, y ahora Él es mi todo. Antes no podía encontrar paz en ninguna parte, pero ahora gracias a Dios del cielo, tengo paz en todas partes.

Cómo recibí esta paz, se preguntarán. Bueno, después de mucho tiempo me he dado cuenta que sin Dios es imposible encontrar la verdadera felicidad. Sucedió un domingo por la tarde que conocí a O. [Nota editorial: nombre abreviado] que entró al servicio el mismo día que yo, y juntos fuimos a una iglesia Metodista. Mientras estábamos allí, le pregunté si quería acompañarme a casa para cenar, a lo cual accedió. Mientras conversábamos fui conmovido profundamente, y llorando nos tomamos de las manos y él oró a Dios por los dos. No puedo olvidar aquella sensación. El diablo naturalmente quiso entrar como de costumbre, sin embargo la oración había hecho su trabajo, y la noche siguiente después de mi turno de guardia en el monitor y dentro de una pequeña torreta comencé a orar a Dios. Afuera estaba todo muy oscuro, pero un tremendo gozo vino a mi vida que apenas sentía tocar mis pies al piso cuando caminaba. Así es, solo Dios puede lograr este gozo en nosotros, ¡alabado sea sobre todas las cosas!

Revelación acerca de las verdades de Dios

Después de convertirse, Smith tiene el fuerte anhelo de vivir una vida personal con Dios. Esto lo hizo darse cuenta de aquellas cosas malas que había hecho contra otras personas antes de ser salvo, sin embargo cuando le pidió consejo a los predicadores, le explicaron que estaba bajo la sangre de Jesús. Él podía recibir paz de todos esos pensamientos, pero no podría ser salvo. Un insatisfecho Johan Oscar Smith siguió su camino pero sin estar de acuerdo con esto – comenzó a poner en orden sus cosas frente a Dios y a los hombres. De este modo da forma a lo que más tarde resultaría ser una buena base para el resto de su rica vida cristiana.

La obediencia a la fe. Un de los primeros versos que tomaron vida para Smith están en Romanos 1,5: «Y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre.» Smith entendió que si un cristiano iba a experimentar la santificación, debía ser obediente a los mandamientos de Jesús.

«Cristo manifestado en carne». Esta expresión generó gran debate, y muchos etiquetaron la explicación de Smith como doctrina falsa, pero para Smith su mayor interés era saber la visión que teníamos de Jesús. Si iba a seguir a Jesús quien no cometió pecado, era importante saber que Jesús había sido tentado igual que él. Si esto no tenía la misma dificultad que para Jesús, pensaba que no era razonable esperar que las personas pudieran vivir del mismo modo.

Smith pensaba que vivir de acuerdo a la propia voluntad y la carne era la misma cosa. Jesús tenia una carne (propia voluntad) como hombre (Mateo 26, 39), pero siempre se negó a si mismo, de modo que no pecó. «Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado» (Hebreos 4,15). Justamente esta comprensión de que Jesús se negó en el momento de la tentación le dio a Johan Oscar Smith fe de una vida en victoria sobre el pecado consciente en su propia vida.

Cristo manifestado en carne es el gran misterio de la piedad. «E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu…» 1 Timoteo 3,16

Victoria sobre el pecado consciente. Smith experimentó que a través del Espíritu Santo era posible vencer sobre todo el pecado consciente (lo que la Biblia llama las obras de la carne), ya que Jesús había preparado un camino ante nosotros. Cuando leemos en Hebreos 2,18: «Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados», esto significa que Jesús mismo tenia el Espíritu Santo y venció con este poder cuando fue tentado. Cuando nos acercamos a Jesús, entonces podemos lograr la misma victoria.

Santificación. Johan Oscar Smith entendió que este era un camino después que uno se había convertido, recibido perdón y puesto en orden sus cosas. Este es el camino de la transformación hacia la perfección, para llegar a ser semejantes a Jesús. El Espíritu Santo nos muestra lo que no es perfecto frente a los ojos de Dios. Si condenamos y odiamos todo aquello que el Espíritu nos muestra, entonces estamos en un desarrollo divino – en santificación.

Cristo y la iglesia. La iglesia es el cuerpo de Cristo, Cristo es la cabeza, y cada miembro tiene su lugar en el cuerpo. «Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular». 1 Corintios 12,27. Smith en su cumpleaños n° 70 dijo que lo más importante de su ministerio había sido reunir los diferentes miembros hacia la cabeza, que es Cristo.

Desde que Smith comenzó a recibir las revelaciones de Dios, comenzó a hablar con la gente. Sentía que era imprescindible compartir con los demás lo que Dios le enseñaba. Su trabajo no produjo resultados inmediatos, además que en ese tiempo en los círculos religiosos de Noruega había un montón de carismáticos y populares predicadores que atraían más personas que el mensaje sobre Cristo manifestado en carne. Smith por su parte no estaba preocupado por esto, de reunir a muchos reteniendo la verdad, ni tampoco de crear un gran espectáculo para llamar la atención. «Dios desearía tener a algunos viviendo delante de su rostro, porque hay muchos que viven delante del rostro de los hombres», escribió a su hermano en 1909.

– Para aprender más sobre la teología de Brunstad la Iglesia Cristiana, lee aquí: «Nuestra fe».

Los primeros «hermanos»

En una carta del 31 de mayo de 1933 Smith da una pequeña reseña de los humildes orígenes de la iglesia.

En ese tiempo iba a la iglesia Metodista, pero no encontraba alimento suficiente. Entonces comencé unas pequeñas reuniones con algunos jóvenes. Orábamos y leíamos la Biblia. El Espíritu de Dios obraba poderosamente en mí, instándome a purificarme. Esto no se dio de un momento a otro, pero tomaba las cosas como si todas vinieran de Dios, y el me dio la fuerza. Dos años después de convertirme en 1900, vino el Espíritu de Dios sobre mí a bordo del cañonero Sleipner. Las escrituras se tornaron mucho más intuitivas que antes. Sin embargo, lo más extraño era que ninguno de los creyentes que conocía me entendía. Me volví un solitario. Sin embargo, comencé a conocer a uno por aquí y otro por allá tanto en el barco como en el astillero. Nos reuníamos por las tardes, y orábamos a Dios y leíamos las escrituras.

Transcurrieron seis años desde la conversión de Smith, antes de su primer encuentro con alguien con una alma gemela.

El cabo de cañón Theodor Ellefsen, un hombre tranquilo de Grimstad, entró en contacto con Smith en una reunión de Indremisjonen [La Misión Interior: una rama conservadora de la Iglesia Noruega.] en 1904. Allí entablaron una conversación. Ellefsen formaba parte de un grupo y le propuso a Smith ser el pastor principal. Les gustaba la doctrina de Smith, pero no estaban muy comprometidos en vivir de acuerdo a esta. Smith no estaba interesado en esto – no quería ser el pastor de una asamblea pasiva. En una reunión donde discutían esto, les pidió a todos los que no querían vivir la misma vida que abandonaran la sala. Nadie se quedo, ni siquiera Ellefsen, quien al parecer no tuvo el coraje para quedarse. Después que todos se fueran, Smith recordó una verso escrito en Proverbios 24,11: «Libra a los que son llevados a la muerte; salva a los que están en peligro de muerte». Por lo tanto, fue a ver afuera si había alguien «en peligro». Allí encontró a Ellefsen llorando. Él no quería dejar la ayuda para vivir una verdadera vida frente a Dios, la que había encontrado junto a Smith. Ellefsen se convirtió así en el primer «hermano de Smith», y el resto de sus vidas compartieron una estrecha comunión como hermanos de Jesús.

En el mismo tiempo, Smith comenzó a trabajar con su hermano nueve años menor, el dentista Aksel Smith, tanto a través de reuniones como cartas. En 1905 Aksel le escribe a su hermano diciéndole que se había convertido a Dios – y con esto comenzó una esmerada educación a su hermano. Muchas cosas se escribieron a través de cartas, las cuales han sido recogidas en el libro Las Cartas de Johan O. Smith.

Tres años más tarde, en 1908, Smith conoce a un extraordinario joven cadete. Él era el mejor estudiante en la escuela militar, tenía una carrera brillante por delante. Sin embargo, cuando conoce a Smith y escucha las verdades que Dios le había revelado, dejó todo lo que tenía en sus manos para servir a Jesús. Aslaksen sería mas tarde uno de sus colaboradores más cercanos, quien recibiría la responsabilidad principal de la iglesia después de la muerte de Smith en 1943.

Pauline y los hijos

En 1901, Smith conoce una mujer muy piadosa y sobre todo honesta, Pauline Pedersen. Ella trabajaba para un comerciante en Horten, y debido a su rectitud y honestidad el jefe le había permitido administrar una de sus tiendas. El mismo año se comprometen, y en noviembre de 1902 se casan en una sencilla ceremonia en la iglesia Metodista en Kristiansand. En el periodo hasta 1918 tienen seis hijos.

Skjulte Skatter - Tesoros Escondidos

Los dos hermanos Aksel y Johan Smith escribían activamente en publicaciones cristianas, pero como la doctrina de Smith comenzó a desarrollar cada vez más oposición, empezaron a rechazar con más frecuencia sus artículos. Esto los condujo a la idea de una propia editorial. Hace falta una revista «que preste servicio» que guie directamente a la piedad, decía Smith – revistas «narrativas» hay suficientes. El 1 de enero de 1912, impulsado por una necesidad y convicción interior, Smith publica el primer fascículo de la revista Skulte Skatter (Tesoros Escondidos). La revista ha sido desde entonces la principal publicación de la iglesia, traducida a 28 idiomas y distribuida a todos los rincones del mundo. 

«He trabajado más que todos ellos»

El resto de su vida Smith estuvo sola y únicamente interesado en estas dos revelaciones: Cristo Manifestado en Carne y Cristo y la Iglesia. Todos los que entraban en contacto con él podían ver cómo su enseñanza iba de la mano con su vida. Todo lo que Dios le revelaba lo llevaba a cabo en su propia vida, y a continuación lo enseñaba con gran celo. A diferencia del resto de los predicadores, que a menudo se enfatizaban en reunir a muchos, él trabajaba cuidadosamente con cada alma en particular. Estaba más interesado en tener unos cuantos hermanos y hermanas que habían entrado en contacto con Cristo, que muchos seguidores. Smith se negó a aceptar cualquier otro tipo de doctrina y desarrollo, hubiera preferido estar solo con su fe el resto de su vida que apagar la verdad.

Cuando te mueras, Johan, vas a morir de pie.

La primavera de 1943 se convirtió en el escenario de los últimos días de Smith. Estaba debilitado por la diabetes, tenía mala visión, y por varios días no podía levantarse de la cama. La noche del 1 de mayo Johan Oscar Smith fue a casa con Jesús – murió de un ataque al corazón mientras caminaba a su habitación. De este modo, se cumplió la profecía de su hermano Ludvig, cuando en su propio lecho de muerte en 1931 dijo: «Cuando te mueras, Johan, vas a morir de pie.».

Después de su muerte Elías Aslaksen dio este testimonio de Smith: «Nunca he visto a alguien como él. Nunca en mi vida he escuchado o visto a otra persona que pueda ser considerado una tal persona, ya sea en este país o en cualquier otro.»

El funeral de Smith tuvo lugar en Horten, y fue el más grande del que se tenía registro hasta entonces, a pesar de las estrictas restricciones para viajar debido a la guerra. Hubo una avalancha de almas agradecidas, telegramas y flores. 

«No hemos sido seguidores de una doctrina, sino seguidores de una fe viva, que trae vida. […] El hermano Smith ha sido un pionero, un hombre de batalla, no realmente de la doctrina, pero del verdadero cristianismo, la real vida de Dios, de la justicia, verdad, amor, sabiduría de Dios, pureza, bondad». Así resume Aslaksen la vida de Johan Oscar Smith, la que tuvo un significado eterno tanto para él, como para los que por la gracia de Dios ganó para Cristo.

«Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.» 1 Timoteo 4,16