Sigurd Bratlie – un apóstol de Dios

Sigurd Bratlie – un apóstol de Dios

Escrito por: Trond Eivind Johnsen | Lugar: Oslo, Noruega | Publicado: viernes, 14 de octubre de 2011

En 1996 fue el funeral del sastre Sigurd Bratlie, uno de los más grandes vistos en Noruega desde la muerte del Rey Olav.

Sigurd Bratlie no era conocido ni por ser un hábil predicador, o un gran escritor. Tampoco era un tipo de líder sobresaliente.

Sin embargo, 3300 hermanos de todo el mundo siguieron a Bratlie en su funeral. Entonces, ¿qué era eso tan especial con este sastre?

El comienzo

Sigurd Bratlie nace en julio de 1905, en la granja Bratlie en Nordstrand en Oslo. Crece en un hogar cristiano, y a los nueve años de edad se convierte a Dios.

Seis años más tarde estudia en la escuela de comercio Otto Treiders, donde su vida da un giro inesperado:

A través de un compañero de clases Sigurd entra en contacto con Edwin Bekkevold, líder de la iglesia en Oslo, y con ello también con Brunstad la Iglesia Cristiana (BCC).

- Cuando comprendí lo que allí era anunciado, no vacilé en lo más mínimo en mi corazón, cuenta Bratlie 35 años después. Había encontrado el sentido de la vida.

Aquí Bratlie conoce a muchas personas las que llegan a tener un gran significado para él, entre estas Johan Oscar Smith y Elias Aslaksen. Podía sentarse a conversar hasta altas horas de la noche con ellos – con el fin de recibir ayuda en su vida cristiana personal… Así de tranquilo y en paz fluyó la vida alrededor de Bratlie durante muchos años.

 

Un servidor. Agradecido. Fiel.

Bratlie fue un hombre modesto, que encontró una gran alegría en lo que Johan Oscar Smith anunciaba – las revelaciones acerca de «Cristo manifestado en carne» y «El cuerpo de Cristo». Tan emocionado estaba con esto, que utilizó el resto de su vida tanto en practicar  la verdad como en anunciarlo a los demás.
Y precisamente esto fue lo tan especial con Bratlie: practicó la verdad en su propia vida. De este modo pudo predicar sobre seguir a Jesús en su muerte, y dio testimonio de ello. Este fue el foco principal durante su vida, y por eso también se preocupo que el siguiente verso bíblico estuviera en las paredes del local de la iglesia en Oslo: «Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.» (1 Timoteo 4, 16)

Otra cosa que caracterizaba a Bratlie era su sincero cuidado sobre la incontinente predicación que hacía «el perdón de pecados» en el «permiso para pecar», y contra esto luchó toda su vida, tanto a través de textos como predicando.

 

Anclado a la Palabra de Dios

Sigurd Bratlie a menudo preguntaba y decía: «¿Tienes una Palabra de Dios en las cosas que haces? Cuando basas en la Palabra de Dios todo lo que  dices y haces, entonces no corres peligro de equivocarte. Ni siquiera un necio se pierde por este camino santo.» Por esta razón, a menudo usaba las propias palabras de Dios cuando le preguntaban su opinión acerca de algún tema, y de este modo era de ayuda para el resto de las personas, independiente de su cultura o situación de vida. Además, nunca se quedaba con el crédito – él solo les había hablado la Palabra de Dios.

- Yo no predico, solamente sigo lo que la Palabra de Dios dice, así decía cuando estaba en el púlpito.

La cabeza es Cristo

- Sigurd Bratlie se hacía a sí mismo invisible cuando hablaba la Palabra de Dios. Los aquí presentes verán a Cristo y la vida de Cristo, dijo Elias Aslaksen acerca Bratlie en su fiesta de cumpleaños número 70.

Atar a cada individuo con la cabeza, que es Jesucristo, era algo urgente para Bratlie, de modo que todos aquellos, que a través de su vida y sencillo mensaje había guiado a la iglesia, también tuvieran la oportunidad de ser personas espirituales con un contacto directo con Cristo. Él anhelaba que todos pudieran experimentar personalmente a Dios, y por eso anunciaba el evangelio lo más sencillo posible, de modo que hasta una persona común en la calle lo pudiera entender.

Misión - ¡Todo lo hago por causa del evangelio!

En 1975 Bratlie escribe una carta desde una casa llena de conchas marinas en algún lugar entre la cordillera de Los Andes  y el océano Pacífico en Chile. Aquí vivió una semana junto a una familia polaca la que él describe como «muy temerosos de Dios», pero cuando Bratlie regresa a casa pierde el contacto con ellos, sin poder ubicarlos nuevamente.

25 años después Andreas Schneider y Kjetil Evensen misionaban en Chile con canciones del cancionero de la iglesia, fue entonces cuando un chileno se les acerca y pregunta de dónde eran esas canciones; «Tengo varios cassettes en mi casa con estas canciones», les dijo el chileno. «Mis padres tuvieron de visita  a un hombre noruego llamado Bratlie, el que vivió con nosotros. Durante 25 años he esperado a alguien que lo conozca.»

Así misionaba Bratlie. Si escuchaba de un alma en busca de la verdad en algún lugar del mundo, no vacilaba en dirigirse hasta ella – viviera sola, lejos del camino público, o en un país lejano.

Y la misión dio sus resultados. Uno tras otro comenzaron a ser cautivados al experimentar el resplandor de la gloria de Cristo en él y oír sus palabras sencillas y llenas de vida. Pero Bratlie no se detenía una vez que las personas eran salvas: continuaba trabajando, a fin de presentar «perfecto en Cristo Jesús» a todo hombre, así como el mismo Pablo hacia. (Col. 1,28)

Así viajó Bratlie, primeramente por toda Noruega, Dinamarca y Suecia, después por toda Europa, y finalmente alrededor del mundo, visitando todo los continentes.

En 1976 Elias Aslaksen va a casa con Dios, y es Bratlie quien asume como líder de la iglesia, servicio que realiza hasta el día de su muerte.

Preso en Bagdad

No eran muchos en Noruega los que habían oído el nombre de «Sigurd Bratlie» antes del otoño de 1978. Fue en ese entonces cuando este hombre tranquilo de pronto comenzó a llamar la atención tanto en la prensa noruega como en el gobierno.

Durante una asamblea cristiana en Bagdad apareció la policía iraquí, y arrestó a Bratlie junto a los allí presente. Nada se informó a las autoridades noruegas, sin embargo después de un par de días, cuando Bratlie no llegó a Egipto en el tiempo acordado, fue reportado por su esposa como desaparecido. Pasó un mes antes que las autoridades noruegas recibieran la información que el sastre noruego Bratlie había sido arrestado y encarcelado en Irak, bajo la sospecha de participar en actividades secretas contra la seguridad nacional.

Así paso Sigurd Bratlie durante 143 días en la cárcel, desde noviembre de 1978 hasta la pascua de 1979. Muchas personas en el gobierno trabajaron duro para liberar a Bratlie, entre ellos el Ministro de Relaciones Exteriores Knut Frydenlund, y los Secretarios de Estado Thorvald Stoltenberg e Yvonne Huslid (esta última viajó a Bagdad y se reunió personalmente con Saddam Hussein, para asegurarse que Bratlie y los demás detenidos fueran puesto en libertad). Estar en una cárcel iraquí no era ningún chiste para un hombre de 73 años de edad, y de salud inestable.

- Esta escrito...: «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien». Y esto debe ser puesto a prueba. No importa el tipo de situaciones que vengan en la vida. Está claro que puedes llegar a condiciones peores que estar en la cárcel y todo lo que eso conlleva. Eso está claro. La vida diaria brinda muchas situaciones difíciles, dijo Sigurd Bratlie en su primera predica después de ser salir de la cárcel en Irak.

El final

«Él es un apóstol de Dios». Aksel J. Smith no estaba en duda al momento de describir a su hermano y cercano colaborador, Sigurd Bratlie, el día de su cumpleaños número 90. Ya transcurrían 75 años de la llegada de Bratlie a la iglesia, y lo que en esa ocasión testificó – de que Dios lo perfeccionara para su obra en el ministerio – podía ahora Smith decir con certeza que su vida había testificado. La obra apostólica de Bratlie tuvo un gran significado para el crecimiento y desarrollo de la iglesia.

Medio año más tarde fallece este hombre tan estimado y querido, dejando a miles de personas agradecidas.

El funeral tuvo lugar el 31 de enero de 1996 en el centro de conferencia de Brunstad, donde alrededor de 3300 personas, le dieron un último adiós a una persona que había llegado a tener un gran significado – sí, un significado eternal – para ellos.