Ánimo en un día ajetreado

Ánimo en un día ajetreado

Escrito por: Olav Kronstad | Lugar: Drammen, Noruega | Publicado: viernes, 27 de mayo de 2011

Algunas personas tienen la capacidad de irradiar esperanza y coraje, en medio del ajetreado y, muchas veces, difícil día a día. ¿Por qué ellos tienen tanto para dar?

Voy de prisa por la acera. La estación está a unos cien metros de distancia. Son las cuatro, y voy camino a casa. Una multitud de personas se dirige hacia la entrada.

Es evidente que no soy el único que se dirige a casa. Un transeúnte observador, me caracterizaría como una persona un poco irritada, en otras palabras, bien enfocado, que trata de abrirse paso entre la multitud. Pero, ¿qué importa eso? Yo solo voy camino a casa.

El hombre verde se enciende y cruzo la calle. De pronto, a la sombra de un árbol frondoso distingo una cara conocida iluminada con una gran sonrisa. Cruzamos un par de palabras, nos deseamos un buen día y seguimos nuestro camino. Me apuro para coger el tren.

Salimos de la estación. Sentado en uno de los tantos carros rojos del metro, tengo mucho tiempo para pensar. Pienso precisamente en lo que me aconteció recién. ¿Por qué algunas personas "brillan" con tanta claridad? Me pregunto ¿por qué algunas personas siempre tienen una sonrisa en su cara cuando los otros la necesitan? ¿Por qué algunas personas tienen tanto para dar?

Conozco a personas que han tenido una vida dura. Con enfermedades, que les han sobrevenido de un momento a otro. Personas que han muerto a una edad temprana, demasiado jóvenes según los cálculos humanos. Personas con muchas razones para estar amargas. Muchas razones para estar deprimidas y sin esperanza. ¿Por qué estas personas tienen la capacidad de darme algo? Yo que tengo todo lo que necesito. Que estoy sano, soy joven, y vivo en un país en el cual puedo lograr prácticamente todo lo que quiero. Que tiene una vida y un futuro por delante. ¿Por qué ellos tienen tanto para entregar?

Creo que sé la razón. Creo que la razón es porque han llegado a ser seguidores de Jesús. Discípulos de Él. Ellos creen en Dios, y en que todas las cosas les ayudan a bien. (Rom. 8, 28) No desde la estrecha perspectiva de un día, una semana, un mes o un año. Sino desde una perspectiva eterna. Ellos han aprendido a conocer a Jesús como el novio de sus almas. El cual cuida de ellos. Así que ellos también quieren vivir una vida agradable a Dios. ¿Cómo? Ellos no quieren vivir más para sí mismos, quieren vivir para hacer la voluntad de Dios aquí en la tierra, y en el cielo. ¿Es una vida que vale la pena? ¡Jesús nos ha pedido ser luminares en el mundo! ¿Conoces a gente así? ¿Personas que irradian algo celestial, que son una luz para ti? ¿Qué tienen algo que con gusto quieres recibir?

Yo sí. Por la gracia de Dios he recibido luz para esta misma vida. Mi esperanza es que también irradie algo de mí, de modo que el transeúnte que la última vez me vio irritado, ahora pueda ver y detectar la misma fuerza de atracción que yo sentí. Así que también tengo algo para dar.