¿Cómo puedo saber cuál es la voluntad de Dios para mi vida?

¿Cómo puedo saber cuál es la voluntad de Dios para mi vida?

Escrito por: Josh Fitch | Publicado: jueves, 14 de mayo de 2015

¿Cuál es el propósito de Dios conmigo? ¿Cuál es la voluntad de Dios para mi vida?

Dios dice: «Si me amáis, guardad mis mandamientos.» (Juan 14, 15) La voluntad de Dios está en su palabra, sus mandamientos. En este nuevo pacto Dios escribe sus mandamientos en mi corazón y estos tienen que ver en su mayor parte con mi vida interior, no mis circunstancias exteriores. De este modo, independiente si estoy casado o soltero, donde trabajo o vivo – es la obediencia a Dios lo más importante.

Ya sea trabajando en un local de comida rápida o cuidando una persona gravemente enferma – si me enojo con mi colega… entonces salgo de la voluntad de Dios

Todos tienen diferentes capacidades que los llevan a instalarse en diferentes empleos y situaciones de vida. Independiente de la situación, estoy enfrente de mi voluntad que es contraria a la voluntad de Dios. Dios ve aquellas personas que le aman lo suficiente como para obedecerle en lugar de hacer su propia voluntad. Naturalmente es fácil estar tan ocupado con lo que hago que olvido obedecer los mandamientos de Dios. La Palabra de Dios dice por ejemplo: «Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia...» (Efesios 4, 31). Ya sea trabajando en obras de carretera, en un local de comida rápida o cuidando una persona gravemente enferma – si me enojo con mi colega en estas situaciones, entonces salgo de la voluntad de Dios.

La obediencia a Dios es lo más importante

La voluntad de Dios es que sea libre de mi naturaleza humana, mi propia voluntad, y que siga los mandamientos que Él ha escrito en mi corazón. «Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros... » (Efesios 4, 32). Esta no es mi tendencia natural, pero Dios me ha mandado vivir de este modo – ¡La voluntad de Dios para conmigo es una vida donde el pecado no tienen ningún poder sobre mí!

Es imposible hacer la voluntad de Dios con mi propia fuerza, pero cuando todo el anhelo de mi corazón es obedecer su voz en lugar de mi voz, ¡entonces Él está ahí y me da la fuerza para llevar a cabo su voluntad!