El arca de hoy

El arca de hoy

Escrito por: Steve Lenk | Publicado: lunes, 03 de junio de 2013

Quizás has escuchado la historia del arca de Noé desde niño: Un hombre temeroso que fue obediente a Dios, y construyó un enorme bote para salvar a su familia de la ira que Dios envió sobre la tierra en forma de una gran inundación. ¡Cuán agradecidos debieron estar Noé y su familia durante esos 40 días de lluvia! ¡Ellos habían sido obedientes a las advertencias de Dios! ¿Qué significado tiene esta historia para nosotros que vivimos miles de años después de Noé?

Génesis 6, 5 explica por qué la ira Dios vino sobre la tierra en el tiempo de Noé: «Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal  
En Romanos 1, 18-19 podemos leer más sobre esta maldad: «Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó  

¿Existe un «arca» en la que podamos entrar?

Dicho con otras palabras, Dios se alegra sobre aquellos que buscan andar fielmente conforme al entendimiento que Él les ha dado acerca de lo que es verdadero y justo. Por otro lado, la ira de Dios se enciende sobre aquellos que vez tras vez van contra las verdades que Él ha creado en ellos. En Eclesiastés 7, 29, Salomón hace referencia a la tendencia humana a alejarse de la verdad: «He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones

Dios también nos ha advertido en forma precisa y clara, en muchos lugares en la Biblia, que su ira vendrá sobre la tierra de nuevo, aunque ésta no será como una inundación. ¿Existe un «arca» en la que podamos entrar, para ser salvado, del mismo modo que Noé y su familia lo fue?

¡Para los que anhelan vivir rectamente y una verdadera vida cristiana, la respuesta es sí! «Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo 1 Tesalonicenses 5, 9. En Juan 15 Jesús nos invita a entrar en la moderna arca que tenemos hoy: «Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor Verso 9 y 10. Eligiendo vivir una vida en fidelidad hacia Dios nos instalamos seguros en el arca de hoy.

Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor

Sin embargo, como seres humanos somos tentados, incluso después de haber dejado nuestra vida en las manos de Dios, a decir y hacer cosas que son completamente contrarias a lo que sabemos es la voluntad de Dios. Por ejemplo, podemos ser tentados a mentir por causa de un error que cometimos en el lugar de trabajo, difundir rumores de otras personas, o trampear con dinero. Pero en Cristo encontramos fuerza para evitar aquello que causa la ira de Dios, y para vivir una vida agradable al Señor.

En 1 Corintios 10, 13 tenemos la siguiente promesa: «No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar Si buscamos a Dios de todo nuestro corazón entonces cumplirá esta promesa en nuestras vidas.

La Palabra de Dios nos da una guía clara sobre cómo podemos recibir el poder que necesitamos para vencer sobre nuestra naturaleza humana:

- En Salmos David escribe cómo podemos ocultar la Palabra de Dios en nuestros corazones, palabras que nos pueden ayudar a resistir cuando somos tentados a pecar (Salmos 119, 9-11).

- En Hebreos somos exhortados a buscar a Dios en la oración para recibir ayuda en la tentación (Hebreos 4, 15-16).

- En su primera carta Juan nos alienta a tener comunión con aquellos que tienen un sentir y anhelan victoria sobre el pecado  (1 Juan 1, 7).

- En Lucas dice Jesús a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame (Lucas 9, 23).

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.

A través de una tal vida en Cristo, escapamos de la ira que Dios quiere enviar sobre los impíos, justamente como Noé y su familia lo hicieron. ¡Cuán seguro y bueno sería entrar en esta arca en medio de todos los diferentes tiempos que vienen sobre nuestra vida y sobre la humanidad!

«Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia 2 Pedro 1, 3-4.