El devastador efecto de compararse con los demás

El devastador efecto de compararse con los demás

Escrito por: Nick Jacobs | Publicado: martes, 07 de julio de 2015

Dios quiere que seamos nosotros mismos. Está de hecho muy lejos de su voluntad comenzar a compararnos con los demás.

No sé ustedes, pero tengo la mala costumbre de compararme con otras personas. Digo otras personas; pero por lo general es una persona a la vez. La persona puede variar, pero a menudo es alguien que conozco bien, y por lo general he visto algo en ellos que envidio o admiro, y que desearía tener. El pensamiento comienza bastante pequeño, pero se desarrolla gradualmente.

Y entonces, amigos, comienza el show.

«Descubre cuán malo eres»

«Bienvenido al episodio de esta noche de ‘Descubre cuán malo eres’, ¡donde podrás compararte a ti mismo con personas ridículamente increíbles que jamás podrás igualar! El anfitrión de esta noche, el Sr. D. Presión, te mostrará exactamente cómo la Increíble Persona de esta Noche es más divertida, más encantadora, más espiritual, más trabajadora y en general más fantástica que lo que eres tú, un patético miserable. Horas de desesperado análisis y aplastante autocrítica, todo basado en ‘hechos’ que son totalmente fiables y en absoluto ficticios, al igual que el fundamento innegable de la verdad: Tus sentimientos.»

Compararnos con los demás puede ser muy grave si permitimos que esto nos domine.

Ok, fue una metáfora un poco necia, pero está sorprendentemente cerca de la verdad. He perdido horas, días de mi vida comparándome a mí mismo con otros y deseando ser como ellos. Realmente me he estresado y me enojado, he llorado como un bebé. Me he acercado a gente que confío para tener una «conversación seria», he probado cambiar mi estilo de vida, intentado cambiar mi personalidad para imitar a otra persona. He estado en viajes increíbles con mis mejores amigos, sólo para terminar con incertidumbre y la sensación de no ser lo suficientemente bueno.

Compararnos con los demás puede ser muy grave si permitimos que esto nos domine.

Niega al acusador

Dios ha planeado toda nuestra vida, cada segundo, y quiere que en todo tengamos éxito.

Pero estos pensamientos provienen de sólo un lugar: El acusador, Satanás. Él busca deprimirnos y hacernos sentir inútil y juzgados, nos distrae de la obra que Dios quiere hacer en nosotros. Si no puede lograr que acusemos a nuestros amigos que están en la misma batalla, ¡tratará de que nos acusemos a nosotros mismos! Kåre Smith, el líder de Brunstad la Iglesia Cristiana, dijo una vez que «Si hay intranquilidad, incertidumbre e inseguridad, es un signo seguro que el acusador está trabajando. Las personas que ceden ante el espíritu de acusación dudan en todo. No conozco ninguna otra cosa que puede hacer a una persona tan hueca y vacía como el espíritu de acusación. Por eso debemos estar en guardia – como para el fuego del infierno – e impedir que algo de este espíritu caiga en nuestros corazones.»

Pero no necesitamos escuchar más al acusador – ¡qué alivio! Dios ha planeado toda nuestra vida, cada segundo, y quiere que en todo tengamos éxito. Tiene planes de futuro y esperanza para nosotros, (Jeremías 29,11) justamente con esta personalidad y vida que cada uno de nosotros tiene – ¡no la de alguien más! Si somos fieles a Él, entonces cuidará de nosotros.

Dios nos creó así. Cada uno de nosotros está creado de una manera única y fabulosa. 

Dios nos creó así. Cada uno de nosotros está creado de una manera única y fabulosa. No tenemos que medirnos nosotros mismos con los demás – podemos seguir adelante sin problemas usando lo que Dios nos ha dado. En lugar de sentirlo como un problema, podemos aprender a utilizar nuestras personalidad constructivamente – ¡cada uno tiene algo que contribuir que ningún otro puede!

«Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. … Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras.»  Salmos 139.