Fe en un futuro moderno

Fe en un futuro moderno

Escrito por: Inge Almås | Publicado: lunes, 11 de enero de 2016

La ciencia está desarrollándose rápidamente, y todo indica que la humanidad pronto por si sola se bastara. ¿Hay lugar para Dios en un futuro moderno?

Estoy sentado leyendo acerca del futuro. Es fascinante. Hoy estoy leyendo acerca de la nanotecnología, algo que seguramente será una realidad en el futuro. Un investigador dice que la nanotecnología abre posibilidades insospechadas para la humanidad. En el futuro nanorobots minúsculos circularán en nuestros cuerpos. Como pequeños sabuesos hambrientos en busca de células enfermas, bacterias dañinas e impurezas para en forma efectiva eliminarlas. ¿Si estos buscarán y eliminarán la torta de chocolate que comiste ayer?, no lo sé, pero no me sorprendería. También se ha dicho que estos robots mantendrán las células sanas, y garantizaran que nuestro cuerpo no envejezca. Lo mejor de todo, es que esto no está tan lejos en el futuro, podríamos estar hablando no más allá de un par de décadas.

¿Ha Dios «pasado de moda»?

 Continúo leyendo. Otro intelectual capacitado escribe entusiasmado acerca del cerebro humano. Él cree que no pasarán muchas décadas para que el hombre desarrolle interfaces que permitirán comunicar el cerebro directamente con un ordenador. ¡Eso sería fantástico! ¿Es lo suficientemente inteligente? Enchufe un nuevo procesador, y voila se convertirá en una combinación con vida entre Einstein y Rain Man. ¿Está cansado de luchar con su mala memoria? ¡Adquiera una copia de seguridad! ¿Es esto algo descabellado? Quizás. ¿Es solo fantasía? No, según los científicos visionarios de hoy.

 Con esto, surge la gran pregunta. ¿Podrá la humanidad dar el paso final y llegar a ser independiente de Dios? ¿Podemos eliminar la necesidad de un Creador, en el cual podemos creer y confiar?

Pensemos que todo esto será realidad dentro de 50 años. ¡Cuántas posibilidades no se abrirían! Dentro de 50 años el mundo tendría solo gente sana, joven, hermosa y con mentes brillantes. Siempre estaríamos al máximo de rendimiento y nunca nos enfermaríamos. Si no vamos a vivir eternamente, de todas maneras tendremos varios cientos de años de vida a los cuales aspirar. Con la ayuda de la tecnología, tendríamos la capacidad insuperable de pensar en forma inteligente y racional. Tendríamos la visión para reconocer que la guerra y los conflictos no son buenos para el mundo. Incluso habría paz en el Medio Oriente. Los problemas climatológicos se resolverían. La corrupción se erradicaría. Los problemas de alimentación se solucionarían. Las riquezas del mundo se repartirían. Viviríamos en perfecta armonía con la naturaleza.

Quizás dentro de 50 años habremos creado nuestro propio paraíso perfecto, nuestro propio cielo en la tierra.

¿O quizás no?

Algo no concuerda

 Hay algo que no concuerda del todo en este ejemplo. La ciencia ha hecho grandes progresos en muchas áreas, pero creo que los nanorobots no serán capaces de eliminar el egoísmo y la codicia inherentes en las personas. Tampoco creo que la ingeniería genética pueda hacer las personas más pacientes o más atentas.

 

¿Qué tendremos entonces dentro de 50 años? Un mundo lleno de solo gente sana, joven, hermosas y con mentes brillantes, pero que insinúan ser eternos, son egoístas, codiciosos e impacientes. Un mundo donde las personas son autosuficientes en sí mismos. Esto no es el paraíso. ¡Esto es el infierno!

También estoy inseguro si la ciencia entiende el alma humana. Es más, no estoy completamente seguro si ellos saben donde se encuentra ubicada en el cuerpo. ¿Quizás esto debería también ser investigado? Si tuviera que adivinar, diría que probablemente no lo encontrarían en el apéndice, por decir algo.

La fe es el único fundamento firme

 ¿No hay un anhelo en lo profundo de cada alma humana hacia un deseo de paz y armonía con el Creador? ¿No es justamente en la satisfacción de este anhelo la clave de la autentica felicidad y alegría? En este mismo contexto podemos citar las propias palabras de Jesús: Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? (Mateo 16: 26)

 Vivimos en tiempos modernos, donde la ciencia y la tecnología constantemente están influyendo más en nuestras vidas. Estoy feliz por eso. No deseo volver a tiempos antiguos, agradezco las conveniencias y comodidades de hoy. Sin embargo, en medio de este rápido desarrollo veo que la fe en Dios, al mismo tiempo, se vuelve más y más importante, como el único fundamento firme en un mundo que al contrario tiene poco que ofrecer en una búsqueda espiritual.

Una vida rica y significativa

 Para concluir me gustaría compartir mis reflexiones espirituales acerca del futuro, como será si el Dios en el cual creo me permite vivir. Dentro de 50 años mi fe en Él será más fuerte y valiosa como nunca antes. La cual me habrá dado una vida singularmente rica y significativa a la cual mirar hacia atrás, y una vida aún más rica para mirar hacia adelante. Esta habrá hecho que fuera una mejor persona, más cuidadosa, más reflexiva, y mucho menos egocéntrica y egoísta de lo que es hoy. Tendré una gran cantidad de buenos amigos sobre toda la tierra, con los cuales amo estar. En el corazón tendré un profundo agradecimiento por cada día que se me fue permitido vivir, y tendré grandes expectativas para el fututo y la eternidad. Esto es lo que yo creo.

 ¿Qué crees tú?