Las banderas arcoíris: Mi sincera opinión

Las banderas arcoíris: Mi sincera opinión

Escrito por: Bessie Wong | Publicado: lunes, 20 de julio de 2015

La Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó recientemente que el matrimonio homosexual es un derecho legal en USA. Desfiles del «Orgullo Gay» levantaron en todo el mundo las banderas arcoíris, y celebraron este hito para los derechos LGBT.

Muchas personas, tanto homosexuales como heterosexuales, demuestran su apoyo en las redes sociales. Siendo cristiano me pregunto cómo debo reaccionar. Tengo que ver en la Palabra de Dios para encontrar la respuesta. Debo admitir que esto no es tan fácil como quisiera.

Las actos homosexuales se condenan claramente en la carta de Pablo a los romanos. (Romanos 1,26-28) Pero, ¿cómo debo enfrentar, por ejemplo, una persona gay que ha luchado con su identidad y autoestima en nuestra sociedad debido a su orientación sexual? No es una pregunta fácil. Soy recordado de ser considerado, y me siento humilde al darme cuenta lo poco que sé sobre nacer con orientaciones homosexuales.

¿No debiera ser comprensivo en lugar de crítico?

Si las personas nacen con una atracción hacia el mismo sexo, ¿cómo puedo juzgarlas cuando simplemente de «casualidad» nací heterosexual? Si tales personas experimentan discriminación, falta de respeto e incluso persecución, ¿no debiera ser comprensivo en lugar de crítico? Comienzo a darme cuenta que la complejidad de crecer y vivir como una persona gay o lesbiana en nuestro mundo debe estar más allá de lo que puedo imaginar.

La palabra de Dios es mi fundamento

Cuando leo los versículos de la Biblia sobre la homosexualidad, no encuentro ninguna escritura que condene el hecho de nacer con una orientación sexual diferente. Y ciertamente no deseo que nadie sea discriminado, acosado, odiado o falto de respeto debido a esto. Sin embargo, la Biblia dice claramente que practicar la homosexualidad es pecado.

Simplemente no puedo estar de acuerdo con los actos que Dios ve como pecado.

Creo en la Palabra de Dios, y es el fundamento de mi vida. Dios también deja bien claro, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, que el matrimonio está destinado a ser la unión de un hombre y una mujer. (Génesis 1,27-28)

Independiente de cuánto ame a cada persona, y simpatice con sus luchas, no puedo apoyar personalmente el matrimonio homosexual o cualquier forma de relaciones homosexuales. No se trata de mi falta de amor, empatía o respeto hacia las personas. Simplemente no puedo estar de acuerdo con los actos que Dios ve como pecado.

Las promesas de Dios

Sinceramente debo admitir que no tengo una explicación de por qué algunas personas tienen que enfrentar las dificultades de ser homosexual. Del mismo modo que no puedo explicar la razón detrás de tantas pruebas increíbles que algunas personas tienen que pasar en la vida. Pero lo que sí entiendo es que Dios nos dio a todos una promesa, independiente de la edad, género, orientación sexual o cualquier otra cosa. Nos promete hacernos libres de la corrupción del pecado y partícipes de la naturaleza divina. (2 Pedro 1,4)

Dios tuvo un plan bueno y perfecto para cada uno de nosotros cuando nos creó. «Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.» Jeremías 29,11.

Dios nos dio a todos una promesa, independiente de la edad, género, orientación sexual o cualquier otra cosa.

Nadie puede evitar las pruebas en esta vida, y las pruebas son diferentes para cada uno. Pero Dios nos consuela con estas palabras: «En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.» 1 Pedro 1,6-7. Aunque podemos enfrentar pruebas que para otras personas son imposibles, cuando nos mantenemos firmes y no cedemos a la presión de la sociedad, entonces nuestra fe es recompensada.

Los que ven el valor eterno de una tal vida se esfuerzan para alcanzarla a toda costa. En cuanto a los que optan ir por otra dirección en la vida, no puedo apoyar sus acciones. Pero tampoco puedo juzgarlos. (Mateo 7,1) Con un sentido del deber y un profundo amor a Dios y a todas las personas que ha creado siempre resistiré lo que Dios ha dicho que está mal.