¿Necesito realmente a Dios?

¿Necesito realmente a Dios?

Escrito por: Heidi Watz Vedvik | Publicado: lunes, 26 de agosto de 2013

Soy cristiana. Soy joven. Creo en Dios. Creo en la Biblia. Creo que si vivo según la Palabra de Dios, experimentaré una transformación. Pero a veces me detengo y pienso. ¿Existe un Dios?

¿Y si no hubiera ningún Dios? Creo que de igual manera sentiría que mi vida no fue en vano, porque igualmente viviría una vida buena, con Dios o sin Dios. Pero también debo preguntarme, «¿Entonces no se puede vivir según la Biblia y el mensaje que allí hay, sin creer en Dios?»

Por ejemplo, cuando me tratan de manera injusta, ¿soy capaz de abordar la situación de la manera correcta? Cuando soy tentado a decir algo irrespetuoso a otro, ¿puedo elegir no hacerlo? Tampoco dejaría que malos pensamientos sobre otros se arremolinarán en mi cabeza. Lucharía contra el pecado que vive en mí, tal y como leo en la Biblia. Sin duda todo esto podría lograrlo solo. No es necesario que exista un Dios para lograr hacer todo esto, ¿o sí?

¿Puedo por sí solo poner fin a las tentaciones?

¿Si Dios no existe, hay alguna razón para vivir según la Biblia? Sí, porque es un buen mensaje después de todo. Pero, ¿es posible? ¿Es posible humillarme y no hacer mi propia voluntad? Algunas cosas me resultarían fáciles enfrentarlas, otras cosas se volverían en costumbre después de un tiempo. Pero, ¿qué lograría realmente? ¿Me volvería más agradable en el trato con los demás? ¿Un poco más? ¿Llegaría a algún lado? ¿Llegaré alguna vez a terminar con las cosas las cuales quiero purificarme? ¿Puedo por sí solo poner fin a las tentaciones?

¿Llegaría a algún lado?

«Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.» (2 Pedro 1, 3-4)

¿Recibo parte de la naturaleza divina?

Si creo en Dios y busco poder en Él, entonces recibo ayuda para hacer lo que es correcto, es decir, una voluntad más fuerte para hacer la voluntad de Dios y luchar contra el pecado que habita en mi naturaleza. Pero no sólo esto: también «recibo parte de la naturaleza divina». Podemos leer algo acerca de esta naturaleza divina en Santiago 1,13: «… porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadieSi recibo parte de la naturaleza divina, entonces también soy libre de todo peso. A medida que lucho  más contra mi naturaleza maligna, recibo más y más reposo y libertad de esta. ¡Hasta que ya no molesta! Esta vida, esta libertad, sobre la cual la Biblia habla, me doy cuenta que son inalcanzables en mi propia fuerza. Por lo tanto, me doy cuenta que Dios debe existir, porque de lo contrario, ¿de dónde viene el poder? ¿Cómo podría una nueva vida ser creada, si no es el Creador quien lo hace?

«Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud (Gálatas 5, 1)

¡Luchar la batalla contra la carne en solitario = esclavitud! ¡La naturaleza divina = libertad!

La pregunta ya no es si Dios existe o no. ¡La pregunta es si quiero seguir luchando con las mismas, cosas podridas toda mi vida, o bien quiero terminar con el pecado de una vez por todas! ¿Esclavitud o libertad? La elección es simple. Yo elijo la segunda opción.  Elijo creer en Dios y hacer su voluntad para que Él pueda hacer un trabajo de transformación en mi interior. ¡Porque este es el objetivo: La transformación!

Trelldom eller frihet? Valget er enkelt.