¿No deberías ser un embajador de Cristo?

¿No deberías ser un embajador de Cristo?

Escrito por: | Publicado: jueves, 17 de marzo de 2016

Como cristiano eres un embajador, uno que representa a Cristo. Del mismo modo que un embajador terrenal representa y comunica los deseos y la voluntad del Jefe de Estado que lo ha enviado, así debes representar y comunicar la voluntad de Cristo a los demás.

«Así que, somos embajadores en nombre de Cristo…» 2 Corintios 5, 20.

¿A quién representa tu vida? ¿A Cristo o a ti? ¿Vives por tus propios intereses, o vives para Él? Quizás es fácil vivir para Él en algunas ocasiones, pero, ¿vives solamente para ti y tus propios intereses el resto del tiempo? ¿A quién representas cuando te sientas frente al escritorio o usas las redes sociales? ¿Tu rol como embajador es de medio tiempo o tiempo completo?

¿A quién representa tu vida? ¿A Cristo o a ti?

La verdad es que nuestros actos dan mucho más que hablar en las personas a nuestro alrededor que nuestras propias palabras. Quizás creemos que representamos a Cristo si hablamos sobre Él con otras personas. Sin embargo es nuestra vida – nuestras decisiones, lo que hacemos, y lo que no hacemos, en las situaciones cotidianas – lo que realmente habla más.

Tú eres un ejemplo para los demás, independiente de cómo llevas la vida. La pregunta es si eres un buen ejemplo, o un mal ejemplo. Dicho con otras palabras: En todo momento  tu vida representa a alguien – la pregunta es «¿A quién?»

Tú eres un ejemplo para los demás, independiente de cómo llevas la vida. La pregunta es si eres un buen ejemplo, o un mal ejemplo.

Jesús dijo que podemos conocer al árbol por sus frutos. Las personas a nuestro alrededor siempre degustan el fruto que viene de nuestra vida en las situaciones cotidianas.

¿Sigues la corriente en la escuela o en el trabajo porque es difícil para ti decir «no» e ir en contra de la presión del grupo? ¿O al contrario vives tu vida para Jesús y tomas partido por lo que es justo? ¿Cedes cuando viene la frustración o el enojo se empieza a levantar en ti, o las personas a tu alrededor sólo sienten paz y paciencia junto a ti en aquellas situaciones difíciles?

Cuando haces lo que bueno y correcto  en las situaciones difíciles, te conviertes en un embajador de Cristo. ¡La gente ve la vida del Hijo de Dios que se manifiesta una vez más en un humano! Y el poder en esta vida, que se manifiesta como bondad y amor en las situaciones difíciles, puede brindar esperanza a otros que también tienen el anhelo de una tal vida con bondad y amor – la vida de Cristo.

Pablo escribe: «¡Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo 1 Corintios 11, 1. Y nuevamente en Efesios 5,1 escribe: «Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados Por esto es posible para nosotros ser imitadores de Cristo, esto quiere decir que, representamos y comunicamos su anhelo y su voluntad, mientras estamos aquí en la tierra.

Pero el Espíritu Santo puede entrar en los corazones de todos los que creen y hacer esto posible de vivir una vida digna de su vocación celestial, una vida transformada en bondad y amor.

Si tuviéramos nuestra propia fuerza para tratar de vivir esta vida, sería realmente imposible. Pero el Espíritu Santo puede entrar en los corazones de todos los que creen y hacer esto posible de vivir una vida digna de su vocación celestial, una vida transformada en bondad y amor.

«Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio(2 Timoteo 1, 7). Y nuevamente está escrito, «porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad (Filipenses 2,13).

Bienaventurado es todo aquel que cree lo que está escrito, que cree en el poder que está disponible para los que aman a Dios de todo su corazón – un poder para vivir como un embajador de Cristo en el transcurso de nuestro corto tiempo aquí en la tierra, y para dar a conocer su evangelio acerca de una vida en transformación, como una prueba de un ejemplo  tangible y viviente.