¡Orad por la paz en Jerusalén!

¡Orad por la paz en Jerusalén!

Escrito por: Øyvind Johnsen | Publicado: miércoles, 22 de julio de 2015

Si queremos entender lo que sucede en el Medio Oriente en nuestra época debemos conocer la Biblia, ahí en el Antiguo Testamento hay relatos acerca de la historia de Israel y el trato de Dios con el pueblo judío. También debemos conocer los hechos históricos acerca de lo que ha sucedido en el Medio Oriente en el transcurso de los últimos 100 años.

Nosotros como cristianos creyentes en las palabras de la Biblia vemos al estado de Israel como la señal de que el cumplimiento de las profecías de los antiguos profetas en el Antiguo Testamento se llevan a cabo en nuestros días. Jesús mismo dice en Lucas 21, 29-31: Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

Israel: El pueblo de Dios

Dios ha tenido, y tiene aún, su propio camino con Israel como pueblo. Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar, para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre, dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos. Hechos 15, 14-18.

Con el estado de Israel vemos que «el tabernáculo de David» está a punto de ser reconstruido en nuestro tiempo. De esta manera Dios quiere manifestar su bondad y fidelidad a su pueblo, para que el resto de los hombres busque al Señor. Dios no ha desechado a su pueblo, a pesar que ellos no recibieron a Jesús como su Mesías. Rom. 11, 1. Siendo «olivo silvestre» hemos sido injertados en el olivo, «y hemos sido participantes de la raíz y de la rica savia del olivo.» V.17. Todo el Antiguo Testamento procede de los judíos. De estas «raíces» y esta «savia» podemos nosotros como cristianos entre los gentiles recibir consuelo, fuerza y alimento para nuestra vida de fe. No tenemos ninguna razón para que con soberbia nos «elevemos» por sobre los judíos. ¡Al contrario! V.18-21.

Bajo la protección de Dios

Las promesas de Dios con Abraham permanecen firmes. Así como él recibió a Isaac, las promesas de Dios con el pueblo de Israel también están firmes. Han recibido su país de vuelta después de dos mil años «de vagar por el desierto». Este país se cultiva y el desierto florece. El estado de Israel está rodeado por muchos enemigos, pero esta bajo la protección de Dios. Isaías 41, 14 e Isaías 32,17-18

Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar. Jeremías 29,14. Este es una de las muchas escrituras que hablan de lo mismo, y vemos que esto se ha ido cumpliendo. Exterminar al pueblo de Israel es algo tan imposible como apagar la luz del sol durante el día o la luz de la luna y las estrellas durante la noche. Lee en Jeremías 31, 35-37.

Lo mejor que podemos hacer por las personas que viven en el Medio Oriente hoy, ya sean judíos o de otra nación, es apoyar al Estado de Israel y orar por la paz en Jerusalén. Salmos 122, 6.