¿Qué debo hacer para ser lo suficientemente bueno para Dios?

¿Qué debo hacer para ser lo suficientemente bueno para Dios?

Escrito por: Allister Cousins | Publicado: lunes, 11 de agosto de 2014

Cuando se trata de mi relación con mi Creador, ¿Qué es lo que Él espera de mí? ¿Qué debo hacer para ser lo suficientemente bueno para Dios?

Muchos de nosotros recuerda ese sentimiento de vacío y vergüenza por ser el último elegido en el parque, o la frustración y humillación por no haber logrado las notas esperadas o que necesitábamos. Desde la niñez hemos enfrentado la presión de rendir en la escuela, en el trabajo, e incluso socialmente entre familiares y amigos.

Quizás quiere que lleve a cabo ciertas obras buenas para abolir mis errores

Pero cuando se trata de mi relación con mi Creador, ¿Qué es lo que Él espera de mí? ¿Qué debo hacer para ser lo suficientemente bueno para Dios?

Quizás Dios requiere que sea perfecto en el sentido de que nunca cometa errores  en lo que hago. Quizás quiere que lleve a cabo ciertas obras buenas para abolir mis errores. O tal vez no.

En Hebreos 10 dice Jesús que Dios no desea sacrificios ni ofrendas, sino un cuerpo para hacer su voluntad.  Las personas en el Antiguo Testamento no vivían sus vidas de acuerdo a la voluntad de Dios, a pesar que continuamente ofrecían sacrificios. Dios anhelaba sus corazones, no sus sacrificios – los cuales a menudo eran presentados solamente para satisfacer sus propias conciencias. Ninguna acción o conjunto de buenas obras que lleva a cabo una persona significan algo para Dios sin que Él esté primeramente satisfecho con lo que ve en su corazón.

El pobre en espíritu anhela ser como Él, y son estas personas las que justamente son agradables a Él

En Salmos 51, 19 David escribe: «Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;
al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios

Jesús dice: «Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos Mateo 5, 3. Dios busca a aquellos que se afligen sobre su falta de bondad, sabiduría, paciencia y pureza, aquellos que, a pesar de todos sus esfuerzos por ser buenos, pierden su temperamento, mienten, engañan, murmuran, etc. Los que son pobres en espíritu se afligen sobre esto, y es a estos a quienes Dios puede ayudar. El pobre en espíritu anhela ser como Él, y son estas personas las que justamente son agradables a Él. Ellos dan sus corazones para encontrar y obedecer la voluntad de Dios.

Dios me muestra por medio del Espíritu Santo y su Palabra mis debilidades, pero también cómo debo luchar contra el pecado en mi naturaleza. Esto requiere obediencia de mi parte, y Dios provee la fuerza y voluntad para poner en práctica esto. «Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntadFilipenses 2,12-13.

Puedo hacer sólo la voluntad de Dios si he logrado ver mis propias debilidades y le he entregado mi corazón para que me guie

La voluntad de Dios tiene siempre en mente lo mejor para mí eternamente. Puedo hacer sólo la voluntad de Dios si he logrado ver mis propias debilidades y le he entregado mi corazón para que me guie. ¡Entonces soy agradable a Dios!

Cumplir con los requerimientos de Dios no causa el estrés que continuamente se tiene al llevar cabo estándares terrenales. De hecho, cumplir con los requerimientos de Dios tiene el efecto contrario – Paz y tranquilidad. Él les da a los pobres en el Espíritu una paz que ningún éxito terrenal puede brindar.

«Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.» Miqueas 6:8.