Siempre agradecido

Siempre agradecido

Escrito por: Carol Laing | Lugar: Winnipeg, Canadá | Publicado: jueves, 26 de noviembre de 2015

Pronto se reunirán los americanos, como lo hacen cada noviembre, para celebrar el Día de Acción de Gracias. Un día para reflexionar sobre las cosas que nos hacen estar agradecidos. El apóstol Pablo escribe, «Dad gracias en todo». Pero, ¿cómo podía estar agradecido en todo?

Pronto se reunirán los americanos con sus familias y amigoscomo lo hacen cada noviembre, para celebrar el Día de Acción de Gracias. Las hojas doradas de otoño señalan el fin de las cosechas, los agricultores aran la tierra para dejarlas en barbecho durante el invierno y las casas se llenan de los deliciosos aromas a pavo rostizado, calabaza y tarta de manzana. Es un día libre de trabajo y escuela, un día para reflexionar sobre las cosas que nos hacen estar agradecidos.

En las escuelas americanas los niños aprenden sobre los peregrinos que dejaron su tierra natal, y todo lo que allí amaban, para navegar a los Estados Unidos de América. Después de un arribo seguro al Nuevo Mundo, y una vecindad bastante pacífica con los pueblos indígenas, celebraron juntos una verdadera fiesta. Este fue el primer «Día de Acción de Gracias».

La celebración tiene sus raíces en dar gracias a Dios por sus bendiciones, pero, ¿sabías que durante la historia temprana de Estados Unidos hubo muchos Días de Acción de Gracias sancionados por el gobierno? Lo interesante es que las primeras celebraciones del Día de Acción de Gracias se realizaban sólo bajo circunstancias favorables, tales como una victoria militar o el final de una sequía—pero no si se carecía de estas cosas.

Pablo era un tipo especial de «peregrino».

El apóstol Pablo tenía una manera muy diferente de reaccionar frente a tales situaciones. «Dad gracias en todo» escribe él. ¿Cómo podía estar agradecido en todo, en la cárcel, en contiendas, en todo tipo de adversidades que para la mayoría de nosotros resultaría algo trágico e insoportable? ¿Es porque Pablo era un tipo especial de «peregrino»; uno que confiaba en que Dios cuidaba de él y hacía que todas las cosas le ayudaran a bien (Romanos 8,28) mientras él buscaba «… las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios»? (Colosenses 3,1)

Pablo tenía un interés vivo en encontrar esas cosas en su naturaleza que no encajaban en el reino de los cielos — el lugar que su corazón anhelaba. Y cuando se encontraba con adversidades — como a menudo nos sucede a nosotros — era consciente de su tendencia a quejarse o bien ser vengativo, pero la gracia que había recibido por su fe en Jesucristo le permitía odiar aquellas cosas negativas que veía en sí mismo, y en cambio algo nuevo, eterno y celestial tomaba allí lugar.

Pablo había obtenido una fe donde siempre podía regocijarse y dar gracias por todo. No solo en aquellas cosas que son  desagradables, sino también en aquellas que parecen ser insoportables.

Pablo escribe en su carta a los Romanos, que él se «gloriaba en las tribulaciones» ­– — ¡les daba la bienvenida!… ¡Porque estaba convencido de que permaneciendo en una fe viva, entonces Dios crearía algo en su vida — algo eterno! Había obtenido una fe donde siempre podía regocijarse y dar gracias por todo. No solo en aquellas cosas que son  desagradables, sino también en aquellas que parecen ser insoportables. Su agradecimiento honraba a Dios y nos recuerda que debemos hacer lo mismo: «Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.» (1 Tesalonicenses 5,18). ¿Es de extrañar que Pablo, con tal actitud, fue feliz y agradecido cada día?

¡Feliz Día de Acción de Gracias!