¿Cuál es la voluntad de Jesús contigo?

¿Cuál es la voluntad de Jesús contigo?

Escrito por: Knut Olav Haukelidsæter | Publicado: martes, 20 de septiembre de 2011

Se les ve en las noticias todos los días. Políticos. Personas que han ganado el premio nobel de la paz. Científicos y trabajadores de ayuda humanitaria. Personas con una clara misión en la vida. Personas que hacen algo significativo para la humanidad, o al menos para parte de ella. Es como si estuvieran predestinados a tareas importantes desde su nacimiento. Pero ¿cómo va contigo? ¿Cuál es el propósito con vida?

Si has aceptado a Jesús puedes preguntar más concretamente: ¿Qué quiere Jesús que haga yo con mi vida? ¿Cuál es el propósito con todos los años que voy a vivir en la tierra? La respuesta es que tú con Jesús como Señor en tú vida tienes un llamado y un futuro el cual no se puede semejar ni con todos los ¡premios nobel del mundo, el poder u honra!

Jesús quiere salvarte para el reino de los cielos y ¡tenerte a ti como hermano!

Jesús tenía un tan deseo por recibir hermanos, que estuvo dispuesto a arriesgarse a perder toda la gloria eterna que tenía con Dios, con el fin de obtenerlos. Nadie ha arriesgado tanto como Jesús para alcanzar algo. Sin embargo, ya que Él amaba a los hombres, vino al mundo y abrió un camino de regreso a Dios. Si consideramos el riesgo que Jesús tomó, vemos claramente que la voluntad de Jesús contigo es que andes por este camino para que su deseo pueda ser cumplido.

Seguir a Jesús

 Que Jesús «abriera un camino» puede sonar un poco inexplicable, pero la expresión tiene una fantástica explicación: Jesús fue el primero que vivió en las tierra sin pecar una sola vez – a pesar de haber sido probado «en todo según nuestra semejanza...» (Hebreos 4,15) y «por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos...» (Hebreos 2,17). De esta manera demostró Él que para nosotros también es posible esto – seguirle en la victoria contra el pecado.

Un camino tiene un principio y un fin. El comienzo del camino es cuando tú has decido seguir a Jesús. Al final de este camino a uno le espera la gloria eterna y grandes riquezas. Si levantas la vista desde la línea de partida y miras a lo largo del camino, podrás observar las pisadas de todos los santos que han ido por este camino antes que tú. El mayor de todos los pasos son los que Jesús dejó. Aksel J. Smith dijo una vez que «en cada una de las pisadas de Jesús dice: ¡Es posible – Si es posible!» Jesús venció sobre todas sus tendencias pecaminosas heredadas de la naturaleza humana, sin haber cedido una vez a ellas. Ahora tú puedes lograr lo mismo en tu vida cotidiana. Situación tras situación – paso a paso. Entonces te conviertes en un seguidor de Jesús – un discípulo.

Una de las grandes tareas de un discípulo

 Como seguidores de Jesús, también tenemos grandes tareas y responsabilidades. Jesús dio a sus discípulos una misión: « Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.» (Mateo 28,19) En la última parte del versículo hay una importante aclaración respecto de esta misión: ¡Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado! ¿Cómo puede uno hacer esto sin haberlo antes vivido a sí mismo? Él no quiso decir que los discípulos tuvieran que iniciar estudios bíblicos y sostener profundas conferencias – no, sino que ellos mismos guardaran los mandamientos y por lo tanto fueran buenos embajadores de Jesús. Esto es lo que Pedro quiso decir cuando escribe: « Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.» (1 Pedro 2,9)

Piensa que ahora tú puedes dejar tus pisadas en el camino de regreso a Dios. ¿Tal vez hay algunos cercanos a ti que encontraran eterna alegría junto a Jesús, porque justamente has sido un buen embajador para Él? ¿Puedes desear una tarea mayor que esta en la vida?