Echad toda vuestra ansiedad sobre Dios

Echad toda vuestra ansiedad sobre Dios

Escrito por: G. Gangsø | Publicado: miércoles, 16 de noviembre de 2011

Quiénes somos

 
  • Creemos que, después de recibir perdón de pecados, nuestro llamado como discípulos es seguir a Cristo siendo libres del pecado, y llegar a ser santos como Él es santo.
  • Al negarnos a nosotros mismos por medio de la ayuda del Espíritu Santo, entramos en un proceso de santificación.
  • La Biblia es el fundamento y guía de nuestra fe y doctrina.
  • Tenemos iglesias y desarrollamos trabajo de misión en más de 65 países.
  • Este sitio web es especialmente para quienes están interesados en vivir esta vida como un cristiano.

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La ansiedad es una clara incredulidad. Es menospreciar a Dios y exaltarse a sí mismo. En realidad, es llamar a Dios mentiroso.

Una promesa fue escrita para los discípulos: «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» (Mat. 6,33) En este contexto está escrito que nuestro Padre celestial sabe lo que necesitamos. Él sabe, no es necio. Por nuestra incredulidad manifestamos que Dios es ciego, estúpido e incapaz. Pero nuestro Padre celestial no es ni ciego ni senil. Él presta atención, de hecho, Él ha contado hasta los cabellos de nuestra cabeza. Tú puedes estar seguro: Él ha contado cada uno de tus dólares o euros que posees. Él sabe exactamente cuánto necesitarás mañana, pasado mañana, y ¡por los próximos diez años! Dios lo sabe todo y se encarga de todo.

Una conexión con el Dios Todopoderoso

¿Cómo es esto con nosotros? Jesús dice: «Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis por lo demás?» (Luc. 12,26). Dios es capaz de todo, sin embargo nosotros siquiera lo más mínimo somos capaces de hacer. Basándose en esta verdad, deberíamos en forma razonable comenzar a obedecer esta palabra: «... echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros.». (1. Ped. 5,7) Pero para esto debemos estar en conexión con Él. En realidad solo los discípulos son quienes tienen una tal conexión con Él, los que han nacido de nuevo para una esperanza viva. Si uno está sin Dios y esperanza en el mundo, entonces se hace difícil echar toda nuestra ansiedad sobre Él. En lugar de esto una está preocupado, ansioso, y esto con toda razón.

Por la fe en la Palabra de Dios, montañas de preocupaciones pueden derribarse para luego arrojarlas a las profundidades del mar. ¿Cuánta ansiedad queda después que hemos recibido fe viva en romanos 8, 28 «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.»
Entonces todas las nubes de ansiedad desaparecen, y nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación. (Malaquías 4:2). La ansiedad nos hace envejecer antes de tiempo, es la causa de las úlceras de estómago y acidez, que nos fatigan e impacientan por cosas ridículas e insignificantes. «La preocupación provoca el envejecimiento prematuro», (Sir. 30,24).

Nuevos pensamientos edificantes

La exhortación la oímos: «Por nada estéis afanosos». (Fil 4,6) Por lo general la gente está afanosa prácticamente por todo. Es una enfermedad corrosiva, como una serpiente que se arrastra alrededor de sus pensamientos, estrangulando su vida en Dios. Sus pensamientos se mueven en un laberinto oscuro, y los pensamientos destructivos aparecen, una y otra vez. Pero cuando hechas sobre el Señor todas tus cargas, el cielo se abre.

 En Apocalipsis 4, 1 está escrito: «…miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo;… hablando conmigo, dijo: Sube acá» Ahí había luz, con nuevos pensamientos edificantes y de agradecimiento los cuales han estado allí desde antes de la fundación del mundo. Ahora estos han entrado en el corazón y la mente, y le darán una visión clara: «¡Ved aquí al Dios vuestro!» (Isaias 40,9) Al ver a Dios, uno se da cuenta de lo pequeño que es y lo insignificante y ridículo que son sus problemas en realidad. Antes, la preocupación y la ansiedad se comieron su energía e iniciativa, ahora en cambio una nueva energía que se llena de deseo para levantarse y servir. Encontrará que ya no es impulsado y asediado por sus propios pensamientos. El yugo de preocupación se ha roto en su vida, por lo que también puede ayudar a establecer a otros libre y dar consuelo a las almas que sufren. Entonces en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía. (Isaías 58:10)

Hay otra muy buena exhortación en el mismo versículo: "... si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida." Este es un duro golpe a la preocupación. Dios nota estas cosas y las recompensa.

Dios puede hacer lo imposible

Así que ejercitémonos en la piedad, ejercitémonos en echar toda nuestra ansiedad sobre Él. Esto es sin lugar a dudas, uno de los "deportes espirituales" más rentables que se puede practicar. 

Dios es tan misericordioso que Él tira todos nuestros pecados a las profundidades del mar, así que aprovechemos esta increíble oferta: Echemos toda nuestra ansiedad sobre Él. (1 Ped. 5:7).Dios puede lograr cosas que, para nosotros, son imposibles. (Mateo 19:26).