¿Cómo llevo cautivo todo pensamiento?

¿Cómo llevo cautivo todo pensamiento?

Escrito por: Steve Lenk | Publicado: miércoles, 07 de mayo de 2014

¡Tengo la oportunidad de hacer algo al respecto con todos los pensamientos que no son agradables a Dios antes que entren en mi corazón y se conviertan en una parte de mí!!

«Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él(Proverbios 23,7) Lo que pensamos es fundamental para lo que somos. Los científicos están en desacuerdo sobre la cantidad de pensamientos que tenemos cada día, pero todos están de acuerdo en que son miles. Lo que somos es formado a cada momento por los pensamientos que dejamos entrar en nuestra mente y corazón. Pero, ¿cómo podemos controlar los miles de pensamientos que entran en nuestra mente cada día? ¿Qué hacemos con aquellos pensamientos que no son agradables a Dios?

¿Qué hacemos con aquellos pensamientos que no son agradables a Dios?

A menudo nuestros pensamientos tienen que estar enfocados en las tareas habituales que debemos cumplir durante el día. Sin embargo, a medida que avanza el día, podemos llevar cautivos los pensamientos y actitudes que son contrarias a la voluntad de Dios impidiéndoles tener el control de nuestra mente y corazón. Pablo explica cómo esto es posible: «Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.» (2 Corintios 10, 4-5) ¡Está escrito que debemos luchar para mantener nuestros pensamientos puros, pero también está escrito que tenemos armas con las cuales luchar!

Podemos considerar una típica situación diaria: Quizás mi supervisor en el trabajo me asigna una tarea que odio, y pensamientos negativos y de queja  vienen a mi cabeza. Estos pensamientos son tentaciones – y tengo la oportunidad de hacer algo al respecto antes que entren en mi corazón y se conviertan en una parte de mí. Son estos pensamientos los que debemos llevar cautivos eligiendo al contrario obedecer la Palabra de Dios, como por ejemplo en Filipenses 2,14: «Haced todo sin murmuraciones y contiendas.» Una tal elección requiere una verdadera batalla en nuestra vida de pensamientos, pero nuestras armas – la Palabra de Dios y el poder en el Espíritu Santo – son poderosas para ayudarnos. Al orar a Dios en el momento que sentimos que estamos siendo tentados, podemos recibir el poder para mantener nuestros pensamientos puros.

La Palabra de Dios y el poder en el Espíritu Santo son poderosos para ayudarnos

También debemos fortalecernos a nosotros mismos de antemano para esta guerra siguiendo el ejemplo de Jesús cuando fue tentado por el diablo para convertir las piedras en pan: «El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.» (Mateo 4,4) Jesús se había armado leyendo y meditando en la Palabra de Dios la cual podía ayudarlo en las tribulaciones de su vida. Si vemos que hay áreas en nuestra vida de pensamientos que son difíciles de vencer, ¡podemos recibir escrituras específicas que pueden ayudarnos a tener victoria, y creer en un Dios que es poderoso para salvar!

Por ejemplo, si vemos que fácilmente somos tentados a pensamientos impuros sobre el sexo opuesto, podemos tomar las palabras de Jesús en el corazón: «Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.» (Mateo 5, 28-29) Si somos propensos a la ira, podemos armarnos con la exhortación de Santiago: «Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.» (Santiago 1, 19-20) Estas palabras de Dios son nuestras armas, ¡y quieren darnos el poder para llevar cautivo todos los pensamientos impuros!

... ¡cada día podemos llegar a ser más y más semejantes a Cristo!

A través del Espíritu Santo podemos recibir gracia y el poder para llevar cautivos los pensamientos a la obediencia de Cristo, y en este proceso somos transformados en la persona que Él quiere que seamos. Tenemos la maravillosa esperanza que cada día podemos llegar a ser más y más semejantes a Cristo, venciendo el pecado en nuestra vida de pensamientos. De este modo nos convertimos en herramientas valiosas en las manos de Dios. Permitir que esta obra interna de Dios se lleve a cabo en nosotros es la mayor tarea que podemos tener en la vida.