¿Cómo puedo convencer a mis amigos de ser cristianos?

¿Cómo puedo convencer a mis amigos de ser cristianos?

Escrito por: Kathryn Albig | Publicado: martes, 17 de febrero de 2015

Nada en la tierra se compara con nuestro fantástico llamado como cristianos – ¡ser partícipes de la naturaleza divina! El llamado a seguir a Cristo en todas las formas y con ello recibir parte de las más grandes y preciosas promesas. Una vida en fidelidad conduce a una vida con una recompensa rica y eterna, y Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para alcanzar una tal vida. Vale la pena renunciar a todo por un tal llamado.

«Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia (2 Pedro 1,3-4)

Ciegos a la verdad

Cuando entendemos cuán grande es este llamado comenzamos a anhelar que nuestros seres queridos estén con nosotros en este camino hacia la gloria eterna. De modo que puedan ser salvos «de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia ». Es desgarrador ver cómo Satanás los ha hecho ciegos a la verdad, como los ha seducido, al punto que no ven su necesidad de Dios. De modo que no ven que el seguir sus deseos realmente los conduce a la corrupción.

La gente tiene que ver el valor de ser un cristiano. Predicar sin una vida como ejemplo es inútil.

Satanás es un maestro en manipular. Miente, engaña, hace que el pecado parezca menos pecaminoso, de modo que la gente no vea el daño que causa. Es astuto; un lobo con piel de oveja. Hace que el pecado parezca atractivo e inocente. «Sólo por esta vez. No es tan peligroso. ¡Piensa en lo bien que se sentirá! Nadie saldrá dañado.» ¿Cómo podemos hacerles entender que esto va mucho más allá, que la mentira, la vanidad, hablar mal de los demás, etc. – todas estas cosas que parecen tan inofensivas – en realidad producen un daño eterno en nuestro espíritu? Pero, ¿cómo podemos hacer esto? Tratar de persuadirlos con palabras que a menudo conducen a discusión, frustración y relaciones rotas. La gente tiene que ver el valor de ser un cristiano. Predicar sin una vida como ejemplo es inútil.

Deja que su luz brille

«Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman (Santiago 1,12)

Cuando somos inquebrantables en nuestro fervor para vencer a Satanás y el pecado, se produce una transformación en nuestra vida.

Para poder recibir esta corona de vida, y con ello mostrar a nuestros amigos y familia el valor de vivir esta vida, tenemos que trabajar, luchar, orar y ser 100% obedientes cuando Dios señala aquellos pecados que tenemos que purificar y a los cuales somos tentados. «Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones (1 Pedro 2,1) Así de serio debemos tomarlo.

Cuando somos inquebrantables en nuestro fervor para vencer a Satanás y el pecado, se produce una transformación en nuestra vida. Los demás verán que ahora somos pacientes, en aquellas situaciones que antes reaccionábamos con impaciencia. Allí donde antes pensábamos en nosotros mismos, ahora sólo pensamos en los demás. Dónde acostumbrábamos hablar mal de los demás, ahora sólo hay bondad y amabilidad. Cuando vean esto sabrán que algo está pasando en nuestras vidas. Verán el resultado de una vida en fidelidad. La vida que vivimos es lo que más les hablará. Esto será lo que los hará ver que la vida que viven no es suficiente. Esta es una vida que realmente satisface, en comparación con una vida que constantemente busca algo más.

«Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos Mateo 5,16

Un misionero efectivo

¡Y podemos orar por ellos! ¡Orar para que Dios abra sus ojos y vean su necesidad!

Cuando nos purificamos del pecado y resistimos al diablo, entonces nos acercamos más a Dios. (Santiago 4, 7-8) Cuando tenemos esta conexión con Él, puede darnos las palabras adecuadas para hablar, y mostrarnos el momento exacto para decirlas. Pero esto no puede hacerse sin una vida detrás de nuestras palabras. Si nosotros mismos no vivimos esta vida, entonces no podemos ser misioneros.

¡Y podemos orar por ellos! ¡Orar para que Dios abra sus ojos y vean su necesidad! No por nada está escrito «La oración eficaz del justo puede mucho (Santiago 5,16)