¿Cómo sé que Dios me ama?

¿Cómo sé que Dios me ama?

Escrito por: Kate Kohl | Publicado: jueves, 04 de junio de 2015

Constantemente escuchamos que «Dios te ama.» Dios es amor. Todo esto puede sonar muy teórico, especialmente en tiempos difíciles. ¿Dónde está su amor entonces?

En esos momentos en que la vida se vuelve insoportable, cuando te sientas solo con las manos en la cabeza y piensas, ¿dónde está Dios ahora? Las lágrimas se derramaban por tus mejillas. Acabas de perder tu trabajo. Acabas de perder un amigo. Has tenido un día muy duro. Quizás has tenido un largo periodo de «mala suerte». Quizás alguien ha hecho algo para lastimarte. Quizás estás tan harto de ti mismo, y crees que no eres digno de su amor. Puede haber muchas razones que te hagan dudar del amor de Dios, y preguntarte si en realidad tiene Él algún cuidado de ti.

Dios te conoce mejor que tú mismo

Cuando tales pensamientos se levantan y amenazan con abrumarte, la mejor receta de todas es la Palabra de Dios. En esta sabiduría que está escrita aquí hay abundante evidencia de que Dios te ama. El Rey David escribe:

«Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.» (Salmos 139,1-4).

Nunca ha abandonado a nadie. Él sostiene a cada una de sus creaciones preciosas en la palma de su mano.

Este es el Dios que tienes. Uno que te conoce mejor que tú mismo. Él conoce todas las situaciones en tu vida. Nunca ha abandonado a nadie. Él sostiene a cada una de sus creaciones preciosas en la palma de su mano. (Isaías 49: 15-16)

«Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.» (Salmos 139,13-14)

«¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!» (Salmos 139,17)

Jesús nos dice que ni un pajarillo cae a tierra sin la voluntad del Padre. (Mateo 10,29-31) ¿Cuánto más se ocupa y atentamente sigue a aquellos que ha creado según su imagen? (Génesis 1,27)

No te dejaré ni te abandonaré

Cuando entramos en estos momentos difíciles en nuestras vidas no es porque Dios no nos cuida; porque nos ha abandonado. Dios ha planeado cuidadosamente nuestras vidas, hasta el mínimo detalle. Su plan es para nuestra salvación. Para hacernos dependientes de él, y no de nuestras propias capacidades humanas. Y cuando entramos en estos tiempos, Él no nos deja solos.

Debido a este gran regalo que Dios nos ha dado, podemos alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro, en el trono de la gracia.

Él envió a su Hijo amado al mundo, para que pudiéramos tener un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nosotros en nuestra debilidad. Debido a este gran regalo que Dios nos ha dado, podemos alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro, en el trono de la gracia. (Hebreos 4:16) Ve al trono de la gracia en estos momentos difíciles. Allí encontrarás al Padre y el Hijo, que sólo esperan que pidas por ello.

Entonces descubrirás que el Señor quiere estar contigo, del mismo modo que estuvo con Josué, hace muchos años atrás.

«Como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. ¡Esfuérzate y sé valiente!» ((Josué 1,5-6)

Esto no significa que los tiempos difíciles desaparecerán. Significa que encontrarás la fuerza, el coraje y la gracia para atravesar estos tiempos. Dios está contigo, y tu Sumo Sacerdote, que tiene abundancia de compasión, ora por ti en cada paso del camino. (Hebreos 7,25) Entonces pasarás estas pruebas como oro precioso que ha sido probado por el fuego, allí el resultado final es la salvación de tu alma. Así es el inmenso amor de Dios con nosotros. Él ha planeado cada momento para nuestra salvación. Y nunca te dará más carga de la que puedes soportar. (1 Corintios 10,13)

Un Dios de compasión

Dios nos conoce, y se compadece de nuestra debilidad. Él no es un Dios injusto, un Dios duro. Él es justo, y tiene profunda compasión de nosotros. Él es nuestro mayor apoyo; nadie más que Él quiere que tengamos éxito. Cree en esto. Cree en las fantásticas y edificantes palabras que habló a través del profeta Jeremías.

«Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.» (Jeremías 29,11-13).

Él es nuestro mayor apoyo; nadie más que Él quiere que tengamos éxito.

Él está contigo cada momento de cada día, y te ama más de lo que puedes imaginar. (Romanos 8,38-39)