Daniel: Siempre fiel a Dios

Daniel: Siempre fiel a Dios

Escrito por: Janne Epland | Publicado: viernes, 10 de abril de 2015

Esta es una historia tanto de coraje como de valentía, pero sobre todo, de verdadera fidelidad.

Daniel se despierta, y un nuevo día fluye por las ventanas abiertas. Estas dan hacia su amada ciudad natal Jerusalén. Se arrodilla con humildad junto a la ventana y ora con fervor a su único Señor. Esto lo acostumbra hacer tres veces al día, y hoy no es la excepción. Sin embargo, ahora dobla sus rodillas bajo un riesgo totalmente diferente.

Ni hablar de dejar a su Dios, que ha estado con él desde el primer día.

Hoy es extremadamente peligroso arrodillarse ante otro fuera del rey. Al igual que todos en Babilonia, Daniel leyó el último decreto enviado por el rey. Que cualquiera que en el espacio de treinta días demande petición de cualquier dios u hombre fuera del rey será echado en el foso de los leones. Este es un destino horrible.

Daniel no vacila. Ni hablar de dejar a su Dios, que ha estado con él desde el primer día. El Dios de Daniel nunca le ha defraudado, y Daniel por lo tanto nunca defraudará a Dios.

Daniel sirvió a Dios, y sólo a Dios

La Biblia nos cuenta lo que pasó a continuación:

«Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa… se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes. Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel orando y rogando en presencia de su Dios.» Daniel 6,11-12.

Daniel fue arrestado y echado al foso de los leones. Pero el Dios Todopoderoso tomó a su fiel Daniel y él no recibió ningún rasguño. (Daniel 6,9-24)

Daniel continuó orando a Dios en necesidad y pobreza sobre sí mismo. Y Dios lo escuchó. Inmediatamente Daniel comenzó a orar, Dios ordenó a los ángeles salir en su ayuda.

Inmediatamente Daniel comenzó a orar, Dios ordenó a los ángeles salir en su ayuda.

«Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela.» Daniel 9,23

Piensa recibir un tal mensaje desde el cielo: «¡Eres entrañablemente amado! ¡Tus palabras han sido escuchadas! ¡Nosotros los ángeles hemos sido enviados rápidamente para ayudarte.»

Esta es una historia tanto de coraje como de valentía, pero sobre todo, de fidelidad. Daniel fue intransigente. Él se negó a doblegarse y adaptarse a otras personas y dejarlas que lo formaran de acuerdo a sus pensamientos y reglas, a pesar que esto significaba perder la vida. Daniel sirvió a Dios, y sólo a Dios, aunque esto le podía costar la vida.

Llamado a vivir en gloria eterna

El día que Daniel se arrodilló y oró a Dios, en realidad firmó su propio juicio de muerte. Pero Dios no piensa como los hombres, y no tiene las mismas restricciones que nosotros tenemos. El  Dios que salvó a Daniel de los leones es el mismo Dios de hoy y hasta la eternidad.

Tengamos el mismo sentir que Daniel, de modo que oremos a Dios cada día por gracia para ser guardados en su voluntad.

Así que incluso frente a rugientes leones, o bien podemos pensar en nuestra propia vida, frente a cualquier sufrimiento que podamos experimentar, Dios premia la fidelidad. Cuando nos doblegamos frente a Él y decidimos que independiente de lo que pase, no abandonaremos a nuestro Dios, entonces Él nos recompensa ricamente. Nos volvemos tremendamente útiles para Él, y podemos ser una verdadera bendición y ayuda para las personas a nuestro alrededor, del mismo modo que Daniel quien se convirtió en un asesor inestimable para los reyes de Babilonia.

¡Dios escucha las oraciones del justo! Tengamos el mismo sentir que Daniel, de modo que oremos a Dios cada día por gracia para ser guardados en su voluntad.

«Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras.» Daniel 10,12