Dios te está llamando

Dios te está llamando

Escrito por: Svein Gilbu | Lugar: Copenhague, Dinamarca | Publicado: sábado, 11 de octubre de 2008

Dios desea que todas las personas sean salvas. Por esta razón Él busca entrar en contacto con nosotros a través de diferentes maneras.

Por ejemplo, puede ser a través de personas cristianas. O quizás podemos sentir repentinamente un vacío en nuestro interior. Entonces es cuando uno se pregunta: ¿Cuál es el propósito de la vida? Justamente en estas oportunidades es cuando Dios se da a conocer y nos ofrece una vida llena de propósito. La Biblia describe esto con la expresión «ser llamado». Un tal llamado de Dios se produce tres veces en la vida de una persona: En la juventud, en la adultez y en la vejez. Es sabio decir sí cuando uno es llamado por Dios en la juventud, para que esta vida rica en Dios pueda comenzar tempranamente sin necesidad de esperar a que la vida este pronta a su fin.

Escogido

 

Jesús dice en Mateo 20:16: porque muchos son llamados, mas pocos escogidos. Cuando Jesús anunció el reino de Dios, hubo grandes multitudes que le siguieron. Ellos fueron llamados a una vida nueva y diferente, pero la mayoría dijo: “No, gracias”. Sin embargo, Jesús escogió unos jóvenes pescadores para que fueran sus discípulos. Ellos dejaron todo y le siguieron.

La Biblia relata mucho acerca de la elección. Ésta ocurrió antes de que la tierra fuera creada, está escrito en Efesios 1:4. Él te vio antes de crear la tierra. Dios no escoge necesariamente las personas más competentes, sino que a menudo a los humildes de este mundo (1 Cor. 1:26-29). 

¡Qué privilegio! 

 

Es algo increíblemente grande llegar a ser escogido por Dios para ser un discípulo. Piensa en el mundo de los deportes. Es un gran honor ser escogido para participar en los Juegos Olímpicos. En Brasil, por ejemplo, millones de jugadores son desechados antes que se escojan los 20-25 jugadores que representarán al país en el futbol. Estos jugadores se sienten grandemente privilegiados y darán todo de sí para representar bien a su país.

¡Piensa cuanto mayor es ser escogido para ser pueblo de Dios! ¿Es posible ser indiferente a tal privilegio? No si uno comprende cuanta felicidad y alegría esto trae para esta vida y por la eternidad. ¡Tampoco hay ninguna razón para sufrir complejo de inferioridad cuando uno ha sido objeto del infinito amor de Dios!