El amor no es jactancioso

El amor no es jactancioso

Escrito por: Sam Petkau | Publicado: jueves, 23 de octubre de 2014

«Ser jactancioso» es una expresión muy descriptiva. Uno de los principales atributos del amor es que no es jactancioso. (1 Corintios 13, 4).

Jactarse de sí mismo es un intento consciente de querer dar una impresión mayor de lo que realmente es cierto. No es posible para una tal acción estar en el amor, porque el amor es verdadero. «Pretender que» es una contradicción al amor y el motivo detrás de esto es querer llamar la atención, ¡como un pavo real macho! Por eso «mostrarse», comportarse de una determinada manera o bien hacer ciertos gestos hacia el exterior para que otros crean que tienes amor, es muy destructivo. Te roba toda la fuerza para amar la verdad.

La esencia del amor es beneficiar siempre a su destinatario. El amor es un pacto oculto en el corazón y un compromiso de hacer sólo lo que es bueno y útil para la persona que amas, sin espacio para pensamientos sobre uno mismo y ganancia propia. Todas las exigencias y expectativas de recibir algo a cambio son una mancha y una contradicción al amor. 

¡El amor no es consciente de sí y por lo tanto no puede jactarse! ¿Cómo podría tener algo de que jactarse? Por el contrario, debido a que el amor es muy consciente de las necesidades y condiciones de «su objetivo», tiene una bendecida libertad para no exaltarse, defenderse y justificarse.

El amor no busca lo suyo propio... ¡jactarse es buscar lo suyo propio!

El amor da... ¡el jactarse quita!

El amor es un sacrificio... ¡el jactarse es salvarse a sí mismo!

El amor exhorta… ¡el jactarse es servirse a sí mismo!

El amor crea paz... ¡el jactarse intranquilidad!

El amor satisface... ¡el jactarse es algo sin contenido!