El amor no guarda rencor

El amor no guarda rencor

Escrito por: Richard Savage | Publicado: sábado, 30 de julio de 2011

El amor no guarda rencor. (1 Corintios 13,5)
Es imposible amar y pensar bien de alguien, y al mismo tiempo tenerle rencor por asuntos del pasado.

Cuando piensas en esta persona comienzas a recordar esos acontecimientos, y Satanás, sin duda, disfruta al recordarte cada detalle de lo sucedido. Sabemos que Dios quiere que perdonemos a nuestro prójimo, y nosotros mismo también queremos ser perdonados por nuestras transgresiones, sin embargo, no podemos perdonar a alguien si tenemos algo contra él. Tampoco Dios nos perdona, Él no puede tirar nuestros pecados al mar ¡porque seguimos aferrados al mal y escarbando en el pasado!

Hay una diferencia en recordar tales acontecimientos del pasado y seguir teniendo rencor contra alguien. Cuando alguien ha sido traumatizado por el abuso o la violencia, pueden esos recuerdos dolorosos durar años, sin embargo, ser capaz de perdonar es parte del proceso de sanación, y esto no contradice la necesidad que tiene la gente de tomar responsabilidad y asumir las consecuencias de sus crímenes.

Los resentimientos están lejos del amor de Dios

Es normal que la gente recuerde los errores de los demás, ya sea porque su propio orgullo fue ofendido o sus propiedades fueron destruidas. Ellos quieren vengarse o ver que la otra persona sea humillada de una u otra forma, a pesar de lo que sucedió fue por ignorancia o un accidente. Esta actitud está lejos del amor de Dios y de la alegría que hay en el cielo cuando un pecador se arrepiente y no quiere pecar más. Jesús pudo decir en la cruz: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.» (Lucas 23, 34)

Los que tienen pensamientos amargos nunca son felices, porque sus pensamientos no son los pensamientos de Dios, por lo que Él no los puede bendecir. Ellos no creen en el amor de Dios ni en su sabiduría, como José en Génesis 50, 19-20, cuando sus hermanos temían por represalias por lo que habían hecho con él años atrás.

Los que perdonan como Jesús perdonó, ven y experimentan la bondad de Dios

José sabía en su corazón, incluso antes de la ley, que la venganza pertenece a Dios. Los hijos de Dios confían esto a su Padre. José dijo: «Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.» Los que mantienen su corazón puro en medio del mal, son los que pueden aprender de otras personas, perdonar así como Jesús perdonó, ver y experimentar la bondad de Dios y son capaces de vencer el bien con el mal. «Así los consoló, y les habló al corazón.»

El amor que hemos visto en Jesucristo que murió por nosotros, es el que nos lleva al arrepentimiento de nuestra propia dureza, egoísmo y orgullo. Por lo que también podemos participar en la reconciliación – no tomando en cuenta las transgresiones de los demás, no ocultando el mal ni recordando constantemente estos hechos – sino mostrando a la gente lo bendecido que es amar a los demás así como Cristo nos amó (2 Corintios 5, 19-20, 1 Juan 4, 7-8). ¡Qué bendición es ser salvo de la amargura y el odio, y recibir parte de la misericordia y gracia de Dios para entrar en su reino de justicia, paz y alegría!