El momento decisivo: como recibir ayuda cuando más la necesitas

El momento decisivo: como recibir ayuda cuando más la necesitas

Escrito por: Nellie Owens | Publicado: domingo, 20 de marzo de 2016

El aire es escaso y se torna difícil para respirar. El viento azota la piel del hombre mientras que está parado mirando la grieta. Ésta es mucho más ancha que un paso convencional y es obvio que hará falta saltar para llegar al otro lado.

Es un pensamiento peligroso ya que abajo no hay ningún punto de apoyo. Él sabe que con un paso mal hecho puede caer a la muerte, pero de todas maneras se arriesga. Cierra los ojos y salta hacia el otro lado.

En vez de llegar seguro sobre la roca del otro lado, el salto fue demasiado corto y quedó colgando del borde resbaladizo. Aterrorizado se estira tratando de alcanzar algo que pueda usar para subir nuevamente. Pero en la roca fría y lisa es muy difícil sostenerse. Con cada segundo que pasa se desliza más hacia el abismo.

Nuestras tentaciones

Puede parecer una situación muy dramática que solo algunas personas la viven, pero puede compararse con la situación en que la mayoría de los cristianos está diariamente.

De la misma manera en la que el hombre llega a la grieta en la montaña, nosotros también nos encontramos con obstáculos en nuestra propia vida; todos los días nos encontramos con tentaciones. Un paso mal hecho en estas tentaciones puede llevarnos a caer en pecado y significar serios daños. Debemos procurar en no caer en tales situaciones. (1 Corintios 10,12)

El tiempo oportuno

En la biblia leemos la exhortación: «Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oporturno socorroHebreos 4,16. Aqui vemos que tenemos acceso a misericordia y gracia cuando estamos en aflicción.

Pero, ¿cuándo es «el tiempo oportuno»? ¿Es después de caer que pedimos a Dios por su ayuda y su gracia?

El «tiempo oportuno» es cuando somos tentados, antes de caer en pecado..

Recuerda al hombre que está colgando al borde de la roca. Seguramente alguien se haría cargo de él luego de que se había caído. Pero ya habría sido muy tarde. Su caída pudo haber sido extremadamente grave, de modo que hubiese necesitado atención médica y esto le ha ocasionado cicatrices que duran toda la vida. Hubiese habido una gracia mucho mayor si hubiera recibido ayuda antes de caer.

Lo mismo pasa con nosotros. Necesitamos desesperadamente la gracia de Dios y su misericordia cuando estamos en aflicción. El «tiempo oportuno» es cuando somos tentados, antes de que caigamos en pecado. Es necesario que de nosotros salga un sincero grito por ayuda para nuestra vida: «¡Querido Jesús, tu tienes que ayudarme! ¡Ayúdame para no pecar!»

Verdadera Ayuda

La ayuda que nos da Jesús es aquella que tanto necesitamos: fuerza y gracia para permanecer firmes en nuestras tentaciones y vencer al pecado. «Pues en cuanto el mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados» Hebreos 2,18

Jesús tuvo mucha aflicción mientras que estuvo como hombre en esta tierra; El clamó a Dios por ayuda para poder resistir al pecado en su propia vida. «Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.» Hebreos 5,7.

A causa de su verdadera aflicción y temor de Dios, Jesús pudo recibir la gracia y la ayuda que necesitaba para ser librado de la muerte. En su aflicción se fortaleció tanto su deseo de hacer la voluntad de Dios como el odio contra el pecado, y de esta manera el estaba en la condición de resistir al pecado y de vencer en cada circunstancia. Él no cayó nunca. ¡Debemos seguir su ejemplo y rogar con clamor y lágrimas! No fuimos llamados para caer una y otra vez. No, ¡Dios quiere que tengamos más que victoria! (Romanos 8:37)

Debe salir un verdadero clamor por ayuda en nuestra vida: «¡Querido Jesús, tienes que ayudarme! ¡Ayúdame a no pecar!»

Si clamamos con aflicción y con verdadero temor de Dios en nuestros corazones para poder permanecer firmes en las tentaciones, podemos estar muy seguros que seremos salvados. Porque está escrito: «No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podeis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.» 1. Corintios 10,13.

Jesús puede salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios; viviendo siempre para interceder por ellos. (Hebreos 7,25). Mediante la ayuda de Jesús no somos salvados solamente de la tentación de este momento o de las circunstancias difíciles, sino que somos salvados del pecado. Aprendemos a ser humildes y a orar por la ayuda que necesitamos antes de caer, de esta manera aprendemos a resistir y a vencer el pecado en nuestra propia vida. ¡Esto es verdadera ayuda!