¿Es la homosexualidad un pecado?

¿Es la homosexualidad un pecado?

Publicado: jueves, 09 de julio de 2015

La sexualidad humana es compleja. Nos afecta física, mental y espiritualmente. Por causa del poder del pecado, introducido en el mundo por la caída, Dios nos dio leyes espirituales para asegurar que la sexualidad pudiera seguir siendo la bendición que Él quería que fuera.

Después de la caída, Satanás aprovechó de inmediato la oportunidad para utilizar esta poderosa fuerza. De algún modo lo complicó, y dirigió a los hombres lejos de la bendición de Dios. Sus instintos sexuales puros habían sido contaminados por el pecado, y de pronto se avergonzaron de su desnudez. (Génesis 3,7, 10-11) Deseos impuros fueron despertados, que siguieron afectando a sus descendientes por todas las generaciones.

Pasiones e inmoralidad sexual

«Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.» Romanos 1,26-27.

La Palabra de Dios deja en claro cualquier duda; que la práctica homosexual está contra su voluntad y propósito, y por lo tanto es pecado. Todas las personas son tentadas a pasiones sexuales, en una infinidad de formas y manifestaciones. Pero la Palabra de Dios, su ley espiritual es clara: toda actividad sexual fuera del matrimonio entre un hombre y una mujer es pecado y es algo que no puede ser bendecido por Dios.

«Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla… Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.» Génesis 1,27-28 y Génesis 2,24.

La Palabra de Dios, su ley espiritual es clara: toda actividad sexual fuera del matrimonio entre un hombre y una mujer es pecado y es algo que no puede ser bendecido por Dios.

Esta relación – entre un hombre y una mujer dentro de un matrimonio fiel y para toda la vida – se repite una y otra vez en toda la Biblia, y es la única relación sexual aprobada y bendecida por Dios.

Nuestro impulso sexual no es un pecado. Pero los deseos sexuales fuera del matrimonio entre un hombre y una mujer nos tientan a pecar. Esto es lo que la Biblia llama «las pasiones», y ceder a estas es pecado. Esto incluye el sexo prematrimonial, el sexo extramarital, ceder a pensamientos sexuales impuros, la pornografía – y practicar la homosexualidad. La Biblia es bien específica acerca de esto. Algunos de estos versos bíblicos se incluyen al final de este artículo.

Dios es la máxima autoridad

Nuestras personalidades, inclinaciones, reacciones, orientaciones, puntos de vista, opiniones, etc. son complejas. Algunas de estas cosas están programadas en nuestros genes, mientras que otras son influenciadas por nuestro entorno, circunstancias, educación, enseñanza y otros factores.

Las sociedades, culturas y normas continuamente están cambiando y evolucionando, pero Dios y su palabra, y el Espíritu en la Palabra siguen sin cambios. Cuando Dios prohibió específicamente la actividad homosexual y otras inmoralidades sexuales, no fue por ser ignorante, ingenuo, o intolerante. La ley fue dada para contrarrestar cualquier pecado y el hecho de que la humanidad se había desviado del propósito y bendición original de Dios. Lo que era inmoral según las normas de Dios en ese entonces no se ha vuelto moral hoy solamente porque la mayoría lo tolera y acepta.

Lo que era inmoral según las normas de Dios en ese entonces no se ha vuelto moral hoy solamente porque la mayoría lo tolera y acepta.

Somos afortunados que los derechos y libertades humanas han estado en el foco en nuestros tiempos, y se han tomado medidas drásticas contra la opresión, el abuso y la injusticia. Sin embargo, algunas llamadas «libertades» o que se han vuelto una ley están directamente contra las leyes espirituales de Dios y complacen directamente los deseos pecaminosos en la naturaleza humana. Ni nuestras propias opiniones o puntos de vista cambiantes ni tampoco los de la mayoría pueden ser nuestra máxima autoridad. Dios es el Creador. Él es todopoderoso, y es sólo su voluntad, tal como se expresa en la Biblia, lo que es inmutable y perfecto en este tiempo y en la eternidad.

La práctica homosexual es mencionada expresamente como una abominación para Dios, y como tal no debería ser un punto de discusión para los cristianos que verdaderamente quieren servirle. Si creemos en la Palabra de Dios como una Palabra de Dios, no hay nada que discutir. No podemos ajustar esto para que se adapte a nuestros propios fines, independiente de lo difícil que pueda ser.

Dios no nos deja ser tentados más de lo que podemos soportar

No vivir de acuerdo a esta orientación homosexual innata requiere un sacrificio enorme y puede ser una lucha que dura toda la vida. Pero Dios es fiel. Independiente de lo difícil que sea, o cuán insoportable parezca el sufrimiento, Dios da el poder para vencer y vivir una vida pura frente a Él.

«No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.» 1 Corintios 10,13.

No vivir de acuerdo a esta orientación homosexual innata requiere un sacrificio enorme y puede ser una lucha que dura toda la vida. Pero Dios da el poder para vencer y vivir una vida pura frente a Él.

La salida es la cruz – hacer morir todos los deseos pecaminosos. (Colosenses 3,5-7, Gálatas 5,24) Esto no hará desaparecer necesariamente el impulso u orientación natural de una persona, pero no será más un esclavo del pecado. Será libre para servir a Dios y hacer su voluntad. Un tal sacrificio es muy agradable a Dios, y lo recompensará ricamente, no sólo en el cielo, sino también aquí en la tierra. Dios bendice a los que viven completamente para Él. Ninguno que realmente ha dejado todo para servir a Dios se arrepentirá. Él sólo quiere lo mejor para nosotros.

Dios odia el pecado, pero Dios también ama a cada pecador, no importa quién sea, cuál sea su pasado, o lo que haya hecho. (Romanos 6,23) Nos ama a cada uno de nosotros más de lo que podemos comprender. Él envió a su Hijo, Jesucristo, que pagó el precio por nuestros pecados, y nos ha mostrado la salida. No hay un sólo pecado por el cual Jesús no murió; no hay una tentación que Dios no nos pueda dar la fuerza para vencer. Él ha extendido su mano – ¡aférrate a ella!

« Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.» Romanos 6,22. La lucha puede ser difícil, el sacrificio pesado, pero no puede compararse con la vida gloriosa y eterna que Dios dará a aquellos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida – los que han vencido. (Romanos 8,18, Apocalipsis 3,5)

Algunos versículos de la Biblia con respecto a la inmoralidad sexual

«No te echarás con varón como con mujer; es abominación.» Levítico 18,22.

«¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.» 1 Corintios 6,9-11.

«Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.» Mateo 5,27-28.

«Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.» 1 Corintios 6,18.

«Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará DiosHebreos 13,4.

«Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.» Romanos 1,20-32.