¡Jesús puede sanar nuestra alma!

¡Jesús puede sanar nuestra alma!

Escrito por: Finn Risa | Lugar: Melbourne, Australia | Publicado: jueves, 17 de junio de 2010

Jesús no vino por aquel «exitoso» y «sano», sino por aquellos enfermos.

Jesús es mencionado como el gran doctor de almas, es decir, Él puede sanar – tanto nuestra alma como el cuerpo. Muchos son los que han experimentado el poder sanador en sus cuerpos enfermos. Sin embargo, piense que ¡Jesús también puede sanar nuestra alma!

El corazón se guarde contra el odio y la amargura

Muchos tienes heridas dolorosas y cicatrices de experiencias dolorosas en el pasado. Puede haber situaciones tristes en la niñez o en la temprana juventud. Algunas heridas pueden ser provocadas por propia culpa, pero otras pueden causadas por otras personas. Jesús mismo dice en la Biblia que «Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.» (Mat. 9, 12).

Jesús nos puede enseñar a perdonar todo el mal que otras personas nos han hecho. Por lo que optamos no guardar rencor en contra de cualquier persona, aunque esto a ellos no los libra de la responsabilidad de sus acciones. De esta forma nosotros mismos somos reconciliados con Dios y sanados de las experiencias y recuerdos dolorosos, sí, podemos ser guardados con un corazón libre de odio, amargura y frialdad
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Una vida totalmente nueva

Pero muchas «heridas» son causadas por nosotros mismos y nuestras propias decisiones erróneas. Estas heridas Jesús también las puede sanar. Si sinceramente lamentamos el mal que hemos causado y las malas decisiones que hemos tomado, Jesús con gozo nos perdona y quita toda la culpa y con esto las heridas causadas por los sentimientos de culpabilidad. Podemos poner en orden nuestras cosas en relación a otras personas que eventualmente, hemos causado sufrimiento, perdida o daño. Podemos ser perdonados, limpios y purificados para así estar en ¡en condiciones de empezar una vida totalmente nueva!

Incluso después de haber comenzado a vivir una vida cristiana de corazón, descubriremos que malas tendencias habitan en nosotros. Seguir estas tendencias hará que nos enfermemos y recibamos nuevas heridas. Sin embargo, estas malas tendencias pueden ser sanadas por Jesús nuestro doctor del alma. Al seguir sus vivificantes indicaciones descritas en la Biblia, experimentaremos que somos cada vez más y más sanos del mal que habita en nosotros. De esta forma estamos en condiciones para vivir una vida donde solo el bien sale de nosotros, por ejemplo, agradecimiento en lugar de irritación, benignidad en lugar de palabras duras, verdad y honestidad en lugar de la mentira, hipocresía y el engaño.

Jesús nos ha prometido dar vida en abundancia ¡Que vida! ¡Que Futuro!