La Ascensión de Cristo

La Ascensión de Cristo

Escrito por: Richard Savage | Publicado: jueves, 05 de mayo de 2016

El día de la Ascensión de Cristo, 40 días después del primer Domingo de Resurrección, se ha celebrado en el cristianismo desde sus comienzos, y con buena razón.

Según Lucas Jesús se presentó como resucitado de entre los muertos, y «se presentó vivo con muchas pruebas indubitables… durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios (Hechos 1, 3).

¡Cristo resucitado!

Para los discípulos tuvo que haber sido una experiencia inolvidable, ver y escuchar a Jesús en su cuerpo resucitado. Había pruebas que no se podían cuestionar, pruebas de que Él por completo había vencido tanto el pecado como a Satanás, así es, la muerta misma. Al igual que los dos discípulos que fueron con Jesús en el camino a Emaús (Lucas 24, 13-32), los corazones de los discípulos debieron haber ardido de emoción y maravilla. Él se les apareció en la sala principal del Domingo de Pascua, y una semana después Tomás pudo tocar el cuerpo resucitado de Jesús, que llevaba las marcas de la crucifixión, la prueba de que había muerto al pecado, una vez para siempre (Juan 20, 19-29).

No había ninguna duda. Jesucristo había resucitado de entre los muertos.

No había ninguna duda. Jesucristo había resucitado de entre los muertos. Todo lo que había profetizado sobre Él mismo era verdad. Durante 33 años había estado en la tierra, como un ser humano con una naturaleza como la nuestra, siendo tentado en todo según nuestra semejanza. Al morir al pecado y su propia voluntad, venció a Satanás, que tenía el imperio de la muerte, y abrió un camino a través de la carne el cual podemos seguir. Él se presentó a sí mismo como un sacrificio sin mancha a Dios – una perfecta expiación por los pecados de la humanidad. Satanás ya no podía acusar a nadie delante de Dios, porque la deuda estaba pagada en su totalidad (Colosenses 2, 13-14). Además, les animó a permanecer en Jerusalén porque muy pronto también recibirían poder para vencer y ser sus testigos a través del Espíritu Santo, el cual les enviaría desde el cielo.

Jesús vuelve a su Padre en el cielo

Sin embargo, para hacer esto tuvo primero que regresar al cielo, y ocupar el lugar que le corresponde a la diestra del Padre. Esto tuvo lugar cerca de Betania, en el monte de los Olivos (Lucas 24,50). Esa fue una reunión gloriosa al aire libre. Con la promesa de que no dejaría solos a sus discípulos, sino a través del Espíritu Santo, el Consolador, el Ayudador, el Maestro de Justicia, estaría con ellos siempre hasta el fin del mundo (Juan 16, 7, Mateo 28, 18-20). Jesús fue alzado frente a sus ojos, «y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos».

«Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo

Creo que si hubiéramos estado allí, también habríamos quedado en un adiós silencioso, mirando fijamente al cielo. Pero Dios tiene trabajo que hacer en nosotros, y envió a dos ángeles para darle a los discípulos sus órdenes de marcha, «Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. Entonces volvieron a Jerusalén (…) Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.» (Hechos 1, 9-14). Estas 120 personas fueron los primeros frutos de la iglesia, y a ellos les fue dado establecer las bases del templo de Dios en la tierra, base hecha de piedras vivas que siguen a Jesús en el camino que Él nos abrió.

El Templo se completa

«Cuando esta obra se complete, entonces vendrá el arrebatamiento, nuestro día de la Ascensión»

Actualmente Dios está terminando de añadir las últimas piedras del edificio, discípulos que en un cuerpo se edifican juntos para un templo santo en el Señor, con Jesucristo mismo como la principal piedra del ángulo (Efesios 2, 14-22). Cuando esta obra se complete, entonces vendrá el arrebatamiento, nuestro día de la Ascensión. Entonces los discípulos fieles, que también son primicias para Dios y el Cordero, se elevarán para encontrarse con Él en las nubes.

Y cuando regrese, y nuevamente ponga sus pies sobre el monte de los Olivos en su caballo blanco, el REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES, el llamado Fiel y Verdadero, entonces sus discípulos estarán con Él, y juntos limpiarán la tierra de todo mal e injusticia (Zacarías 14, 4-5, Apocalipsis 19, 11-21).

Sí, la Ascensión es un día digno de celebración. Fue un tiempo en que hubo festividad, y la gente podía ir a la iglesia y adorar a Dios y Jesús, a pesar de que quizás no comprendían plenamente su significado. Pero el espíritu del Anticristo está trabajando para sustituir las fiestas religiosas por fiestas seculares, con la intención de cambiar los tiempos (Daniel 7, 25), y para muchos el Día de la Ascensión es sólo otro día. Que la mayor cantidad posible reciba entendimiento sobre el significado especial de este día en el glorioso plan de Dios para la salvación de la humanidad.