La morada de nuestro corazón

La morada de nuestro corazón

Escrito por: Aksel Johan Smith | Lugar: Noruega | Publicado: lunes, 15 de agosto de 2011

En 1947 Aksel Johan Smith escribió el siguiente artículo para la revista Skjulte Skatter (Tesoros Escondidos). El artículo describe lo que Dios puede hacer con los pensamientos de un hombre, y entusiasma al lector a participar de los mismos pensamientos que Jesús tuvo.

«Dios ve en el corazón, y ¿qué ve allí adentro? Cuando Jesús vio en el corazón de los fariseos, vio huesos de muertos, robo y codicia, hipocresía e injusticia y todo tipo de cosas abominables. Mateo 23,25-28.

Los hombres no veían ninguna gloria externa en Jesús, pero si de pronto las puertas de su corazón hubieran sido abiertas antes sus ojos, entonces hubieran sido cegados por el vasto reino de gloria que había allí adentro. Porque habrían visto al hijo de Dios en su poder y gloria paseando por el palacio de su corazón.

¿Qué impresión se llevaría la gente si de pronto pudiera ver en nuestros pensamientos, en las recámaras de nuestro corazón? Si pudieran ir cuarto por cuarto, ¿qué verían? – ¿Se fundiría el corazón del adversario al ver en el cuarto de oración de tu corazón, paredes grabadas con nombres, y entre uno de ellos su nombre profundamente grabado con amor y cuidado? ¿O quizás solo verían grabados los nombres de tu familia, y algunos nombres de tus mejores amigos, tal vez hasta grabados muy superficialmente, o quizás verían dentro de un cuarto oscuro y frio, donde apenas pueden ver el resto de unos nombres borrados?

¿Se sorprenderían al entrar en el cuarto de la paz y sentir esa bendecida paz celestial allí adentro?

¿Cómo sería mirar en las salas de la justicia y el amor? ¿Verían allí paredes completamente adornadas con todo tipo de detestables ídolos al igual que los corazones de los ancianos de Israel? Ezequiel 8, 10 y 14,3. ¿O bien, verían paredes completamente adornadas con las leyes del amor y la justicia, grabadas con la misma mano de Jesús, y verían al Padre y al Hijo sentados a tu lado cenando? Hebreos 19,6. Juan 14,23. Apocalipsis 3,20.

Así es, el Señor puede hacer grandes cosas con un hombre. Él nos puede salvar, transformar y convertir. Él puede purificar nuestros corazones y adornar la morada de nuestro corazón con las cosas más preciosas. Nosotros llevamos esta morada dondequiera que vamos, una morada de paz en medio de este mundo intranquilo y lleno de preocupaciones. Una morada que ningún poder terrenal en contra de nuestra voluntad puede invadir o destruir.

Sin embargo, ¿cuántas moradas horribles y peligrosas no hay? Tan pronto se abre la puerta, salta todo tipo de criaturas feas. Serpientes venenosas estiran su lengua y lanzan su veneno mortal. Bueno sería que una tal morada llevara carteles grandes y claros de advertencia,  porque son una zona peligrosa debido a terribles trampas ocultas.

Que la muerte les sorprenda; desciendan vivos al Seol, porque hay maldades en sus moradas, en medio de ellos, dice David. Salmos 55,16.

Son los puros de corazón los que ven a Dios y reciben el consejo de sus ojos. Mientras los ancianos de Israel tengan ídolos en sus corazones el Señor no los podrá aconsejar.

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. Proverbios 4,23.

Esta es la ley de la casa: Sobre la cumbre del monte, el recinto entero, todo en derredor, será santísimo. He aquí que esta es la ley de la casa. Ezequiel 43,12.»

 

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