La oración – más que un último recurso

La oración – más que un último recurso

Escrito por: Janne Epland | Publicado: miércoles, 01 de abril de 2015

Leo rápidamente un artículo de la prensa. Se trata de un estudio para saber el número de personas que oran, y según las estadísticas hay una tendencia a la baja. Pero las explicaciones de las cifras me hacen pensar. ¿Por qué oramos? ¿Y sobre qué oramos?

Hay posibilidades ilimitadas en la oración.

Las estadísticas muestran que cada vez hay menos personas que oran a Dios. Vivo en un rincón del mundo que materialmente es muy rico, sin ningún tipo de crisis presente. ¿Quizás por esto justamente no oramos mucho? ¿Simplemente pensamos que no necesitamos la oración? Teólogos, científicos y otros especialistas exponen algunas explicaciones según los resultados. Explicaciones que me hacen pensar; ¿hemos visto las riquezas indescriptibles que podemos obtener de la oración?

1. Lo tenemos tan bien que no necesitamos a Dios.

La explicación más dominante en el artículo, es que vivimos en una sociedad tan buena y segura que no necesitamos a Dios durante el día. ¿Es cierto esto?

Si realmente anhelamos vivir según los mandamientos y leyes de Dios, necesitamos su ayuda cada día, cada minuto del día. Necesitamos saber que Él está ahí para nosotros, que nos ama y que está dispuesto a ayudarnos cuando oramos. Necesitamos la gracia y el poder de Dios cada vez que viene la tentación, para poder estar victoriosos. Esto no tiene absolutamente nada que ver con nuestro entorno, nuestra naturaleza, después de todo, es la misma aquí o estando en el Polo Norte. Si uno fácilmente se enoja y ofende en casa, lo mismo sucederá allá.

2. De todas maneras, es bueno tener la posibilidad de orar.

El artículo dice que aunque no son muchos los que oran, la mayoría de nosotros clamamos a Dios sólo cuando la situación es lo suficientemente grave. Entonces es bueno poder orar a Jesús.

Donde hay gran necesidad, probablemente hay mucha oración. Pero, ¿se ha vuelto Dios para nosotros nuestro «último recurso»? Y sin embargo, ¿es «bueno poder orar» cuando ya no hay más opciones?

¿Por qué esperar que suceda una catástrofe para dirigirnos a Él?

Piensa por ejemplo, cuán seguido somos tentados a la impaciencia. Puede parecer una montaña de “imposibles” poder recibir victoria sobre todo esto, y ser alguien que siempre tiene paciencia. Pero Jesús nos mostró que es posible, porque Él también quiso responder con irritación, ¡pero jamás cedió a este deseo! Fue probado en todo según nuestra semejanza, pero jamás pecó. (Hebreos 4, 15-16)

Entonces, ¿por qué esperar que suceda una catástrofe para dirigirnos a Él? Piensa en lo valioso que es mejor tomar cada pequeña situación de cerca y admitir que necesitamos la ayuda de Dios allí. Tales personas siguen las pisadas de Jesús. Tales personas experimentan victoria y experiencias de fe en medio de la vida cotidiana.

3.  A menudo estamos muy ocupados para orar.

Es fácil reconocernos a nosotros mismos en esta frase, que es muy fácil llegar a un estado de “estoy muy ocupado”. El trabajo, la escuela y la iglesia requieren mucho tiempo y esfuerzo. Rápidamente uno puede ser absorbido por todo lo que uno va a planificar y hacer el día de hoy, esta semana y hasta las próximas vacaciones. Los días pasan volando. Pero a pesar que hay mucho que hacer, esto no excluye la oración. De hecho, usualmente es lo opuesto – es cuando necesitamos la oración mucho más.

Para aferrarse a la voluntad de Dios durante el día, y especialmente en días ajetreados, necesitamos orar aún más que antes; por amor, paciencia y bondad.

Cuando hay mucho que hacer, y por ejemplo estamos en interacción con varias personas, uno debe estar en extra alerta. Nuestras propias reacciones negativas se producen antes de darme cuenta. Puede producirse irritación, por ejemplo, fácilmente cuando estamos estresados. Para aferrarse a la voluntad de Dios durante el día, y especialmente en días ajetreados, necesitamos orar aún más que antes; por amor, paciencia y bondad. (Gálatas 5,22) Hacia todas las personas.

¿Qué dice la Biblia sobre la oración? «Orad sin cesar.» leemos en 1 Tesalonicenses 5,17. Nuestra relación con Dios jamás tiene descanso. Siempre podemos estar en «modo celestial» - si vivimos frente al rostro de Dios, y con nuestra mente puesta en el cielo. No podemos, literalmente arrodillamos y orar todo el día, pero podemos estar en un espíritu de oración durante todo el día. Esto es totalmente posible – y aquí también hay ayuda disponible cuando la necesitamos. Dios da gracia a los humildes. (Santiago 4,6)

¿Qué oramos?

Sin embargo, la encuesta muestra que hay muchos que oran. Oran en agradecimiento por la gracia y bondad de Dios, oran por sus seres cercanos y queridos, y por el mundo en que vivimos.

Es la voluntad de Dios que estemos agradecidos. «Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.» (1 Tesalonicenses 5,18) En el antiguo pacto la gente mostraba su gratitud sacrificando un animal como ofrenda de agradecimiento. En el nuevo pacto el sacrificio se traslada hacia el interior en nuestras vidas, y podemos enviar oraciones de agradecimiento a Dios desde un corazón sincero, además de mostrar agradecimiento en nuestras acciones. Esta es una parte importante de nuestro culto racional. (Romanos 12,1)

También es bueno orar por los demás a nuestro alrededor. Así dejo de ir en mis propios pensamientos egoístas durante todo el día, y nuestro corazón se llena de cuidado por los demás. También está escrito en la Biblia que debemos orar por los que gobiernan el país (1 Timoteo 2, 1-3). La mano de Dios está en todas las cosas.

Siempre podemos estar en «modo celestial» - si vivimos frente al rostro de Dios, y con nuestra mente puesta en el cielo.

Pero la oración también se trata de recibir ayuda en nuestras propias vidas. Podemos orar a Dios para que nos ayude hoy y en esta hora, a estar firmes en nuestro pacto de discípulo con él. Para guardar nuestro corazón puro del pecado, de modo que podamos ver una eternidad con Él en gloriosa felicidad y paz.

Jesús mismo oró intensamente cuando estuvo en la misma situación que nosotros: «Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas… » (Hebreos 5,7) ¿Lo tomamos tan serio como Jesús? ¿Oramos fervientemente a Dios por ayuda, cuando vemos que somos tentados a hacer el mal?

Dios está ahí para nosotros

Piensa que Dios puede ser mucho más que el último recurso para nosotros – mucho más que un soporte que es bueno tener cuando no soy capaz de mantenernos en pie. Él envió a Jesús, que nos ha mostrado lo que significa luchar contra el pecado – y que ahora tiene como trabajo de tiempo completo fortalecernos para hacer lo mismo. (Hebreos 7,25)

Dios está ahí para nosotros. Cuando nos dirigimos a Él por consejo y consuelo, cuando necesitamos ayuda y fuerza, y cuando nos acercamos a Él con el corazón lleno de gratitud. Hay posibilidades ilimitadas en la oración. ¿Las hemos utilizado?

«Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración.» (Romanos 12,12)