Necesidad – Oración – Acción de gracias

Necesidad – Oración – Acción de gracias

Escrito por: Aksel J. Smith | Publicado: viernes, 08 de agosto de 2014

Muchas oraciones son por enfermedades y otras por necesidades humanas, pero por la necesidad de una salvación más profunda, por hambre y sed de justicia y por la necesidad de una mayor plenitud de todas las virtudes de Cristo, hay muy poco. ¿Tus oraciones concuerdan con lo que está escrito en la Biblia acerca de la oración?

La necesidad, la oración y la acción de gracias van de la mano. Millones de oraciones se realizan en la tierra cada día, sin embargo la mayoría son sólo palabras memorizadas. Los fariseos oraban muchas y largas oraciones por pretexto. No había ninguna necesidad en sus corazones que los llevara a la oración. En realidad, Dios les dice a tales: Insiste cuando quieras algo específico, cuando haya una necesidad en tu corazón que te constriñe a orar, buscar, y llamar. (Mateo 7,7) Una oración como la de la viuda, que estaba desesperada en necesidad de hacer justicia de su adversario. (Lucas 18, 1-8) Su oración fue una oración de fe y no se rindió hasta obtener su derecho, y nuestro adversario hoy día es el diablo.

… sólo aquellos que están en necesidad y realmente necesitan ayuda, son ayudados 

En este contexto Jesús dice: «¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?» (Lucas 18, 7-8) Es esta fe victoriosa que no le da al diablo el derecho en ningún punto. Él debe y tiene que ser vencido, y para esto debemos recibir ayuda y mucha ayuda. En la traducción sueca llaman al Espíritu Santo «El ayudador», y sólo aquellos que están en necesidad y realmente necesitan ayuda, son ayudados. De esta fe victoriosa hay poco en la tierra.

«Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4, 19) La plenitud de Cristo es amplia y abundante; sin embargo, sólo recibimos parte de esta plenitud de acuerdo al anhelo en nuestro corazón. Él no escucha nuestras oraciones sólo porque son palabras bien formadas en voz alta, sino que escucha el clamor en el corazón, así como fue con Ana. (1 Samuel 1,13)

Él no escucha nuestras oraciones sólo porque son palabras bien formadas

Muchas oraciones son por enfermedades y otras por necesidades humanas, pero por la necesidad de una salvación más profunda, por hambre y sed de justicia y por la necesidad de una mayor plenitud de todas las virtudes de Cristo, hay muy poco.

Las oraciones que rara vez ascienden al trono de Dios por algún hombre aquí en la tierra, son las que Pablo y Epafras oraron. Ellos lucharon en sus oraciones para que todas las personas pudieran estar firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere. (Colosenses 1,9.28-29 y 4,12).

La acción de gracias. El anhelo de Jesús es que siempre demos gracias por cada oración respondida, y con la oración de fe siempre viene acción de gracias y alabanza. De los diez leprosos sólo uno regresó y dio gracias a Dios. Lo profundo de nuestro agradecimiento es respectivo a nuestras oraciones. En la mayoría de los casos es más bien superficial. Los apóstoles se regocijaron con acción de gracias y alabanza al ver que la vida y naturaleza de Jesús era revelada a cada individuo que estaba perfecto y firme en toda la voluntad de Dios y en todas las virtudes de Cristo.

La voluntad de Dios debe y puede suceder en la propia vida cotidiana así como en el cielo

En esta oración corta pero rica en contenido: «Padre nuestro», está escrito, entre otras cosas: «Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.» Estas palabras son recitadas por miles de personas cada día, pero una fe viva en esto y el entendimiento de que la voluntad de Dios debe y puede suceder en la propia vida cotidiana así como en el cielo, no hay, sólo unos pocos poseen esta fe viva, y aún menos dan acción de gracias por el hecho de que tienen éxito.

Pablo anhelaba que su ministerio pudiera dar acción de gracias a Dios. (2 Corintios 1,11; 4,15; 9,11-12) Pablo quería dejar de lado toda palabra deshonesta para dar lugar a la acción de gracias. (Efesios 5,4) Siendo conocidas todas nuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. (Filipenses 4,6) Confirmados en la fe, abundando en acciones de gracias. (Colosenses 2,7) «Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias.» (Colosenses 4,2) Podemos orar por nosotros en la oscuridad y desesperación si no hemos sido en fe reconciliados con acción de gracias y alabanza. Si alguna vez pareció imposible alcanzar victoria para los santos en el antiguo pacto, rápidamente la obtuvieron a través de la acción de gracias por fe y alabanza.

Jonás estuvo en profunda oscuridad en el vientre del pez, y está escrito: «Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová. Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra.» (Jonás 2,10–11.)

«Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo; e invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás (Salmos 50,14–15)

Artículo publicado por primera vez en la revista de la iglesia «Skjulte Skatter» en febrero de 1979 (adaptado para www.brunstad.org).
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