¿Por qué Dios no me quiere escuchar?

¿Por qué Dios no me quiere escuchar?

Escrito por: Brian Janz | Publicado: viernes, 08 de abril de 2016

Hay veces en que la vida puede resultar un poco abrumadora. Pero, ¿a quién se puede recurrir cuando al parecer ni Dios te está escuchando?

¿Has sentido alguna vez que Dios no siempre responde tus oraciones? ¿Has odiado en alguna oportunidad un tal día donde las cosas solamente salen mal, y al final estás en tu cama, con una almohada entre lágrimas porque independiente de cuán fuerte clamas a Dios, no hay nada que cambia? ¿Por qué Dios no te da una respuesta a tus oraciones?

«Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Romanos 8, 28)

Si crees que todas las cosas ayudan a bien, ¿no es entonces más probable que Dios simplemente responde tus oraciones en forma distinta a la que esperabas?

¿No es entonces más probable que Dios simplemente responde tus oraciones en forma distinta a la que esperabas?

Piensa que tienes que tratar con unos clientes enojones en el trabajo. Te gritan y enfadan contigo, y en tu interior puedes sentir que el enojo empieza a hervir. Sabes que si no se van pronto ¡entonces hervirás por completo y realmente explotarás!

Puedes pedir que el cliente no regrese, ya que en verdad no toleras que te grite una vez más. O bien, quizás ir un paso más allá y darte cuenta que como cristiano no deberías haber reaccionado con ira. Pides, «Oh, por favor no dejes que estos clientes regresen, no quiero en verdad sentirme así de enojado otra vez.» ¡Pero al día siguiente regresa el mismo cliente para seguir gritándote! ¿No es esto justamente lo contrario que pediste?

«Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.» (1 Pedro 4, 12-13)

... tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

¿Por qué pides que las tribulaciones desaparezcan? No puedes esperar pasar toda la vida sin que alguna vez te topes con alguien que te haga enojar. ¡Tales personas hay por todos lados! Dios hace que te encuentres con tales personas, de modo que puedas tener victoria sobre la ira y así tener más amor y ser paciente.

«Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna (Santiago 1, 2-4)

¿No es esta una solución mucho mejor? ¿Ser perfectos y cabales, sin que nos falte cosa alguna?

No ores a Dios para que proteja de las pruebas; ¡ora para que te de la fuerza y así usar la prueba para ser semejante a Jesús!

¡Por supuesto que es mucho mejor! Sin embargo, Dios mismo tiene que respetar las leyes que estableció. Puedes pedir por paciencia cada día, sin embargo Dios no quiere que tu ira simplemente desaparezca un día por arte de magia – no lo haría incluso si quisiese, ¡ya que te ha dado una voluntad libre! Él está interesado en un servicio y obediencia voluntaria. La actitud de un discípulo se manifiesta en la propia oración de Jesús: «Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra (Mateo 6, 10).

¡En lugar de preguntar por qué Dios no te escucha, quizás debieras preguntar por qué tú no escuchas a Dios! Si tu mente está centrada en hacer la voluntad de Dios, entonces te quiere responder tus oraciones sobre ser libre de la ira justamente con aquellas pruebas precisas que necesitas para ser paciente. Si sientes que Dios no escucha tus oraciones, pregúntate a ti mismo si realmente has dicho, «Hágase tu voluntad» en cada situación.

No ores a Dios para que proteja de las pruebas; ¡ora para que te de la fuerza y así usar la prueba para ser semejante a Jesús! ¡Así el estará más que dispuesto a escuchar tus oraciones! ¡Entonces nunca más tendrás un día sin esperanza!