¿Por qué necesito el Espíritu Santo?

¿Por qué necesito el Espíritu Santo?

Escrito por: Rob Cheetham | Publicado: sábado, 13 de agosto de 2016

En primer lugar, la respuesta es por poder.

Nuestras propias limitaciones

No importa cuán buenas son tus intenciones; es imposible llegar a la vida que hablan las Escrituras por propia cuenta. Puedes tener un buen anhelo. Puedes tener la mejor voluntad del mundo. Pero en realidad eres limitado. Hay límites cuando se trata de lograr cosas por propia cuenta.

Puedes alcanzar la sensación de lo que es correcto e incorrecto, de acuerdo a tu educación o tu entorno. Tu conciencia te puede ayudar hasta cierto punto. Y puedes controlar lo que la gente ve exteriormente. Pero hay un mandamiento que tiene que ver con la vida interior, y nadie puede ver si lo transgrediste o no: «No codiciarás.» La codicia es un deseo interno, y como nadie puede ver lo que sucede en tus pensamientos, ni siquiera la ley puede «arrestarte» por esto.

Y allí, es como golpear una pared.

El poder para lo imposible

Cuando te enfrentas a los deseos que surgen desde tu interior, y los pensamientos que vienen en el momento de la tentación, tus habilidades humanas, tus características y tus mejores intenciones sólo pueden ayudarte hasta cierto punto, independiente de lo «bueno» que eres.

Sólo piensa en alguien como el rey David. Fue descrito como un hombre conforme al corazón de Dios, y ni siquiera él pudo llegar a una vida de completa victoria sobre el pecado. Cuando vinieron sus propios deseos, la codicia, y el deseo de los ojos, simplemente no pudo vencer. Estos deseos y pasiones lo llevaron a una transgresión física. (2 Samuel 11-12) Y David fue un hombre muy bueno; no hablamos de cualquiera. En el Salmo 51 leemos que él se entristeció por su pecado y se arrepintió, pero no tuvo el poder necesario para vencer el pecado.

Tus habilidades humanas, tus características y tus mejores intenciones sólo pueden ayudarte hasta cierto punto.

El asunto es que todos tenemos una naturaleza humana corrompida, llena de deseos y pasiones que luchan contra la voluntad de Dios. En la Biblia podemos leer que estos deseos no sólo deben ser negados, sino que deben ser «crucificados», o bien «llevados a la muerte.» (Romanos 8,13; Gálatas 5,24; Colosenses 3,5) Pero, simplemente no somos capaces de vencer por completo estos deseos destructivos y pasiones con nuestra propia fuerza. ¡Necesitamos ayuda!

Cuando Jesús estuvo en la tierra prometió que después de su partida enviaría al Consolador, el Espíritu Santo. También dijo: «Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo.» Hechos 1,8. Y este es el propósito más importante del Espíritu Santo: Darnos el poder y ayuda para vencer totalmente el pecado, ¡algo que es imposible con la naturaleza humana! (Romanos 8,1-17)

Ayuda y orientación ilimitada

No hay nadie que sepa todo desde el principio. Pero el Espíritu Santo sabe todo, porque estuvo con Jesús durante toda su vida. Conoce las pisadas de Jesús, el que, cuando fue un hombre como nosotros, jamás pecó, a pesar de ser tentado en todas las cosas. (Hebreos 4,15; 1 Pedro 2,21-22)

Por lo tanto el Espíritu Santo puede ser una guía para ti, y mostrarte tu propio pecado y darte el poder para vencer el pecado del cual eres consciente. También te puede mostrar las cosas que necesitas purificar, pecado inconsciente: cosas de las que no necesariamente eras consciente. Él es llamado el Espíritu de la verdad, el ayudador y maestro, y puede educarte en la justicia y ¡darte todo el poder que necesitas para vivir una vida victoriosa!

Obedeciéndole, puedes vivir la vida fiel que has anhelado.

Si tienes el Espíritu Santo, él puede hacer realmente las cosas muy claras para ti. No es algo místico, donde te sientas y meditas y escuchas una «voz mística» que te dice lo que tienes que hacer. Pero el Espíritu te guía en la dirección correcta. Y puedes aprender a escuchar su voz. Siendo obediente a la Palabra de Dios y lo que obra en tu corazón, puedes afinar tu oído, de modo que puedes oír cada vez con más claridad. El Espíritu puede guiarte a través de todas las cosas, lo cual es un enorme consuelo, y una buena razón de porque es llamado el Consolador.

Jesús describió al Espíritu que vendría después que dejara la tierra. Él dijo: «Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.» Juan 14,26.

El Espíritu Santo tiene muchas cosas que decirte. Puede darte fuerza, ayuda, consuelo y guía. Obedeciéndole, puedes vivir la vida fiel que has anhelado. Puedes tener comunión con Dios, y siempre estar en armonía con su voz. Puedes convertirte en un heredero de Cristo, un vencedor, alguien con un futuro, no sólo aquí en la tierra, ¡sino por toda la eternidad! ¿Has pedido recibir el Espíritu Santo?