¿Qué dice la Biblia sobre el día del juicio?

¿Qué dice la Biblia sobre el día del juicio?

Escrito por: Robin Dashwood | Publicado: domingo, 11 de octubre de 2015

El día del juicio. También conocido como el Día del Juicio Final. Es lo último que sucederá antes que Dios destruya el cielo antiguo y la tierra antigua, ambos corrompidos por causa del pecado. Antes de que Él pueda crear su cielo nuevo y tierra nueva, debe eliminar todo lo que podría traer consigo pecado en la nueva creación.

El diablo justo acaba de ser lanzado en el lago de fuego, donde la bestia y el falso profeta (Anticristo) ya han permanecido desde que Jesús regresó y los derrotó antes del comienzo de los mil años. Este será el castigo eterno por su pecado y rebelión contra Dios. Ahora ha llegado el momento para que Dios juzgue quién se unirá a ellos en el lago de fuego, y quién será digno de un lugar en la nueva tierra.

«Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.» 2 Corintios 5,10.

La novia y los mártires

Los que son parte de la esposa de Cristo estarán exentos de este juicio. Ellos ya han estado ante el tribunal de Cristo en sus situaciones diarias. Han dejado que la luz de Dios brille en sus corazones y que les muestre el pecado y la injusticia que deben recibir un tratamiento. Han reconocido su pecado por voluntad propia, y han tomado una lucha contra este y han sido purificados por la sangre de Jesús. Y no solo han recibido perdón de pecados, sino que han utilizado el poder disponible en El Espíritu Santo para vencerlo.

Ellos ya han estado ante el tribunal de Cristo en sus situaciones diarias.

«Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.» 1 Corintios 11,31-32.

Los mártires también están exentos de este juicio – los que han pasado por la gran tribulación, resistido la bestia, no aceptaron la marca de la bestia y fueron muertos a causa de su fidelidad. (Apocalipsis 13,15-17) Aquellos ya han sido probados y han reinado junto con Jesús por mil años. (Apocalipsis 20,4)

Los libros son abiertos

«Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.» Apocalipsis 20,11-15.

Cada uno de nosotros escribimos un libro con nuestra vida. Todo lo que hacemos queda registrado.

Las cuentas de Dios son tan cuidadosas que incluso dice Jesús que tendremos que dar cuenta por cada palabra ociosa. Cada uno de nosotros escribimos un libro con nuestra vida. Todo lo que hacemos queda registrado. Imagínate cómo será cuando Dios comience a hojear a través de nuestros recuerdos. Si hemos pecado, ahora tenemos la oportunidad mientras vivimos de arrepentirnos y recibir perdón. Entonces Dios limpia el pecado, para nunca más ser recordado. Finalmente, cuando los libros son abiertos tenemos que dar cuenta sólo por buenas obras.

«…Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.» Hebreos 10,17.

Juicio justo

«Y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.» Mateo 25,31-46.

Ese día todos serán llamados a comparecer ante el gran trono blanco, incluso esas millones de personas que han sido ignorante tanto de la ley como del evangelio. No obstante, Dios creó a cada individuo con algo muy importante – una conciencia. Las leyes del bien y el mal están escritas en el corazón, y la conciencia debiera dirigir las acciones de una persona. Por eso ellos también tendrán algo por qué responder en aquel día que Dios juzgará los secretos de los hombres. Sin embargo, si no han tenido entendimiento del bien el mal en alguna área no serán juzgados por eso. (Lee Romanos 2,12-16.)

Las leyes del bien y el mal están escritas en el corazón, y la conciencia debiera dirigir las acciones de una persona.

Entonces Jesús dirá: «Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?» Mateo 25,35-37.

Aunque eran completamente ignorantes de que servían a Jesús por medio de sus obras Él les dirá: «Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.» Mateo 25,34. Esta es su recompensa por seguir la conciencia y porque fueron obedientes a las leyes que están escritas en los corazones de los hombres.

«Pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; porque no hay acepción de personas para con Dios…» Romanos 2,10-11.

A todos aquellos que endurecieron sus corazones al bien, que fueron en contra de su conciencia e hicieron lo malo a pesar que lo sabían, Jesús les dirá: «Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.» Mateo 25,41.

Ajuste de cuentas

«Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.» Apocalipsis 20,14-15. ¡No es de extrañar que Jesús dijera que debiéramos alegrarnos porque nuestros nombres están escritos en el libro de la vida!

Entonces la cuenta está saldada y todo está en el lugar que le corresponde. El pecado y la muerte se han ido finalmente para siempre. Fuera de toda la aflicción y miseria, y a pesar del poder engañoso de Satanás, Dios en su sabiduría y poder ha terminado su obra con la novia, los mártires, y las ovejas que han sido reunidas por la mano derecha de Jesús. Estos son los que están escritos en el libro de la vida y vivirán eternamente con el Padre y el Hijo en el cielo nuevo y la tierra nueva.