¿Quieres hacer el bien?

¿Quieres hacer el bien?

Escrito por: Sigurd Bratlie | Publicado: sábado, 03 de mayo de 2014

La mayoría piensa que el mal está en los demás. Están ocupados con los demás, con lo que los otros van a hacer, en vez de estar ocupados con lo que ellos mismos deberían hacer, y esto es hacer el bien.

«Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí (Romanos 7,21)

La mayoría piensa que el mal está en los demás. Y por esto se la pasan criticando, son amargos y calumniadores. Esto no es el bien que ellos quieren hacer, sin embargo quieren que los demás hagan el bien. Están ocupados con los demás, con lo que los otros van a hacer, en vez de estar ocupados con lo que ellos mismos deberían hacer, y esto es hacer el bien.

Solamente se recibe santificación y crecimiento si uno mismo está ocupado en hacer el bien

Estar preocupado por lo malo que hacen los demás, no genera ninguna santificación ni desarrollo. Solamente se recibe santificación y crecimiento si uno mismo está ocupado en hacer el bien. Entonces hallo que el mal está en y recibo oportunidad para negarme a mí mismo y purificarme. Entonces el trabajo en la propia salvación con temor y temblor es una meta consciente (Fil. 2,12). Entonces uno no golpea al aire ni corre a la ventura. (1.Cor. 9, 26). Solamente salvándose a sí mismo uno puede salvar a aquellos que le oyen. (1. Tim. 4,16)

Lo único que obra la cabeza es hacer el bien

Podemos pensar en nuestros cuerpos. ¿Con cuántos miembros tiene que tratar la mano derecha?  -- Sólo tiene que tratar con la cabeza. Si la mano derecha tiene que hacer algo junto con la mano izquierda, y la mano izquierda es torpe, entonces la mano derecha no tiene nada que culpar o estar insatisfecha con la izquierda. Lo único que la cabeza obra en la mano derecha es hacer el bien. Cuánto más dañada está la mano izquierda, más hábil se pone la derecha. Así es como obra la cabeza, el única parte del cuerpo con la que debe tratar la mano derecha.

«¡No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal!» (Rom. 12,21)

«El mundo entero está bajo el maligno (1. Juan 5,19) Por eso enfrentamos muchas cosas malas, pero «sabemos que somos de Dios». Si nos dejamos vencer de lo malo, también nosotros somos malos – entonces somos vencidos por el mundo. Pero nosotros somos de Dios, y el que está en nosotros es mayor que el que está en el mundo (1.Juan. 4,4).  Por eso la exhortación dice: ¡Vence con el bien el mal!

Que yo quiero hacer el bien, demuestra que soy de Dios. La forma de ser de los demás o las circunstancias no cambian el hecho de que yo quiero hacer el bien. Como miembro en el cuerpo de Jesús tengo que tratar con la cabeza. Y desde la cabeza solamente vienen obras  buenas. Cuanto más difícil se pone, más capaz debo ser para hacer el bien. Si yo quiero hacer el bien, recibo la posibilidad de practicar. Pero entonces voy a darme cuenta que el mal está en mí. Tengo algo con que trabajar, algo de que purificarme y nada para criticar. En cambio, recibo la posibilidad de ayudar y bendecir. Yo que quiero hacer el bien, permanezco en Dios y no soy vencido por el mal.

Que yo quiero hacer el bien, demuestra que soy de Dios

Pero recibo muchas posibilidades para trabajar en mi salvación, y recibo la educación espiritual para sentarme con Jesús en su trono, así como Jesús venció y se sentó en el trono con su Padre. (Ap. 3,21)

 

Primera publicación en Skjulte Skatter, agosto de 1968

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