Reposo en Dios

Reposo en Dios

Escrito por: Aksel J. Smith | Publicado: martes, 06 de septiembre de 2016

«Pero los que hemos creído entramos en el reposo» Hebreos 4,3.

A través de la fe podemos confiar completamente todas nuestras cosas en las manos de Dios. Todo el temor, toda la duda, toda la ansiedad y tristeza es dejada en sus manos, porque Él tiene cuidado de nosotros. De este modo entramos en un bendito reposo.

Entramos en un estado en el que podemos decir como David: «Jehová es mi pastor; nada me faltará.» (Salmos 23) En esta condición nos conduce a delicados pastos y aguas de reposo. Aquí podemos recibir alimento, aquí nuestra alma puede ser aliviada y fortalecida. En esta tranquilidad Dios puede continuar su trabajo con nosotros. Nos instruye en sus caminos.

Nos enseña cómo debemos comportarnos en todas las circunstancias de la vida. Lleno de reposo y poder espiritual nos conduce ahora adelante por sendas de justicia. Durante este caminar Él es nuestro pastor, y nosotros nos convertimos en sus ovejas. Nos volvemos totalmente dependientes de Él. Nos protege. Nos guía y dirige nuestros pasos por la vida. A medida que aprendemos a conocerle como alguien que tiene cuidado de nosotros, empezamos a tener cada vez más confianza en Él, y también experimentamos que el reposo aumenta en nosotros en la misma medida.

A medida que aprendemos a conocerle como alguien que tiene cuidado de nosotros, empezamos a tener cada vez más confianza en Él

En las manos de Dios

No necesitamos preocuparnos por el resultado de cualquiera de nuestras obras. Hemos confiado todo por completo en sus manos, y sabemos qué vamos a cosechar, cuando llegue el tiempo.

Completo reposo tiene sólo aquel que vive una vida en constante victoria. Sólo podremos tener reposo cuando tengamos victoria, llevemos a la muerte y destruyamos por completo esas cosas que han tenido poder sobre nosotros. Entonces podremos entrar poco a poco en el reposo de la ira, los celos, la envidia, el deseo de reinar sobre los demás, y todas las cosas que interfieren nuestro contacto espiritual con Dios. Entonces tendremos bendito reposo. Sin embargo, para conseguir esto hay un solo camino. El camino que Cristo anduvo, y que Pablo y todos los santos a través del tiempo anduvieron: el camino de negarse a sí mismo y el camino de la cruz.


Extracto de un artículo publicado anteriormente en la revista de BCC «Skjulte Skatter» («Tesoros Escondidos»), febrero 1931

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