¿Tengo que caer en el pecado?

¿Tengo que caer en el pecado?

Escrito por: Liam Johnsen | Publicado: sábado, 16 de agosto de 2014

Muchos cristianos experimentan que cuando tratan de vivir una vida santa, parece imposible. Pero, ¿tiene que ser así?

No es un secreto que todos somos unos miserables pecadores. Y si leemos en la Biblia tampoco es un secreto que debemos ser santos, porque Dios es santo. (1 Pedo 1, 15-16) Sin embargo, el problema es que rápidamente descubrimos lo impotente que somos resistiendo el pecado. ¿Tenemos que vivir una vida donde hacemos nuestro mejor esfuerzo por un tiempo, para luego caer una y otra vez en el pecado? ¿O es posible llegar a una vida de victoria sobre el pecado, como dice la Biblia?

¿Por qué caigo?

Puedo comenzar preguntándome: ¿Por qué caigo? Quizás no odio mi propio pecado. Quizás soy orgulloso. Quizás pienso que puedo manejar las cosas por mi cuenta. La Palabra de Dios dice claramente, «Huye también de las pasiones juveniles», pero si deliberadamente me pongo en situaciones donde sé que seré tentado, entonces caigo.

Mi sentir muestra que no tomo esto con seriedad. Un alcohólico rehabilitado no se sienta en un bar y se dice a sí mismo que está en condiciones de resistir la tentación a beber. ¡Él se mantiene muy lejos de todos los bares de la ciudad! Y si inevitablemente se llega a encontrar en una situación donde es tentado a beber, tendrá la fuerza para resistir la tentación porque tomó las medidas necesarias para huir cuando podía.

Un alcohólico rehabilitado no se sienta en un bar y se dice a sí mismo que está en condiciones de resistir la tentación a beber.

Es importante aprender a odiar mi pecado para comenzar a luchar contra la tentación. Si de todos modos caigo, Dios no viene con acusaciones y condenación. A través de su Espíritu Él me disciplina y me señala que aún no estoy tomando esto con la seriedad suficiente. Él también me muestra cómo puedo vencer. Entonces aprendo a tener un mayor odio contra el pecado en mi vida.

Este odio es como Dios mismo ve el pecado. Está combinado con un ferviente amor a Dios, y con este sentir puedo tomar una verdadera lucha contra el pecado. Nadie es indiferente frente a algo que realmente odia. ¡Tengo que acabar con ello! Puedo continuar experimentando caídas, pero no es lo que quiero - ¡no es mi sentir! Mi anhelo es servir a Dios, y por eso me arrepiento de todo corazón por mi caída.

No me quedo abajo

Lo más importante es aprender de cada caída. Aprender a odiar más el pecado. Aprender a ser humilde y darme cuenta que tengo que obedecer a Dios en todo para obtener victoria. Si caigo en pecado y no aprendo nada, simplemente vuelvo a caer de nuevo. ¡Pero debo aprender de mis caídas, con una decisión firme y una oración entrañable de que ésta fue la última vez que caí en el pecado!

Lo más peligroso de caer en el pecado es que ahora hay una abertura para que Satanás me tiente otra vez. Con gusto viene con todo tipo de mentiras, para mantenerme abajo en el pecado. Puede aseverarme que el desánimo es bíblico, o que es lo mismo que humildad o mansedumbre. Puedo imaginar que estaré afligido un periodo primero, y que no aplica en mi caso comenzar a luchar de inmediato. Pero estos pensamientos no vienen de Dios, y necesitan ser enfrentados y destruidos.

Es más fácil para Satanás mantener una persona abajo que derribarla.

Satanás disfruta cuando caigo. Es más fácil para él mantener una persona abajo que derribarla. Pero la realidad es que mientras tenga un deseo sincero de aferrarme a la Palabra de Dios, entonces he comenzado la carrera, y he comenzado a luchar. He comenzado por este camino y una caída no me enviará de vuelta al comienzo.

Sin embargo tengo que levantarme y seguir adelante.

Tengo que entrar en una verdadera pobreza en el espíritu, y entender que no soy lo suficientemente fuerte para vencer el pecado por mi cuenta. Realmente tengo que estar harto de mí mismo. Nunca nadie ha experimentado que Dios niega escucharlos cuando se han arrodillado y clamado por ayuda.

Cuando todo mi anhelo es tener victoria, entonces Dios me envía el Espíritu Santo para darme fuerza en las pruebas.

Victoria

Cuando todo mi anhelo es tener victoria, entonces Dios me envía el Espíritu Santo para darme fuerza en las pruebas. No puedo tener victoria en mi propia fuerza. Fuera de la ayuda de Dios soy débil; por supuesto que mi fin es volver a caer. Pero cuando obedezco lo que está escrito en la Biblia, y cuando aprendo a confiar en  la ayuda de Dios, entonces Él me envía la ayuda que necesito. Dios me envía el Espíritu Santo.

A través de Su Espíritu y Su Palabra, Dios me disciplina y me conduce a una necesidad y tristeza más profunda, de modo que nunca más quiera pecar. Pecar es un asunto muy serio y «la paga del pecado es muerte», pero Dios quiere que cada persona sea salvo de esta. (Romanos 6,23) Mientras verdaderamente tenga el deseo de nunca más pecar y me arrepienta, entonces Dios con mucho gusto me perdona. Y con esto el asunto se termina – Dios ha terminado con el pecado, y así también yo debiera hacerlo. Ahora puedo continuar en esta carrera y nunca más dejar que mi caída me impida avanzar.

La caída en el pecado no trae ninguna paz o alegría. Pero tampoco el desánimo y revolcarse en torno a la autocompasión. A pesar que puedo caer en el principio, más rápido aprendo de esas caídas, más rápido puedo obtener victoria. Y la victoria lleva a la paz y la alegría, y la paz y la alegría sólo siguen creciendo.

Una vez que pruebo una verdadera vida en victoria sobre el pecado la añoro más y más, hasta que tengo la certeza en lo profundo de mi corazón que nunca más desearé pecar. El pecado sólo trae destrucción. Cuando tengo un tal deseo de victoria, nunca más ni siquiera consideraré pecar. Caer en el pecado será una cosa del pasado.

No tiene ninguna importancia cuántas veces he caído; no tiene ninguna importancia lo que he hecho o cuán reciente lo he hecho. Tengo que arrepentirme, clamar a Dios por ayuda y aprender de mi caída. ¡Tengo que levantarme y luchar contra el pecado! Si Dios es por nosotros ¿quién contra nosotros? No hay poder en la tierra que me puede atar.