Un matrimonio puro

Un matrimonio puro

Escrito por: Tony Jacobs | Publicado: jueves, 27 de junio de 2013

La infidelidad y el adulterio causan dolor, sospecha, desconfianza y miseria, tanto para la pareja, los niños u otros involucrados. ¿Es posible mantener el matrimonio puro?

La pureza es una virtud que se ha vuelto cada vez más rara. Incluso dentro del cristianismo las palabras de la Biblia sobre la pureza se han suavizado, y mucha gente ya no considera diferentes formas de inmoralidad como pecado. Cuando leemos lo que Jesús mismo dice sobre esto, encontramos un estándar que supera el sólo hecho de ser puro en las acciones. Jesús trajo un entendimiento completamente contrario a la enseñanza de los líderes religiosos de ese tiempo, quienes «parecían hermosos exteriormente» pero estaban llenos de «huesos muertos» interiormente. No estaban interesados en hacer algo con su impureza interna.

Una vida de pensamientos puros

Jesús dijo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón (Mateo 5, 20, 27-28). Esto indica que son los pensamientos los que deben ser guardados puros de toda clase de deseos que están dentro de nuestra naturaleza pecaminosa.

Es el temor de Dios lo que no te permite ser infiel

El sexo en el contexto del matrimonio es algo que Dios ha destinado a ser una bendición, pero Jesús deja muy en claro, que mantener pensamientos lujuriosos acerca de alguien que no es tu cónyuge, es pecado. No puedes ser de ayuda en situaciones que ves o escuchas a tu alrededor, ¡pero con los deseos que despiertan en tus sentidos debes hacer algo!

José hizo justamente esto. Cuando la esposa de Potifar intento seducirlo en muchas ocasiones, él la rechazo. ¿Cómo lo hizo? La respuesta está en las palabras que le dijo – «¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?»– (Génesis 39, 9). En lugar de ceder ante la tentación, huyó y se mantuvo puro.

Dios te responderá con fuerza renovada para aferrarte a tu convicción

Es el temor de Dios lo que no te permite ser infiel, tanto en tus pensamientos, donde miras, o en  tus acciones. Te da una mente resuelta ya sea cuando lees el periódico o navegas por internet, para que no te expongas a cosas impuras. Aún con una mente decidida eres tentado, a causa de los deseos en tu naturaleza humana. La tentación en sí misma no es pecado, pero es una prueba de tu fidelidad, y uno debe dominar sobre el pecado. Esto significa que se debe tomar una lucha consciente contra los pensamientos impuros, y clamar a Dios por ayuda en la tentación. Dios te responderá con fuerza renovada para aferrarte a tu convicción, y de esta manera también hará un trabajo de transformación en ti.

El matrimonio es establecido por Dios

En la sociedad actual, con frecuencia se ve al matrimonio como algo pasado de moda, pero ante los ojos de Dios no es así. Dios mismo ha establecido el matrimonio, y lo considera tan alto que la Biblia usa el término matrimonio para describir lo que es puro, santo y tiene perfecta relación entre Cristo y la iglesia. 

¡Dominar sobre los deseos sexuales, para que no corrompan tu mente o arruinen una relación, es perfectamente posible!

La infidelidad y el adulterio causan dolor, sospecha, desconfianza y miseria, tanto para la pareja, los niños u otros involucrados. El matrimonio debe ser el baluarte de la confianza, la fidelidad y el amor puro, un lugar donde Dios puede dar su bendición. Un salmista escribe, «Domina en medio de tus enemigos» (Salmos 110, 2), y esto comienza en los pensamientos. Dominar sobre los deseos sexuales, para que no corrompan tu mente o arruinen una relación, es perfectamente posible, ¡y trae gran recompensa de Dios!