Un viaje en un país extranjero

Un viaje en un país extranjero

Escrito por: Sigurd Bratlie | Publicado: jueves, 16 de octubre de 2014

Todo el mundo sabe que sus vidas llegan a un fin. Es sólo un viaje. En este viaje uno acumula experiencias y conocimientos en muchas cosas. Cuando uno está pronto a terminar su viaje y llega a su morada final, entonces se pregunta si ha acumulado la sabiduría que le será de provecho.

Del mismo modo es con aquellos que están en una viaje de estudios. Muchos piensan sólo en divertirse cuando llegan al extranjero. Cuando el viaje termina, han derrochado todo su dinero y tiempo. La sabiduría que han adquirido es de entretenimiento vano y diversiones. Bueno, nada sobre la tarea y llamado al que estaban destinados, cuando el viaje terminó. Así es también el resultado de muchas vidas aquí en el mundo. Han sido llamados a estar con Jesús por la eternidad, pero sólo piensan en ser grandes personas en el viaje en este mundo. Cuando terminan su vida y deben entrar en la eternidad, no tienen ni tesoros ni sabiduría que encajan en el cielo.

¿Qué valores acumulamos?

Vemos a un niño pequeño, que no tiene experiencias o entendimiento del bien o el mal. Tiene el llamado celestial en el corazón, pero las tentaciones en el mundo son muchas. A medida que crece, se manifiesta si elige el bien o el mal. Los que eligen el mal perecen en el viaje; pero los que escogen el bien reciben sabiduría a través de todas las pruebas. Bendicen en lugar de maldecir, aman en lugar de odiar, sirven en lugar de gobernar, se alegran en dar en lugar de tomar, y así sucesivamente. Cuando el viaje se ha completado, han acumulado tesoros y sabiduría para su llamado y su labor en la eternidad con Jesús.

«Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar» 1 Timoteo 6,7.

Cuando el hombre viene al mundo no tiene entendimiento de nada; pero cuando sale del mundo, entonces tiene entendimiento de muchas cosas. Acumuló experiencias, conocimientos y sabiduría en su espíritu. Desnudos llegamos al mundo, y desnudos debemos irnos del mismo. No podemos llevarnos ninguna de las cosas de esta tierra. El millonario y el pobre son entonces iguales. Pero lo que hemos acumulado en nuestro espíritu, eso llevamos. Esto se convierte en nuestra riqueza en la eternidad. Qué triste es que cuando el hombre sólo ha acumulado experiencias de pecado y sabiduría en cosas corruptibles. Al final de sus vidas uno puede hablar con ellos sólo sobre casa, muebles, ropa y comida, cosas que no tendrán la más mínima utilidad cuando su viaje haya terminado.

Jesús conoce el viaje

Despierta, por lo tanto, a tu llamado y vive por tu morada final. Santifica a Jesús como Señor en tu corazón. Él conoce este viaje. Él ha vivido las tentaciones y dificultades de un hombre, y ahora está sentado a la diestra de su Padre. Él vive en los corazones de los que creen, y los guía a través de su Espíritu. Todos estos terminan su viaje con buenas ganancias para el cielo.

La corona de vida la reciben los que han vencido en las tentaciones. La corona de justicia la reciben los que han hecho la voluntad de Dios en la tierra y la corona incorruptible de gloria la reciben los que se han sacrificado por los demás.

2 Timoteo 4, 7-8: «He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida

 

Tilpasset fra traktaten «Jeg er på reise her, og det i et fremmed land» , 1960   
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