¿Vale la pena ser cristiano?

¿Vale la pena ser cristiano?

Escrito por: Brian Janz | Publicado: jueves, 05 de diciembre de 2013

En la Biblia leemos que debemos dejar nuestra propia vida y ser cristianos. ¿Pero realmente vale la pena?

Ser cristiano tiene un precio muy alto. En 1Juan 2, 6 dice que «El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo Si quieres ser un cristiano, dice la Biblia que debes renunciar a tu propia voluntad y vivir la vida que vivió Jesús. Ser cristiano significa que ya no vivo yo, más vive Cristo en mí. (Gálatas 2,20). No es sólo un pasatiempo (hobby). Exige toda la vida.

Por lo tanto, ¿qué es lo que tanto vale la pena en esta vida y qué es lo que tú no puedes recibir en otro lugar? ¿Vale realmente la pena ser cristiano?

Cuando tú pierdes la vida, dices, «Señor, decidí que mi vida te pertenece, haz lo que quieras conmigo. Yo no voy a interferir.»

«Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mi, la hallará.» (Mateo 16, 25) ¿Qué significa perder la vida por causa de él? ¿Y qué significa hallar la vida? Perder tu vida significa renunciar a tu propia voluntad. Es cuando tú dices, «Señor, decidí que mi vida te pertenece, haz lo que quieras conmigo. Yo no voy a interferir.»

Tu hallas la vida cuando el Señor te responde: «Gracias, yo me encargo de cuidarte y yo te daré paz y felicidad inmensurables tanto en esta vida como en la eternidad.»

Está escrito en Malaquías 3,10, «Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde [ en inglés dice: «no habrá suficiente espacio para acoger esta bendición nota de la redacción ] Piensa un momento en esto. ¡Tú serás tan bendecido que no habrá suficiente espacio para acoger esta bendición!

Pero primero debes renunciar a tu propia vida.

Es como conducir un vehículo sin ser un buen chofer, pero permites que Dios se suba y sea tu instructor, entonces te darás cuenta que hacia donde te lleva es mucho mejor que hacia donde tú ibas. Algunas veces quizás intentes conducir en otra dirección porque debes virar y no sabes lo que hay a la vuelta de la esquina. Puede ser difícil dejar todo en las manos de Dios. Pero antes de no hacer esto, Dios no podrá hacer un trabajo en tu vida. Él no puede ayudarte si insistes en hacerlo a tu manera.

Pero si Dios te dice que ahora debes sentarte y ser paciente, mientras que en realidad quieres arrancarte el cabello y gritar de frustración – ahí es donde puedes demostrarle que realmente has renunciado a tu propia voluntad.

Renunciar a todo por Dios no sucede automáticamente. La Biblia dice que habrá luchas por delante. Pero cuando Dios dice que ahora debes sentarte y ser paciente, mientras que en realidad quieres arrancarte el cabello y gritar de frustración – ahí es donde puedes demostrarle que realmente has renunciado a tu propia voluntad. Ahí es donde puedes decir: «Señor, que no sea mi voluntad, sino la tuya Si haces esto, él te ayuda a vencer, de manera que comprenderás que a pesar de que «yo no quiero, yo siento que no es así, yo tengo mejores ideas acerca de lo que voy a hacer, es posible decir: ya no vivo yo, pero Cristo vive en mí.» ¡Si actúas así, Dios te da victoria!

Y serás más feliz de lo que nunca has sido antes.

Toda tu vida está llena de oportunidades como esta. ¿Quién no ha sentido una y otra vez que su carne se levanta interiormente? ¿Quién no ha conocido la ira, la impaciencia, los celos, la envidia o el deseo que está tan profundamente arraigado en nuestra naturaleza?

Esa pequeña voz que dice: «Yo no puedo renunciar a mi vida. Yo la necesito. Yo no quiero vivir como Jesús. Quiero hacer las cosas a mi manera. ¿Por qué debería hacer las cosas a la manera de Dios? ¿Qué gano con esto?»

¡Lo que ganas es que Dios te hace feliz! Tú no sabes cómo hacerte feliz. Crees que lo sabes; se podría pensar incluso que ahora eres feliz, pero cuando vives según tu propia voluntad – ¡es sólo el placer transitorio del pecado! Es una felicidad fría y vacía que desaparece rápido y te deja peor que antes.

No busques salvar tu propia vida, sino la perderás; la desperdiciarás mientras intentas ser feliz de una manera que simplemente no es posible. Entrega tu vida voluntariamente; entrégala a Dios. Entones encontrarás una vida feliz. Y, los pocos años que tienes para vivir en la tierra serán llenos de gozo – pero hay aún más que esto. ¡Dios te ama tanto que su deseo es que seas feliz por toda la eternidad! Cuando termine tu vida aquí – después de haber aprovechado tu vida diciendo: Si, deseo hacer lo que Dios quiere que haga, en vez de lo que quieren hacer mis deseos » - entonces recibirás una vida que es aún mejor que antes, y esa vida no termina luego de aproximadamente ochenta años. ¡Esta vida es eterna!

¡Piensa que te aferras al parpadeo de una pequeña vela porque no te das cuenta que tienes el sol!

Entonces, si te preguntas, « ¿vale realmente la pena? » sólo tienes que reconocer que es negocio para ti. Tú cambias tu vida vieja, llena de incertidumbre y placeres vacíos, y en compensación recibes una vida totalmente nueva ¡una vida que es tanto mejor que es imposible comparar la diferencia! ¡Piensa que te aferras al parpadeo de una pequeña vela porque no te das cuenta que tienes el sol!

¿No vale la pena entonces? ¿No crees que vale la pena renunciar a su vieja vida a cambio de eterno gozo y salvación? Dios espera que renuncies a tu vida para que Él pueda cumplir con su promesa. Él también desea lo mejor para ti. Solamente tienes que dar el primer paso.