«Yo soy la resurrección y la vida»

«Yo soy la resurrección y la vida»

Escrito por: Tony Jackson | Publicado: jueves, 14 de abril de 2011

Cuando Lázaro murió, Marta le dijo a Jesús, «Yo sé que (Lázaro) resucitará en la resurrección, en el día postrero.» Y Jesús respondió; «Yo soy la resurrección y la vida.» Evangelio de Juan 11, 24-25.

Resurrección significa, «levantarse de los muertos». Jesús tuvo que experimentar la muerte para decir estas palabras, pero todos a su alrededor veían que Él estaba vivo. Entonces, ¿cuál es la muerte que Jesús experimentó?

La propia voluntad tiene que morir

En el evangelio de Juan 4,34 podemos leer, «Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra» y en el cap. 5,30: «Porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre» y en el cap. 6, 38 Jesús dice: «Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió». Jesús fue muy claro diciendo que Él no hizo su propia voluntad, sino la del Padre. Sin embargo, Él tenía una voluntad que estaba en oposición con la voluntad de Dios; pero esta voluntad tenía que ser llevada a la muerte. Haciendo la voluntad del Padre, Jesús fue UNO con el Padre. Esto significa que Él recibió naturaleza divina y su vida se convirtió en la vida más bendecida que ha estado en la tierra.

Cuando Jesús le responde a Marta, también quiere dar a entender que el poder de la resurrección se puede experimentar mientras estamos aquí en la tierra. No necesitamos esperar el último día para experimentar la resurrección. Por una fe viva en Jesús podemos experimentar la vida que Él vivió, una vida en donde no necesitamos pecar conscientemente.

Resucitado en la semejanza de Jesús

Nuestra fe siempre es probada para ver si es verdadera. Como seres humanos somos rápidos para reaccionar conforme a nuestro parecer y entendimiento. Marta declaró a Jesús como «… el Cristo, el Hijo de Dios, que ha venido al mundo». Juan 11, 27. Sin embargo, tan pronto Jesús dice que saquen la piedra delante del sepulcro, la misma Marta responde, « Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.», verso 39. Así de rápido reacciona nuestro propio entendimiento y razonamiento. «Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?» Entonces Jesús resucitó a Lázaro de entre los muertos.

Justamente este es el ejemplo de la resurrección que Jesús habló en su propia vida, ejemplo que nosotros también podemos experimentar. Nuestro razonamiento humano puede decir, «¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán?» Y Por fe podemos responder, «Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes», 1 Corintios 15, 35-36.

Una cosa es cierta, que si morimos conforme a la carne – negando nuestras pasiones y deseos hasta la muerte – resucitaremos en la semejanza de Jesús. En lugar del hedor de la muerte de la naturaleza humana – la carne – seremos un espíritu que da vida y olor fragante. «Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial,» verso 49.

Pablo experimentó a Jesús «en el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte,» Filipenses 3, 10. ¡Que este sea nuestro testimonio y nuestro sentir!