El Espíritu Santo - Un poderoso motor

El Espíritu Santo - Un poderoso motor

Escrito por: Svein Gilbu | Lugar: Copenhague | Publicado: miércoles, 19 de mayo de 2010

«Un cristiano antes de haber recibido el Espíritu Santo puede compararse con un automóvil al cual le falta el motor». Lee lo que Svein Gilbu escribe acerca del día de pentecostés y el poder impulsor del Espíritu Santo en este comentario.

En estos días millones de cristianos celebran Pentecostés sobre toda la tierra. ¿Por qué celebramos Pentecostés? Pues, para recordar el día en que el Espíritu Santo llegó con seriedad a la tierra.

Después de la conferencia los discípulos se hallaban reunidos en una casa grande en Jerusalén. Y de repente escucharon un estruendo del cielo que parecía como una tempestad que llenaba toda la casa. Y los discípulos quedaron llenos del Espíritu Santo quedando llenos de un tremendo poder. Piensa por ejemplo en Pedro que durante la Pascua había negado conocer a Jesús. En el día de Pentecostés aparece en Jerusalén hablando con denuedo acerca de Jesús con un poder de convicción tal, que en aquel día llegaron a convertirse 3000 personas.

En aquel día Pedro se convirtió en un nuevo hombre. De repente cobró confianza. El Espíritu Santo comenzó a funcionar como un poderoso motor en su interior. «Porque todos los que son empujados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios», dice en Rom 8, 14. En el caso de un automóvil, es el motor el que lo hace funcionar y avanzar- no solamente por las llanuras, sino también cuesta arriba. Así es también el Espíritu Santo. Es como un poderoso motor. Un cristiano que no ha recibido el Espíritu Santo es comparable a un carro sin motor. En tal caso es difícil ser franco y confesar el nombre de Jesús ante los hombres. Se puede decir que en tal caso se carece de la fuerza de empuje que exige la vida cristiana y uno se encuentra a merced del viento.

Si deseas llevar un poderoso motor en tu interior, debes seguir la receta de Pedro. En Hechos 5,32 nos dice que Dios da su Espíritu Santo a los que lo obedecen. Prueba este consejo, tú que deseas vencer sobre el pecado y deseas vivir una vida cristiana con franqueza. Sé obediente a las palabras que Dios ha puesto en tu interior. Entonces serás lleno del Espíritu Santo y aunque en tu vida encuentres cuestas empinadas, el poderoso motor que hay en ti te llevará cuesta arriba. Avanzarás y no habrá nada ni nadie que pueda pararte.