Huye de las pasiones juveniles

Huye de las pasiones juveniles

Escrito por: La Redacción | Publicado: lunes, 07 de mayo de 2012

Huye también de las pasiones juveniles y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los de corazón limpio invocan al Señor. (2 Tim. 2,22)

Se encuentran diferentes y variadas debilidades en un joven. Por ejemplo, el poco respeto por los adultos y el fácil desprecio a su padre o madre. Pero la Biblia nos enseña algo totalmente diferente. Timoteo, colaborador de Dios, se le pidió exhortar a personas mayores como el padre que exhorta a un hijo. Asimismo, a no ser rápido y condescendiente, ya que uno se vuelve injusto en el trato con su prójimo. Por eso dice: Huye también de las pasiones juveniles y sigue la justicia. Sé justo en tú comportamiento y la forma de tratar al prójimo, ya sean ancianos o jóvenes. Esto es solo uno de tantos ejemplos.

Sigue la fe

En la carta de Santiago, está escrito que la duda es lo mismo que el doble ánimo. Uno quiere esto pero también quiere lo otro. Uno desea la fe, pero también las ventajas que ofrece el mundo. ¡Uno está dividido en sí mismo y tiene un doble ánimo! Comienza a titubear y tambalear  en todas direcciones como las olas del mar. ¿Acaso estas no son pasiones juveniles también?

Sigue la paz

Cuando uno es joven quiere destacarse, y tiene fuertes opiniones en lugar de buscar la paz. Ésta también es una tendencia de las pasiones juveniles.

Sigue el amor

Por supuesto, también hay fuertes pasiones cuando se trata del sexo opuesto. Pero, ¿De dónde tenemos que huir? ¡Tenemos que huir del egoísmo!

Dios creó todo hermoso. Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos. (Eclesiastés 3:11) Así es la gracia que está sobre tú vida. Cuando leemos la Palabra de Dios podemos oír lo que tenemos que hacer para que cada aspecto de nuestra vida sea hermoso.

Es horrible cuando se actúa con egoísmo. Por ejemplo, el deseo de los ojos: uno mira y coquetea por aquí y allá. ¡Esto no es amor! Tienes que seguir el amor. Podemos leer sobre el amor en 1 Corintios 13. ¿Es el amor entre un hombre y una mujer otra clase de amor? ¿Es solo más egoísmo? No, por supuesto que esto es amor. Amor que puede dar y ofrecer, que sabe de responsabilidades y obligaciones.

Esta mutua fuerza impulsora entre el hombre y la mujer debe estar al servicio de lo que es bueno y hermoso; es decir amor y vida, en el contexto de un hermoso matrimonio. Las circunstancias tienen que estar dentro de este contexto, y no en un egoísmo patético donde uno solamente usa y después bota.

¡Huye de las pasiones juveniles!

¡Involúcrate en este trabajo! ¡Comprométete! Todo lo que siembras, segarás (Gálatas 6, 7). El bien que haces cuando eres joven te beneficia ricamente en el futuro. 


Extracto de una exhortación de Aril Tombre, HessenhÖfe en Alemania, 1999. .

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