Comunión intercontinental

Comunión intercontinental

Escrito por: Marzena Wiselka | Lugar: Malinka, Polonia | Publicado: martes, 18 de enero de 2011

– Hubo comunión desde el primer momento, cuenta Eloane de Costa (24) acerca de su viaje memorable a Polonia, que tuvo la oportunidad de experimentar junto a un grupo de jóvenes de Sudamérica.

 Eloane es de Brasil, y junto a unos amigos de Argentina, Chile, Perú y Brasil fueron invitados a conocer Polonia y a las iglesias locales.

No paso mucho tiempo para que los jóvenes de Sudamérica se convirtieran en buenos amigos con los jóvenes polacos.

– Me pude dar cuenta rápidamente que teníamos algo en común, aunque no nos conocíamos desde antes. Fue una gran experiencia para mí, dice Eloane.

– Aunque nunca antes nos habíamos visto, ¡pudimos sentir un vínculo muy fuerte y una gran comunión! La razón para esto es que estamos en el mismo espíritu y que somos un cuerpo, una iglesia, dice Jessica Valeria Campos de Paso Flores en Argentina.

Un país que ha pasado mucho sufrimiento

En el viaje, los jóvenes fueron de turismo al lado sur de Polonia, esto incluyó, entre otras cosas, una parada en Krakow – ciudad histórica con más de mil años de antigüedad. En el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, aprendieron sobre la historia del pueblo polaco y judío durante la Segunda Guerra Mundial.

– Por lo que he visto, Polonia es un país que ha sido bendecido por Dios, después de haber soportado tanto sufrimiento. Aquí se cumple lo que la Palabra de Dios dice: Que Dios exalta a los humildes en el tiempo oportuno, dice Mauro Valdivia (21) de Argentina, después de su visita a Auschwitz.

– ¡Tenemos algo en común! 

En la ciudad de Malinka los jóvenes visitaron a Maria Kurzok para escuchar un poco más acerca del comienzo de la iglesia en Polonia. Maria es una de las primeras personas que escucho el anuncio de los hermanos noruegos en la Republica Checa. Los chicos sudamericanos también compartieron sus historias acerca del trabajo misionero en Sudamérica.

Sin duda, todos están de acuerdo que un fin de semana largo en conjunto, forma fuertes lazos, además de una visión más profunda y mayor acerca del valor de la hermandad y la comunión y lo que esto significa en la iglesia.

– Puedo decir que me sentí como en casa, a pesar de que vengo desde muy lejos. Esto es lo que caracteriza a la iglesia, que aunque uno es de un país diferente y tiene otra cultura; tenemos algo en común; luchamos contra el pecado en nuestra propia carne, dice Emilio Retamal (23) de Curicó, Chile.

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