Hanne Stene, Renate Ellefsen y Valeria Rentschler descendiendo el volcán Lanin
Hanne Stene, Renate Ellefsen y Valeria Rentschler descendiendo el volcán Lanin

Desde la cima del volcán Lanin

Escrito por: Renate Ellefsen | Lugar: Paso Flores, Argentina | Publicado: martes, 24 de mayo de 2011

Lanin

El volcán Lanin se encuentra en el límite entre Argentina y Chile y es uno de los más altos de la Cordillera de los Andes. Alcanza los 3776 metros de altura, y hace unos 500 años está inactivo.

Subir este volcán de 3776 metros de altura fue el objetivo de 12 jóvenes del Programa de Intercambio Juvenil (YEP) en Argentina, cuando emprendieron su viaje.

Estos 12 jóvenes son parte de un grupo de 15 del Programa de Intercambio Juvenil, que ayudan en la construcción del nuevo centro de conferencia de Brunstad la Iglesia Cristiana (BCC) en la localidad de Paso Flores, Argentina. Además del centro, construyen un tanque para almacenar 1,3 millones de litros de agua, ya que el centro se ubica a una distancia considerable en la seca pampa.

De estos 15 jóvenes, once son de Noruega, uno de Finlandia, uno de Chile y dos de Argentina.

El viaje al volcán fue planeado como una especie de celebración, después de haber hormigonado por completo el primer y segundo piso del centro de conferencias.

«Una experiencia increíble», dice Hanne Stene. Ella tiene 20 años de edad, y a pesar que proviene de una región montañosa en su país, nunca había hecho algo semejante en su vida. Aunque sintió nauseas, por haber dormido pocas horas, ya que el comienzo fue muy duro  a eso de las cuatro de la mañana, no se dio por vencida: «¡Nunca pensé que lo lograría, pero ahí estaba, en la cima, con una vista hermosa de Chile y Argentina!»

«Estoy contento que logré la cima, ¡pero nunca más lo volveré a hacer!»

Håkon Kjærnet (18) fue otro de los noruegos que participó de la expedición, él mismo cuenta que nunca antes había escalado algo semejante. El primer día cuenta que fue muy duro, cuando escalaron desde los 1100 hasta los 2300 metros sobre el nivel de mar. En cuatro horas sólo habían avanzado nueve kilómetros, y su estado físico no era el de los mejores. Sin embargo, al día siguiente todo cambió. Fue al frente detrás del guía hasta la cima. «Fácil», así expresa su hazaña, con una sonrisa un poco irónica en sus labios. «Estoy contento que logré la cima, ¡pero nunca más lo volveré a hacer!»

Bastones para esquiar, piquetas y cascos son parte del equipo que ayudó a estos doce jóvenes alcanzar la cima del volcán. La parte más inclinada tenía 30 grados, por lo que la concentración tuvo que ser optima, para no pisar en falso. Ya en la cima, los últimos tres escaladores, fueron recibidos con aplausos. ¡Habían superado una prueba de coraje y valor!