Fiesta de arranque con YEP

Fiesta de arranque con YEP

Escrito por: Brian Janz | Publicado: miércoles, 04 de febrero de 2015

El público ruge con fuerza. Una lámpara oscila en el aire. Confetis descienden del techo. Y un sueco muy animado nos entretiene con historias que probablemente estén en el límite de la verdad y exageración.

Sobre el papel tal vez no parece más que unos adolescentes un día viernes a media noche. Pero si uno cava un poco más profundo, puede ver que la vida detrás de esta apariencia externa es totalmente diferente.

La vida detrás de esta apariencia externa es totalmente diferente.

Vemos un panel de conversación con dos hermanos mayores que hablan sobre el evangelio con una sabiduría que toma toda una vida alcanzar. Sin embargo el tiempo que tarda preparar las preguntas, pensar durante el debate, encontrar la mejor manera de hacer el evangelio vivo para nosotros – no es tan visible.

Nos sirven una comida deliciosa, postre y café. Y nos secamos educadamente la boca con la servilleta, y dejamos que nos retiren los platos sin en realidad pensar la cantidad de horas que han pasado cocinando en una calurosa cocina una cena que dura 30 minutos.

Canciones y juegos, filmes y obras de teatro se muestran en el escenario, y aplaudimos y reímos y nos caen lágrimas de felicidad, y la montaña de trabajo detrás de todo esto es casi como un secreto bien guardado.

Y no nos hubiera gustado tenerlo de otra forma.

Y supongo que hay diferencia entre esta fiesta y una fiesta de adolescentes un día viernes a media noche. Aquí no hay nadie que busca lo propio. Desde los anfitriones hasta los cocineros, desde los mozos hasta los coordinadores de la fiesta, todos aquí hacen su mejor esfuerzo para que la noche sea un éxito para los demás. Y a través de ello, encuentran que en realidad también ha sido un éxito para ellos. Estos jóvenes con gusto dan su tiempo y su vida para hacer que los demás lo tengan bien, sin esperar ningún tipo de recompensa.

Ni dinero. Ni premios. Ni aplausos.

Y no nos hubiera gustado tenerlo de otra forma.

«No sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre Efesios 6,6-8

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