Puesta de sol en el lugar donde Ian Sigurd vivió los últimos meses de su vida.
Puesta de sol en el lugar donde Ian Sigurd vivió los últimos meses de su vida.

Ian Sigurd Carballo – El cielo es su hogar

Escrito por: Simon Halvorsen | Publicado: miércoles, 30 de marzo de 2011

Ya con 18 años de edad uno podía notar que la casa de Ian Sigurd estaba junto a Dios en el cielo. La vida de Ian radiaba de gozo y felicidad celestial.

El 28 de diciembre del 2010 estaban unos jóvenes de Argentina bañándose en un lago próximo a la ciudad de San Carlos de Bariloche, cerca de la frontera con Chile. Uno de ellos era Ian Sigurd Carballo, un chico de 18 años de edad. Por la tarde, un fuerte e inesperado viento se aproximó, produciendo grandes olas.

Aquellos que estaban bañándose lograron, a duras penas, escapar con vida hasta la playa. Lamentablemente Ian Sigurd no fue uno de ellos. El clima y el viento se lo habían llevado al verdadero hogar – el cielo.


La dirección de Dios

Ian Sigurd era hijo de Noemí y Rubén Carballo de Buenos Aires. Durante mucho tiempo ésta fue la única familia que perteneció a Brunstad la Iglesia Cristiana (BCC) en esta enorme ciudad. En 1992 dos misioneros noruegos de Brunstad la Iglesia Cristiana (BCC) pasaban por la ciudad de Buenos Aires. Noemí y Rubén fueron al aeropuerto para poder estar algunas horas junto a ellos. Pero, justamente el vuelo que los misioneros noruegos iban a tomar, se retrasó un día completo debido a un problema técnico. Así fue como – y gracias a la dirección de Dios – se llevó a cabo en la habitación de un hotel, la primera conferencia en Buenos Aires. En ese momento Noemí estaba esperando a Ian Sigurd.

Un valioso tiempo en Paso Flores

Durante su infancia y juventud Ian Sigurd viajó junto a su familia desde Buenos Aires hasta Paso Flores para participar de las conferencias que Brunstad la Iglesia Cristiana (BCC) llevaba a cabo allí. Este lugar está ubicado próximo a la ciudad de San Carlos de Bariloche cerca de la frontera con Chile. Este fue un tiempo que influyó en Ian Sigurd y produjo tempranamente cambios en su vida y desarrollo en todo lo bueno. Él era un chico alegre y feliz. Alguien que amaba hacer el bien con los demás, en particular con los niños. Una persona que ponía su vida a disposición para que los demás a su alrededor lo tuvieran bien.

El tiempo en Paso Flores fue el más importante – y también el último – en la vida de Ian Sigurd. En la primera conferencia en Buenos Aires en 1992, se leyó un versículo en 2 de Corintios 4,18:

No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

Ian Sigurd entendió esto en su corta vida. Él buscaba lo que no se ve y es eterno. – y lo encontró.

Una vida que causó una gran impresión

En la conferencia de Paso Flores en febrero del 2011 se llevó a cabo una ceremonia conmemorativa. Muchos hermanos de todo Sudamérica asistieron.

– Nosotros como padres hemos recibido a los hijos como un préstamo por parte de Dios. Los niños pertenecen al cielo. Ian Sigurd recibió permiso para regresar a casa. Estas fueron las palabras que Sverre Riksfjord uso para consolar a los padres y hermanos durante la ceremonia. Él tuvo en sus brazos a Ian Sigurd cuando bebé para bendecirlo.

Esta fue una vida que causo impresión. Muchos de los presentes expresaron su anhelo de buscar lo que no se ve y hacer el bien de la misma manera como hizo Ian Sigurd. Aquellos que eligen pagar al mal con el bien, en las distintas posibilidades que la vida cotidiana da, reciben un hogar eterno como Ian Sigurd – el cielo.