Los jóvenes de Melbourne viajan al Promontorio Wilsons

Los jóvenes de Melbourne viajan al Promontorio Wilsons

Escrito por: Elias Siow | Lugar: Melbourne, Australia | Publicado: miércoles, 25 de febrero de 2015

Australia. Sol radiante, vistas dignas de una postal, playas de arena blanca. Y sobre todo una excelente compañía. No es extraño que todos estén tan deseosos de participar del viaje anual en BCC Melbourne al Promontorio Wilsons.

«¡Diecisiete, dieciocho, diecinueve... veinte, bien hecho a todos!» La música se detiene y los cansados jóvenes toman un descanso bien merecido. Una sesión de ejercicios en una pintoresca playa en el Promontorio Wilsons, fue el comienzo de un fin de semana lleno de acción y emoción en el extremo sur del continente australiano.

Fue difícil levantarse cuando partieron de viaje justo después del amanecer, pero para el grupo de jóvenes de BCC Melbourne fue absolutamente necesario si querían aprovechar al máximo cada minuto. El pensamiento de participar en todas las actividades es algo que todo el mundo puede elegir tener. No es algo que tenga que ver con tus habilidades.

Los jóvenes deben tomar muchas decisiones, y pueden elegir si su alegría se basa en las cosas del mundo, o bien en Dios.

Con el sol radiante australiano y la brisa fresca del sur, el grupo pudo disfrutar el espectacular paisaje compuesto por enormes montañas de granito, bosques abiertos, selva tropical, playas amplias y costas. Además de las fantásticas actividades al aire libre, se utilizó importante tiempo para desear una calidad bienvenida tanto a los recién llegados como a los visitante.

En medio de toda la diversión y actividades, también fue importante utilizar tiempo para animarnos unos a otros en nuestro objetivo común de vivir como seguidores de Cristo. Fuimos recordados sobre las palabras de una canción en el cancionero Caminos del Señor:

«¡El Espíritu te llama,
sal del mundo, anda a Dios

Los jóvenes deben tomar muchas decisiones, y pueden elegir si su alegría se basa en las cosas del mundo, o bien en Dios.

Sólo cuando nos decidimos a servir a Dios por completo, somos capaces de escuchar el Espíritu claramente, sin ningún apego a las cosas del mundo de por medio. Entonces nuestra única alternativa es convertirnos a Dios.