Inauguración del nuevo centro de conferencia en Rumania

Inauguración del nuevo centro de conferencia en Rumania

Escrito por: Ørjan Bolsønes, Janne Epland | Lugar: Domnesti, Rumania | Publicado: lunes, 01 de septiembre de 2014

Un día histórico para la iglesia en Rumania. Hay personas contentas por todos lados, unos quinientos. Se comunican en varios idiomas,  porque hoy han venido muchos hermanos de diferentes países para estar juntos. Ciertamente no es un sábado cualquiera para los presentes. La hora se acerca y todo el mundo encuentra un lugar en la nueva sala. Los músicos alzan sus instrumentos. La ceremonia de inauguración del nuevo centro de conferencias en Rumanía ha comenzado.

Los jóvenes se alegran en forma especial hoy. Han trabajado duro para hacer realidad este gran proyecto, lo han hecho más tardes de las que pueden contar para construir su propio lugar. Los recuerdos de este tiempo no se olvidarán; la comunión es especial  cuando trabajamos juntos. Ahora su objetivo es seguir adelante; están sentados en una sala repleta con suficiente lugar para todos los que han venido hoy aquí. Un pasillo, oficinas y una sala para actividades están ahora a su disposición, cuando lo necesiten. Todos están conmovidos de agradecimiento.

Los recuerdos de este tiempo no se olvidarán; la comunión es especial  cuando trabajamos juntos.

La visión y los planes no se detienen aquí. En el futuro podrán terminar de amoblar la sala para acoger a 900 personas, y podrán construir varias instalaciones para alojamiento, así como un complejo deportivo. Su futuro es brillante, ya se alegran por los encuentros y conferencias en Domnesti, su nuevo centro de conferencias. ¡Hay una buena razón para celebrar hoy!

De un hombre a una iglesia vibrante

El agradecimiento que llena todos los presentes es primeramente hacia Dios, que hizo todo esto posible y los bendijo con estas posibilidades. Hace más de cien años Dios obró especialmente en un hombre fiel en Rumania. Los pensamientos y mensajes también son dirigidos hacia este hombre el día de hoy, este hombre que fue el primero de los hermanos en Rumania.

Nicolae Ciortan hizo de aprendiz con un carpintero que era cristiano. Esta bondad y mansedumbre de su maestro hacia Ciortan hicieron que el también tuviera el anhelo de vivir una vida cristiana, un anhelo que se hizo cada vez más fuerte. Buscó en muchas asambleas cristianas, pero no encontró lo que buscaba. Un día en 1965 su esposa asistió a una reunión con un evangelista alemán de Brunstad la Iglesia Cristiana. «¡Esto es lo que mi esposo está buscando!», pensó ella, y de esta manera entraron en contacto con la iglesia.

Se vieron obligados a trasladarse a Alemania por un tiempo durante los difíciles años de comunismo en Rumania. Ciortan continuó orando por su país, lleno de fervor y amor, y varios evangelistas de la iglesia viajaron para continuar el trabajo de misión en Rumania. El trabajo y las oraciones fueron eficaces; hoy en día existe una iglesia activa y que crece en Rumania.

Un nuevo tiempo

La necesidad y el deseo de obtener un lugar propio aumentó  y esto se convirtió en una gran posibilidad cuando Brunstad acordó ayudar a los hermanos.

El anhelo de reunirse y ser edificados en la fe era fuerte, y durante 14 años alquilaron un lugar con alojamiento. Este lugar comenzó a deteriorarse y tuvieron que cambiar de local un par de veces para poder llevar a cabo sus conferencias. La necesidad y el deseo de obtener un lugar propio aumentó  y esto se convirtió en una gran posibilidad cuando Brunstad acordó ayudar a los hermanos. Ellos debían aportar la mitad del dinero para un local, y BCC proporcionaría la otra mitad. Los hermanos comenzaron a trabajar rápidamente, y los resultados están a la vista.

Comunión y unidad

La comunión y unidad fue un tema central en la inauguración. Lo importante es buscar la unidad, y no tener nada en contra del otro, sino al contrario amarnos los unos a los otros de todo corazón. Cuando cada uno de nosotros niega los deseos pecaminosos dentro de su propia naturaleza y toma su cruz cada día, como Jesús dice, entonces la Naturaleza Divina puede manifestarse en su lugar. Entonces uno recibe parte en la santificación. Hebreos 12, 14: «Seguid la paz con todos, y la santidad.» Entonces hay comunión y unidad en la iglesia.

Dios fortalezca poderosamente y ayude a todo aquel que tiene este anhelo. La iglesia en Rumania es la prueba viviente de esto

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