Conversión

Conversión

Escrito por: Kari Sundmark | Lugar: Trysil, Noruega | Publicado: viernes, 01 de enero de 2010

¿Te sientes inquieto y que tu vida está vacía? ¿Tienes pensamientos de ansiedad y muchas preguntas?

En la Biblia está escrito que el ser humano es como una neblina; que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. El hecho de saber que la vida en la tierra es tan corta, crea tal vez en ti, el anhelo de saber cuál es el significado de la vida. Te gustaría experimentar que Dios es un Dios vivo, y deseas creer en Él. Este deseo, que es difícil de expresar en palabras, puede ser el primer paso en el camino a la conversión.

Una dirección nueva

¡El paso siguiente requiere la acción! El que se convierte, se convierte de una cosa a otra completamente diferente.
Hasta aquí, has ido en una dirección. Quizás sabes que hay algo que no está bien en relación con tu prójimo. Puedes haber dicho o hecho algo que destruyó la confianza que ellos te tenían. Quizás fuiste injusto o deshonesto. Cuando te conviertes, debes ir en la dirección completamente opuesta a la que anteriormente ibas. Debes restaurar la confianza, y ordenar allí donde tu vida ha estado en desorden. ¿Sientes lo difícil que es dar la vuelta en 180 grados? No se pretende que hagas todo esto solo. ¡Hay alguien que quiere ayudarte! Jesús nos ha dado una promesa: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. En otras palabras Jesús nos dice: ¡Convertíos a mí, tú que anhelas ser completamente feliz!

El que se convierte, se convierte de una cosa a otra completarte diferente.

Dios crea el anhelo para convertirse

Este anhelo que tienes de cambiarle el curso a tu vida ha sido creado por Dios. En la Biblia podemos leer la siguiente pregunta: ¿O ignoráis que su benignidad te guía al arrepentimiento? El apóstol Pedro habló en una ocasión a los judíos. Él les dejo bien en claro que aquellos que habían crucificado a Jesús habían pecado. Cuando oyeron esto, se compungieron de corazón. Así se puede sentir uno cuando sabe que ha hecho algo mal, y la conciencia se encarga de recordártelo. Te arrepientes, y tal  vez sientes tristeza. ¡Es por la bondad de Dios que te sientes triste! Porque en realidad puedes alegrarte que experimentas un tal dolor. Esto te da el deseo para convertirte, y ¡es el reconocimiento de que Dios ha comenzado a trabajar en ti!

Una decisión radical

La condición para deshacerte de esas cargas pesadas y descansar, es que reconozcas tu pecado.
Si, pero qué es el pecado, te preguntaras. Pecar es hacer lo opuesto a lo que dice la conciencia y las buenas leyes de vida que Dios nos ha dado, y que podemos encontrar en la Biblia. Jesús destaca que los mandamientos que Dios dio a Moisés aun siguen vigentes, y además de esto dice: Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros. Un tal mandamiento se acerca más a tu vida cuando lees más abajo lo que Jesús dice: Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio. Jesús centra su atención directamente en el corazón y mente  de las personas.

Cuando te conviertes, quiere decir que estas dispuesto a dejar que la luz de la Palabra de Jesús y de su Vida brille sobre tu propia vida.

Cuando te conviertes, quiere decir que estas dispuesto a dejar que la luz de la Palabra de Jesús y de su Vida brille sobre tu propia vida. Debes desechar la mentalidad que has tenido hasta ahora. ¡Ya no necesitas más conservarla! Lo que ahora dices y haces debe tener un nuevo punto de vista. Convertirse es sin duda una decisión radical, porque con palabras de la Biblia es ser vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Los planes del nuevo hombre ahora no consisten en el hecho de qué es lo mejor para mí, sino qué es lo mejor para los que me rodean.

¿Qué meta tienes en la vida?

En la Biblia Jesús tiene diferentes nombres. «El buen pastor» es uno de ellos. El pastor se preocupa que haya pastos verdes, cuida las ovejas y las protege del peligro. Cuando te conviertes, y elijes a Jesús como tu pastor, experimentas que Él tiene verdadero cuidado en ti. Él sabe lo que necesitas de alimento y guía para llevarte donde Él quiere.

Para iniciar una nueva vida, no es suficiente con convertirse de la vieja vida, sino que debes hacer “un ajuste de cuentas”. Sobre esto y lo que puede causar en tu vida, puedes leer en el artículo «Perdón de pecados».