¿Puede un cristiano perder su salvación?

¿Puede un cristiano perder su salvación?

Escrito por: Tom Harris | Publicado: jueves, 01 de noviembre de 2012

Cuando una persona se arrepiente y se convierte en un cristiano, recibe una nueva mente. La antigua mente servía a nuestras pasiones y deseos – la nueva sirve a Dios y hace aquello que es agradable para Él. Aquí es donde comienza la salvación.

Acerca de esto es lo que Pablo habla en Efesios 4, 22-24: «... despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.» El viejo hombre es nuestra antigua mente, el nuevo hombre, es la nueva mente.

Pablo también escribe en Romanos 6, 6 «sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él.» Es muy importante ser consciente de ello. La salvación no solo significa que recibimos perdón por nuestros pecados, porque Jesús murió en la cruz por nosotros. También significa que nuestro viejo hombre tiene que ser crucificado juntamente con Él. Esto es lo que hace posible que nosotros andemos en vida nueva (verso 4).

La cruz – el poder para salvación

Pablo escribe en Filipenses 3, 17-19: «Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.» Estos no eran enemigos de la cruz mientras recibían perdón de pecados, a través del sacrificio de Jesús, sin embargo eran enemigos de la cruz cuando tenían que crucificar el viejo hombre con Cristo. Quizás ellos se habían arrepentido una vez y recibido una nueva mente, pero igual volvieron a su mente vieja y amaron el mundo otra vez.

También podemos leer en 2 Timoteo 3, 5 acerca que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella. La fuerza se encuentra en la cruz, porque la cruz es la fuerza de Dios para salvación. (Romanos 1, 16). La cruz es la que mantiene nuestro viejo hombre crucificado, por lo que podemos crecer y progresar en nuestra vida nueva – las virtudes de Cristo. Sin embargo una externa, forma religiosa que solo cubre la antigua mente, que ama el mundo y sus deseos, es detestable ante los ojos de Dios. Es contra esta hipocresía que Jesús luchaba con tanto fervor.

Perder la salvación – establecido en la salvación

Es evidente que si alguien se vuelve a su antigua forma de ser, su antigua mente, ama el mundo y satisface sus deseos, pierde su salvación. Una tal mente no encaja en el reino de Dios. Pero, si uno realmente se arrepiente y convierte a Dios, puede recuperar su salvación, sin embargo, uno ha perdido tiempo precioso en que las virtudes podrían haber crecido y desarrollado. Continuemos firmes establecidos en esta nueva mente.
« Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.» Colosenses 2, 6-7.